¿Debería someterme al examen del alcoholímetro o al análisis de sangre de la policía?

No es anormal que una persona cene y beba una bebida alcohólica, y luego conduzca de regreso a su casa en forma segura. Pero sí es poco usual que la persona consuma varias bebidas alcohólicas y pueda conducir con cuidado. No importa la cantidad de alcohol consumida, probablemente se pida al conductor detenido a un lado de la carretera bajo sospecha de conducir bajo la influencia del alcohol que se someta al examen del alcoholímetro. Comprender las implicancias de este examen así como los derechos del conductor cuando enfrenta cargos por DUI le brindarán un panorama más claro sobre si optar por realizarse el examen de aliento o no.

Los efectos del alcohol

Muchas personas se preguntan cuántas bebidas alcohólicas tienen que tomar para que se las considere “ebrias conforme a la ley.” Sin embargo, esta es una pregunta casi imposible de responder de manera contundente. Cada persona es única en su forma de reaccionar al alcohol. Existen muchos factores que pueden llevar a una persona a sobrepasar el límite legal de concentración de alcohol en sangre:

  • Altura y peso corporal
  • Sexo
  • Porcentaje de grasa corporal
  • Comer o no comer cuando bebe
  • Tomar medicamentos

Todos los estados consideran que una persona está intoxicada conforme a la ley si tiene una concentración de alcohol en sangre de 0.08 y no puede operar un vehículo de forma segura.

Una bebida alcohólica, por lo general, consiste en lo siguiente:

  • 12 onzas de cerveza
  • Una copa de vino de 5 onzas
  • Un trago de licor fuerte de 1.5 onzas

Por supuesto, estas cantidades varían de acuerdo con los factores mencionados. Por ejemplo, una persona que pesa 160 libras sin otros factores de riesgo puede tomar entre tres y cuatro bebidas en un período de tiempo relativamente corto antes de alcanzar una BAC de 0.08, pero eso varía incluso entre las personas del mismo peso.

El examen del alcoholímetro y el análisis de sangre

Cuando se le pide a una persona que detenga su vehículo porque se sospecha que conduce intoxicada, el oficial solicita al conductor que se someta a tres exámenes estándar de sobriedad mediante los cuales se analizará cómo responde a las tareas de coordinación y concentración. Si el conductor no completa bien las tareas, se utilizará el alcoholímetro para reforzar los resultados de los exámenes de sobriedad. El valor de BAC se utiliza como evidencia final en un caso de DUI.

El alcoholímetro utilizado a un lado de la carretera es técnicamente un sensor alcohólico que brinda al oficial una lectura ágil de la concentración de alcohol en sangre del conductor. Si esta lectura está dentro del rango de ebriedad, se le pedirá al conductor que se dirija a la comisaría para someterse a un examen más formal.

Las extracciones de sangre obligatorias constituyen la medición más precisa del nivel de alcohol del conductor una vez que este llega a la comisaría. Esto permite conocer de manera más exacta la cantidad de alcohol que hay en el organismo del conductor. A veces, también se recolectan muestras de orina. El alcohol en orina siempre va cambiando dado que al ir segregando y acumulando orina en la vejiga constantemente, se va mezclando con la orina anterior. Por este motivo, es posible que se solicite al conductor que proporcione dos muestras de orina con una diferencia de 20 minutos aproximadamente cada una.

Derecho a rehusarse

El conductor tiene derecho a rehusarse a hacerse el examen del alcoholímetro. Sin embargo, quien solicita y recibe una licencia de conducir otorga un “consentimiento implícito.” En la mayoría de los estados, esto significa que el conductor acuerda realizarse un examen de aliento cuando el oficial lo solicite; de lo contrario, el conductor enfrentará una sanción que puede incluir la pérdida de la licencia por el tiempo que especifique cada estado. Por ejemplo, en Nueva York y otros estados, los conductores que se rehúsan a hacerse un examen de alcoholímetro pierden la licencia por un año.

Además, rehusarse a hacerse un examen de alcoholímetro no los protege de un arresto o de los cargos por DUI. Los oficiales pueden usar la evidencia de un examen físico, incluido el olor a alcohol, y el hecho de no haber aprobado los exámenes de sobriedad para presentar estos tipos de cargos.

Rehusarse al examen del alcoholímetro es una buena idea cuando el conductor sabe que está muy intoxicado. Dado que algunos estados incluyen un cargo agravado por DWI por tener niveles de BAC mayores que 0.16, puede ser una buena idea evitar que se obtenga un valor específico si el conductor se da cuenta de que puede alcanzar esos niveles. Hay sanciones mucho más serias para los conductores que alcanzan estos niveles y luego son acusados de DWI agravado.

Obtener asesoramiento legal

La persona que es detenida bajo sospecha de conducir bajo la influencia del alcohol y luego es acusada puede pedir ayuda a un abogado especializado en DUI experimentado. El asesor de la defensa puede determinar si el control era legal o no y las opciones legales que puede haber disponibles, especialmente después de rehusarse a un examen de concentración de alcohol en sangre.

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