Cuando todo internet está patrocinado: ¿en quién puedes confiar?
Por Lilian Soto-Wiechert, CP | Revisado por Mariana Petersen, LLB | Última actualización 30 de septiembre de 2026
Hubo una época en la que el internet parecía bastante sencillo.
Si alguien recomendaba un restaurante, asumíamos que realmente había comido allí. Si hablaba maravillas de un producto, era porque lo había probado. Y si una persona famosa promocionaba un evento o un destino turístico, uno podría asumir que realmente le gustaba.
¡Qué tiempos aquellos!
Hoy, internet está repleto de personas que reciben compensación para recomendar productos, servicios, destinos turísticos, campañas políticas, inversiones, aplicaciones, eventos o prácticamente cualquier cosa que alguien quiera vender.
La pregunta ya no es si una recomendación es buena. La pregunta es: ¿Quién se beneficia si tú le crees?
El problema: internet está lleno de recomendaciones
Abre TikTok, Instagram, YouTube o X durante cinco minutos.
Encontrarás personas promocionando:
- suplementos milagrosos;
- cursos que prometen independencia financiera;
- hoteles “imperdibles”;
- destinos turísticos “secretos”;
- candidatos políticos;
- aplicaciones revolucionarias;
- eventos exclusivos;
- criptomonedas;
- causas sociales.
Nada de eso es necesariamente malo.
El problema aparece cuando una recomendación parece una opinión personal pero en realidad forma parte de una campaña pagada. Y eso ocurre mucho más de lo que creemos.
Un creador puede recibir:
- dinero;
- viajes gratuitos;
- alojamiento;
- entradas para eventos;
- productos gratis;
- comisiones por ventas;
- acceso exclusivo;
- contratos publicitarios.
A veces todo esto se divulga claramente. A veces no tanto.
La Federal Trade Commission (FTC) (en inglés) exige que los influencers revelen las relaciones materiales que tengan con marcas, productos o servicios cuando reciben pagos, beneficios o productos gratuitos.
La falta de transparencia puede tener consecuencias (en inglés) tanto para los consumidores como para los propios creadores o influencers que promocionan productos o servicios sin cumplir adecuadamente con las normas de divulgación y publicidad.
Los influencers ya no solo venden productos
Hace algunos años los influencers vendían maquillaje, ropa o vitaminas. Ahora también venden ideas.
Según una investigación publicada por The Washington Post en octubre de 2024, campañas políticas y organizaciones afines estaban destinando millones de dólares a creadores de contenido para difundir mensajes electorales en redes sociales. Algunos de esos influencers normalmente hablaban de maquillaje, crianza o estilo de vida y, de repente, también parecían tener opiniones extraordinariamente bien desarrolladas sobre política nacional. Casualidad, seguramente.
El reportaje describió un entorno con poca supervisión regulatoria y escasa transparencia para los usuarios. La práctica se volvió tan común que comenzó a generar preocupación sobre la capacidad de los votantes para distinguir entre una opinión genuina y un mensaje financiado por campañas o grupos de interés.
El uso de influencers por parte de campañas políticas se ha vuelto tan común que incluso ha despertado interés entre analistas legales y electorales. Para quienes quieran profundizar en esta tendencia, FindLaw, nuestro sitio hermano en inglés, publicó un análisis sobre cómo el Comité de Acción Política (PACs en inglés) y las campañas están utilizando cada vez más a creadores de contenido para llegar a los votantes.
La preocupación llegó a tal punto que algunos estados empezaron a endurecer las reglas.
Según reportaron NBC News y otros medios el 20 de septiembre de 2026, California aprobó una ley que permite imponer sanciones a influencers que no revelen adecuadamente cuándo están siendo pagados para publicar contenido político. La medida surgió después de varios casos en los que publicaciones favorables a candidatos o campañas no incluían divulgaciones suficientemente claras.
En otras palabras: si alguien recibe dinero para convencerte de algo, las autoridades piensan que probablemente deberías saberlo.
El turismo descubrió el poder del influencer
Las oficinas de turismo y las marcas de viajes aprendieron rápidamente que una publicación viral puede tener más impacto que una campaña publicitaria tradicional. Y ahí apareció otro problema.
Muchas publicaciones parecen experiencias personales cuando en realidad forman parte de acuerdos comerciales, viajes patrocinados o colaboraciones remuneradas.
El crecimiento del marketing de influencers ha transformado significativamente la forma en que las personas descubren destinos, reservan viajes y seleccionan experiencias turísticas.
La dificultad está en distinguir cuándo una recomendación surge de una experiencia auténtica y cuándo forma parte de una campaña promocional. Y cuando cada publicación parece una experiencia personal, esa diferencia no siempre es evidente para el usuario promedio.
