Deuda garantizada vs. no garantizada: diferencias e impacto en procesos de bancarrota

Por Mairim Gomez | Revisado por Camila Laval, JD | Última actualización 18 de abril de 2025

Las deudas del consumidor se pueden dividir en dos grandes renglones: deudas garantizadas y no garantizadas. Entender sus diferencias es clave, especialmente si está atravesando por dificultades financieras que le impiden cumplir con los pagos.

En los procesos de bancarrota estadounidenses, los acreedores tienen diferentes derechos y prioridades para la cobranza de deudas. Asimismo, en el caso del deudor, dependiendo del tipo de bancarrota al que se apegue y si las deudas son garantizadas o no, el tratamiento será distinto.

¿Qué es una deuda garantizada?

Una deuda garantizada es el resultado de un préstamo asegurado por un colateral; es decir, que está respaldado por una propiedad o bien específico. Si una persona tiene problemas para cumplir con los pagos, el prestamista puede quedarse con la propiedad o ponerla en venta.

Generalmente, los préstamos garantizados tienen una tasa de interés más favorable y mejores términos que los no garantizados, justamente por la protección adicional que el colateral proporciona al prestamista.

Deudas garantizadas más comunes

El ejemplo más típico de una deuda garantizada es una hipoteca. La propiedad o casa que se está comprando a través del préstamo es al mismo tiempo la garantía.

Por tal razón, si usted llegara a tener problemas para pagar su hipoteca e incumple con los términos del préstamo, el prestamista (lender, en inglés) puede iniciar un proceso de ejecución hipotecaria para recuperar el inmueble y satisfacer la deuda.

Otros ejemplos de deudas garantizadas son los siguientes:

  1. Préstamos de automóviles. Estos préstamos, así como las hipotecas, están respaldados por un activo, en este caso, el auto. Si incumple con el pago, el prestamista le puede embargar el vehículo.
  2. Préstamos con garantía de equipos o maquinaria. Estos préstamos son más comunes en el ámbito empresarial. Si la empresa no llega a pagar, el prestamista puede tomar posesión de estos activos.
  3. Préstamo o líneas de crédito con garantía hipotecaria (HELOC, por sus siglas en inglés). Los propietarios respaldan un préstamo con el valor acumulado de su casa (equity) y, si no pueden pagar, podrían perder su propiedad.

¿En qué consiste usar mi vivienda como colateral?

Refinanciar la vivienda, sacar una segunda hipoteca o solicitar una línea de crédito con garantía hipotecaria (Home Equity Line of Credit) son las formas más comunes de usar su casa como colateral para obtener financiación.

El préstamo se garantiza con el valor de su casa. Si no paga, no solo se puede quedar sin su casa; también puede perder la amortización hipotecaria que haya acumulado.

La Comisión Federal de Comercio del Gobierno de los Estados Unidos define la amortización acumulada sobre la hipoteca de su vivienda como “la diferencia entre el monto adeudado de la hipoteca y el dinero que obtendría por su casa si la vendiera”.

¿Qué es una deuda no garantizada?

A diferencia de las deudas con garantía, las no garantizadas no cuentan con un colateral. Si un deudor deja de hacer los pagos, el prestamista puede demandar al deudor, pero no tiene derecho sobre ningún bien específico de su propiedad.

Por su naturaleza, este tipo de préstamo se basa en la confianza del prestamista sobre el deudor y su promesa de pago. Al no haber garantía, es un préstamo más riesgoso para el prestamista y, por consiguiente, los intereses son más elevados.

En un caso de bancarrota, como el préstamo no fue asegurado con un colateral, el prestamista tendría los mismos derechos de cualquier otro prestamista no asegurado y tendría que tratar de recuperar el dinero a través de los activos totales del deudor. No tendría ningún derecho específico o prioridad sobre una propiedad.

Deudas no garantizadas más comunes

El ejemplo más común son las deudas de tarjetas de crédito. Los usuarios usan sus tarjetas para compras o dinero en efectivo y deben pagar el saldo en el futuro. Al no haber una garantía que respalde esta deuda, las tasas de interés suelen ser bastante altas.

Estos son otros ejemplos de deudas no garantizadas:

  1. Préstamos personales. Dinero prestado que se basa en el puntaje de crédito y el historial del prestatario sin solicitar una garantía. Se usan para varios fines; desde consolidación de deudas hasta pago de gastos médicos o mejoras en el hogar.
  2. Préstamos estudiantiles. Están destinados a financiar la educación y suelen contar con términos de pago flexibles y tasas de interés relativamente bajas.
  3. Líneas de crédito personales. Funcionan parecido a las tarjetas de crédito, ofreciendo acceso a un límite de crédito específico sin una garantía.
  4. Préstamos no garantizados para pequeñas empresas. Se basan en el informe de crédito de la empresa o del propietario, sin requerir una garantía física.

Los tipos de deuda en los procesos de bancarrota

En un procedimiento de quiebra en EE. UU., los acreedores asegurados tienen derecho al colateral que garantiza sus préstamos. El deudor puede optar por “reafirmar” la deuda y continuar los pagos para mantener su propiedad o entregar el activo al acreedor y descargar la deuda. Esto también va a depender del tipo de bancarrota declarada y sus términos.

Las deudas no garantizadas generalmente gozan de menor prioridad durante un proceso de bancarrota, por lo que pueden llegar a recibir menos compensación o incluso ninguna.

En algunos casos (Capítulo 7), puede haber una condonación y el deudor se libera de la responsabilidad de pagarlas. Sin embargo, tenga en cuenta que existen deudas no garantizadas que, por ley federal, no se pueden descargar, como la pensión alimenticia.

Ejemplo de cómo se comportan los tipos de deuda en un caso de bancarrota del Capítulo 7:

Supongamos que una persona compró una casa a través de una hipoteca original y, posteriormente, sacó una segunda hipoteca con un prestamista distinto pero garantizada con la misma propiedad. En este caso, el primer préstamo hipotecario tiene prioridad sobre la segunda hipoteca.

En el caso de tener deudas no garantizadas, solamente después de que ambas hipotecas sean totalmente satisfechas, los acreedores sin garantía tendrán derecho a cualquier excedente de la venta de la propiedad para el cobro de deudas.

Si se trata de una bancarrota del Capítulo 13, las deudas pueden pasar a formar parte de un plan de pago creado a través de un fideicomisario y el tribunal.

El monto total de los pagos mensuales surgidos de varios préstamos, incluyendo pagos de automóviles, hipotecas y tarjetas de crédito, pueden volverse abrumadores rápidamente, sobre todo cuando las agencias de cobro de deudas comienzan a llamar.

Si está pasando por problemas económicos y piensa que declararse en quiebra tal vez es la mejor opción, el asesoramiento legal de un abogado de bancarrotas le ayudará a entender con más claridad el proceso y sus consecuencias. Comuníquese con uno. Muchos ofrecen una primera consulta gratuita.

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