Jugada demasiada larga causa divorcio: Matt Kalil de la NFL demanda a su ex por comentarios sobre su miembro

Por Mariana Petersen, LLB | Revisado por Jonathan Calvopina, MBA | Última actualización 13 de enero de 2026

Las razones para decidir divorciarse son extremadamente personales. La historia de Haley Baylee, ex esposa del jugador de la NFL Matt Kalil, se volvió viral por su declaración respecto a un “exceso de yardas” de su ex marido. Más allá de lo peculiar del relato, el caso es una buena oportunidad para aprender qué dice la ley respecto a las razones que justifican un divorcio y los riesgos de hacer comentarios personales sobre las ex parejas de forma pública.

@usabogado

Un divorcio, una declaración pública y una demanda inesperada. En este video te explicamos qué ocurrió entre Matt Kalil y su exesposa, por qué sus comentarios generaron consecuencias legales y qué dice la ley sobre el divorcio, la privacidad y la libertad de expresión en Estados Unidos. Un caso real que deja una lección clara: lo que se dice después de una relación también importa. #EEUU #Noticias #abogado #divorcio

♬ original sound – Abogado.com – Abogado.com

El caso

La súper modelo e influencer declaró en una grabación en vivo junto a Marlon García que su ex marido jugador de los Vikings y Panthers tenía un miembro del tamaño de “dos latas de Coca, quizás una tercera” y “lo probaron todo”, de médicos a terapeutas, pero no era posible “a menos que fuera a terminar en lágrimas”.

Además, describe al asunto como el “mayor factor” de su divorcio.

En respuesta, Kalil la demandó por más de 75 000 dólares en concepto de daños y perjuicios por invasión de la privacidad y enriquecimiento injusto.

Matt Kalil afirma que los “comentarios degradantes y profundamente personales” de Haley lo sometieron a él, a su actual esposa y a su familia a “ridiculizaciones generalizadas y atención no deseada”. Alega que, como resultado, su actual esposa ha recibido mensajes “perturbadores” y “alarmantes” y Baylee se benefició económicamente de las participaciones que generaron sus comentarios. 

Ahora, el abogado de Baylee busca que la demanda sea desestimada. Al respecto, afirma que esta carece de fundamento jurídico y que “pretende ampliar drásticamente la legislación vigente y sentar un nuevo y perjudicial precedente al imponer responsabilidad a una mujer por el mero hecho de hablar abierta y sinceramente sobre una relación anterior”.

El representante legal de Haley añadió que la demanda contra su cliente “plantea serias preocupaciones en relación con la Primera Enmienda” (de la Constitución Estadounidense que protege la libertad de expresión).

La revelación pública de hechos privados: una forma de invasión de la privacidad

Si bien la invasión de la privacidad suele más comúnmente relacionarse con “espiar” a personas mientras están en un ambiente o actividad privada, divulgar hechos privados también se considera un tipo de reclamo por invasión a la privacidad. Sin embargo, estos casos requieren un poco más de análisis y consideración de las circunstancias, porque también está en juego libertad de expresión. 

En ellos, se pueden iniciar acciones legales cuando un individuo revela información verídica que no es de interés público, y que una persona razonable consideraría ofensiva de hacerse pública.

A diferencia de la difamación o calumnia, la veracidad de la información revelada no sirve de defensa.

La opinión popular está dividida. Muchos están de acuerdo con que el comentario de Baylee fue desubicado, pero sostienen que no ameritaba una demanda y la defienden a ella en función de su derecho a libertad de expresión y a que su razón para divorciarse era “válida”. 

¿Qué se considera una razón válida para divorciarse?

En EE. UU. la regla general es que no hace falta una “razón válida” para divorciarse. En todos los 50 estados es posible divorciarse sin una razón en particular. Las partes simplemente citan “diferencias irreconciliables” o “ruptura irremediable” como el motivo del divorcio y esto es suficiente explicación para terminar con el matrimonio.

Ahora bien, lo que causa mucha confusión es que existen estados en los que un divorcio puede solicitarse “con culpa” o “sin culpa”. Es decir, se puede elegir si presentar el divorcio sin atribuir culpa o alegando culpa.

Los motivos típicos del divorcio culpable son el maltrato, infidelidad, abandono del hogar, violencia doméstica, abuso de sustancias y haber cometido un delito.