De hecho, diversos estudios sobre marketing de influencers (en inglés) han advertido sobre la existencia de publicidad encubierta o insuficientemente identificada en contenidos relacionados con viajes, hoteles y experiencias turísticas.
Cuando el contenido viral sale mal
Y si crees que esto solo ocurre con pequeños creadores, internet tiene otros ejemplos.
Según un artículo publicado en junio de 2025 por Trill Magazine, el creador MrBeast enfrentó críticas después de publicar contenido grabado en sitios arqueológicos de México. Parte de la controversia surgió porque algunos observadores consideraron inapropiada la mezcla de promoción comercial, entretenimiento y patrimonio histórico.
Lo interesante del caso no es determinar quién tenía razón. Lo interesante es que millones de personas podrían estar viendo lo que parecía una aventura espontánea cuando, al mismo tiempo, formaba parte de una operación comercial perfectamente calculada.
La moraleja es sencilla: que un video tenga millones de vistas no significa que sea una fuente confiable. Solo significa que mucha gente lo vio.
Ahora añade inteligencia artificial a la ecuación
Como si distinguir entre publicidad, opinión y entretenimiento no fuera suficientemente difícil, internet decidió añadir otro ingrediente a la mezcla: la inteligencia artificial.
Hoy puedes encontrar:
- reseñas escritas con IA;
- comparativas de productos generadas automáticamente;
- recomendaciones elaboradas a escala industrial;
- perfiles sociales semiautomatizados;
- contenido que parece experiencia personal, pero no lo es.
Ya no basta con preguntarse: “¿Esto es publicidad?” Ahora también hay que preguntarse: “¿Al menos fue escrito por una persona real?”
Señales de alerta para tener en cuenta
No existe una fórmula perfecta, pero estas preguntas ayudan.
- ¿La persona revela quién paga? La transparencia importa. La FTC exige divulgaciones cuando existe una relación financiera o material con una marca.
- ¿La recomendación parece exageradamente positiva? La vida real suele ser bastante menos perfecta que una campaña publicitaria.
- ¿Existen fuentes independientes? Nunca tomes una decisión importante basándote en una única publicación.
- ¿La persona realmente tiene experiencia en el tema? Tener millones de seguidores no convierte automáticamente a alguien en experto en medicina, inversiones, derecho o política.
- ¿Todo el mundo parece estar diciendo exactamente lo mismo? Cuando decenas de creadores repiten los mismos mensajes, las mismas frases o los mismos argumentos casi palabra por palabra, vale la pena preguntarse si estás viendo opiniones independientes… o una campaña perfectamente coordinada.
Entonces, ¿en quién deberías confiar?
La respuesta más honesta es: probablemente en nadie al cien por ciento y eso no es algo malo.
- Los influencers pueden aportar información útil.
- Las recomendaciones pueden ser legítimas.
- La inteligencia artificial puede ayudar.
Lo importante es recordar que ninguna de las herramientas reemplaza la verificación independiente y el pensamiento crítico.
En temas legales, por ejemplo, las fuentes más confiables suelen ser las fuentes primarias: las leyes, reglamentos, decisiones judiciales y sitios oficiales del gobierno. Los artículos informativos pueden servir como punto de partida, pero no siempre reflejan las particularidades de una situación específica. Por eso, cuando una decisión legal importante depende de la respuesta, suele ser recomendable consultar con un abogado.
Cuando alguien te asegura que un producto cambiará tu vida, que un hotel es perfecto, que un candidato es la solución a todos los problemas o que una inversión es imposible de perder, tal vez la pregunta más importante no sea: ¿Es verdad? Sino: ¿Quién gana si yo le creo?
¿Tomaste una decisión basándote en información engañosa?
Los problemas relacionados con publicidad engañosa y redes sociales no afectan únicamente a marcas e influencers. También pueden involucrar el uso no autorizado de imágenes, recomendaciones falsas, contenido patrocinado oculto o promociones que omiten información importante para el consumidor.
Un ejemplo reciente involucra a una estudiante universitaria de Tennessee que descubrió que un video suyo publicado en TikTok (en inglés) se utilizaba para promocionar una aplicación de citas sin su consentimiento.
Comprar entradas para un evento, reservar un viaje, contratar un servicio o invertir dinero basándose en publicidad encubierta, recomendaciones engañosas o afirmaciones falsas puede tener consecuencias económicas importantes.
Si crees que fuiste inducido a error por publicidad falsa, omisiones relevantes o una promoción que no reveló adecuadamente quién estaba detrás del mensaje, podrías tener derechos legales bajo las leyes de protección al consumidor.
Un abogado puede ayudarte a determinar si existe un reclamo válido por publicidad engañosa, fraude al consumidor o uso indebido de tu imagen y qué opciones tienes para recuperar tus pérdidas o exigir responsabilidades.
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