Los estados que permiten atribuir culpa en un divorcio son Alabama, Alaska, Arizona, Arkansas, Connecticut, Delaware, Georgia, Maryland, New Jersey, New York, North Carolina, South Carolina, Vermont, Virginia y el Distrito de Columbia.

Desde el punto de vista monetario, un divorcio “con culpa” puede ser más ventajoso. Pero si el cónyuge “culpable” prueba que no inició la ruptura, el proceso de comprobación resulta en una pérdida de dinero y tiempo.

Para saber si conviene más iniciar un divorcio “sin culpa” o “con culpa”, lo mejor que se puede hacer es:

  • Consultar con un abogado.
  • Considerar circunstancias personales.
  • Examinar el acuerdo prenupcial (si lo hay).
  • Evaluar si se puede probar la culpa.
  • Preguntarse si se desea decidir un divorcio en un juicio o con un acuerdo.
  • Reflexionar sobre cuánto tiempo se quiere esperar para obtener el divorcio.
  • Calcular cuánto se puede ganar o perder según el tipo de divorcio.
  • Conocer las reglas del estado de residencia donde se presenta la demanda de divorcio.

Si un cónyuge acusa al otro de ser culpable pero el otro considera que no fue así, el cónyuge que aparece como culpable en la demanda de divorcio puede refutar los hechos y oponerse a asumir la culpa del divorcio.

Si los dos cónyuges son culpables del divorcio, quieren irse por la vía del método “con culpa” y tienen pruebas para reafirmar la culpabilidad del otro, entonces el tribunal debe decidir cuál de ellos es menos culpable de la ruptura matrimonial.

La gran pregunta es: ¿podría la falta de intimidad ser considerada un factor de culpa?

Negarse a mantener relaciones sexuales podría considerarse un incumplimiento del deber conyugal, conduciendo a la deserción emocional, que puede ser motivo de divorcio.

Negar repetidamente la intimidad, utilizar el sexo como arma o rechazar la terapia puede considerarse abuso emocional o crueldad.

Sin embargo, estos casos son extremadamente complejos para demostrar la culpa. Además, el caso en cuestión es especialmente difícil porque del relato de Baylee se entiende que no fue a propósito sino por una imposibilidad física, y no que formó parte de un patrón de negligencia o abuso. 

De todas formas, esto es irrelevante para el caso de Baylee y Kalil ya que se divorciaron en Minnesota, un estado de divorcio “sin culpa”. 

Lo que podemos aprender del caso

Además de lo expuesto sobre la culpa en divorcios, otra cosa que podemos aprender de su historia es que lo que se dice durante y después de un divorcio, importa. El comportamiento del cónyuge puede directamente incidir en el resultado de un divorcio durante el proceso, especialmente en estados que admiten señalar culpa, o incluso, como en este caso, si hay acusaciones aun después de finalizado el divorcio como esta de invasión a la privacidad. 

Otro caso en el que el comportamiento de ex cónyuges influye de gran manera aun después de finalizado un divorcio es en casos en los que se paga manutención de cónyuge o custodia infantil. No se ha reportado que Baylee reciba manutención de Kalil pero, considerando que este la acusa de haberse enriquecido injustamente, podría citar un cambio en las circunstancias financieras que lo libere de la responsabilidad de pasarle manutención, si la tuviera. 

Además, si tuvieran hijos en común (no los tienen), el incidente podría influir en la división de custodia. Esto se debe a que hablar negativamente de uno de los progenitores puede generar un rechazo del niño hacia uno de los padres. Hablar mal puede considerarse “alienación parental”, una forma de abuso que puede dañar la salud emocional del niño. Si un juez determina que los comentarios negativos de un padre están afectando la relación con el otro, pueden reducir el tiempo de custodia o visitas, o mandar a que una tercera persona supervise las visitas o, en casos severos, cambiar la custodia primaria al padre que no comete ofensas.

No es obligatorio contratar a un abogado para un divorcio, aunque en casos de mayor complejidad como aquellos con hijos en común, bienes a repartir o disputas entre ex cónyuges sí se recomienda consultar con un abogado dedicado a esta rama del derecho. 

Es extremadamente inusual que en un divorcio (o sus momentos previos) no haya algún tipo de comentario injurioso entre las partes. Aun así, vale la pena limitarlos al ámbito privado o, mejor aún, evitarlos del todo.

Newsletter

Suscríbase a nuestro boletín gratis y manténgase actualizado con nuestros últimos artículos.