Demanda civil por presunta agresión sexual grupal en Cornell reabre la investigación penal

Por Kit Yona, M.A. | Adaptado al español por Mariana Petersen, LLB | Última actualización 1 de octubre de 2026

Advertencia de contenido: Este artículo contiene alegaciones de agresión sexual, incluyendo el uso de drogas y múltiples presuntos agresores.

Las horribles alegaciones incluidas en una demanda civil que acusa a miembros de una fraternidad de la Universidad de Cornell de drogar y violar en grupo a una estudiante de 20 años en 2024 han llevado a que los involucrados sean duramente juzgados por la opinión pública. Tras una airada reacción pública y una nueva demanda, la fiscalía del condado de Tompkins decidió reabrir la investigación para determinar si las alegaciones también deberían resolverse en un tribunal penal.

En una demanda civil presentada ante el Tribunal Supremo del Condado de Nueva York (en inglés) el 16 de septiembre, la demandante Jane Doe acusó a siete miembros de la filial local (chapter) de la fraternidad Chi Phi de la Universidad de Cornell de drogarla con ketamina y violarla en grupo durante horas en la casa de la fraternidad. 

Doe presentó una denuncia ante el Departamento de Policía de la Universidad de Cornell (CUPD, por sus siglas en inglés). Después de que el CUPD remitiera la declaración jurada de Doe de 2024 para revisión fiscal, la oficina de la fiscalía concluyó que los hechos descritos en esa declaración no respaldaban cargos penales. Cornell manejó las acusaciones de forma administrativa, imponiendo suspensiones temporales a todos y expulsiones a algunos, cerrando y prohibiendo la filial local de la fraternidad Chi Phi.

Además de los siete presuntos violadores, su fraternidad, el presidente de su junta ejecutiva y Cornell, la demanda nombra a la hermandad de Doe, un bar de Ithaca que le sirvió alcohol, y a la facultad, los exalumnos y la junta ejecutiva de la universidad, por cargos que van desde negligencia e incumplimiento de contrato hasta infligir intencionalmente angustia emocional, y agresión y abuso sexual. Aún no se sabe si la reapertura del caso conducirá a cargos penales, pero el fiscal de distrito Matthew van Houten ha prometido solicitar la revisión de un gran jurado cuando, y si, se determinan los cargos. Mientras tanto, muchas personas se preguntan por qué ese paso no se tomó en 2024.

“Cultura de violación” 

Según la demanda de Doe, su llegada al campus como estudiante de primer año incluyó la promoción del sistema griego de fraternidades y hermandades de la universidad, el cual ella decidió integrar. Sin embargo, sostiene que Cornell no logró advertirle a ella ni a otros nuevos estudiantes sobre una llamada “cultura de violación” que era generalizada en el campus.

Doe afirma que la noche del 19 de octubre de 2024 consumió varias bebidas alcohólicas en la casa de su hermandad antes de dirigirse a un par de bares fuera del campus, uno de los cuales le sirvió una bebida a pesar de su evidente embriaguez y de haberla identificado como menor de edad. Desde allí, visitó la casa de Chi Phi. Después de que Ingalls le diera una cerveza, le preguntó si estaría interesada en un trío con uno de sus hermanos de fraternidad. La demanda establece que Doe no estaba en condiciones de dar su consentimiento informado para la actividad sexual y que además fue inducida con marihuana, licor y ketamina.

La demanda sostiene que hasta las 5:45 a.m. del 20 de octubre, seis de los hermanos de fraternidad de Ingalls se unieron a la violación grupal de Doe y la obligaron a consumir más ketamina. La demanda también incluye una foto de un teléfono con un mensaje en el chat grupal de Snapchat a la 1:41 a.m. enviado desde Chi Phi que decía: “v**** gratis” en una de las habitaciones de la casa. 

Con el apoyo de sus amigas, Doe denunció los presuntos ataques a la policía del campus alrededor del 8 de noviembre de 2024. Poco después, el capítulo XI y los siete hermanos fueron suspendidos temporalmente mientras se investigaban las acusaciones (la demanda afirma que Cornell ofreció a los estudiantes la oportunidad de mitigar su conducta presentando ensayos, pero esto fue negado por la universidad y no ha sido confirmado ni desmentido de manera concluyente al momento de escribir este blog). Esto condujo a una investigación bajo el Título IX, que realizó al menos una docena de audiencias sobre las acusaciones de Doe en mayo de 2025. Mientras que algunos de los hermanos de fraternidad involucrados fueron expulsados, a otros se les permitió regresar al campus.

Una decisión controvertida desde el principio

Como se señaló, la fiscalía decidió no presentar cargos contra los siete hombres. Según la demanda de Doe, ningún investigador se puso en contacto con ella ni concertó una reunión. La fiscalía niega esta alegación. De cualquier forma, a medida que se difundió la noticia de la demanda, surgió indignación por la decisión de no presentar cargos contra ninguno de los acusados.

Al anunciar que su oficina reabriría la investigación como resultado de nuevas pruebas presentadas en la demanda, el fiscal de distrito van Houten emitió un comunicado (en inglés) el 28 de septiembre de 2026, afirmando que, en su declaración de 2024, Jane Doe “describió su participación en el consumo de drogas y la conducta sexual como voluntaria, consciente y consensuada”. La abogada de Doe ha criticado desde entonces su decisión de resumir su relato en lugar de reproducirlo textualmente.

La demanda alega violaciones de la Ley de Responsabilidad de Establecimientos que Sirven Alcohol (Dram Shop Act) y de la Ley de Derechos Humanos del Estado de Nueva York. Asimismo, exige un juicio con jurado y busca daños compensatorios y punitivos, además de honorarios de abogados. Doe dejó Cornell antes de graduarse, pero las repercusiones de lo que presuntamente sufrió podrían ayudar a otras personas, ya que la universidad formó un grupo de trabajo sobre agresión sexual en el campus para abordar las preocupaciones planteadas. En la encuesta de Cornell de 2025, el 35% de las estudiantes universitarias encuestadas informó haber experimentado contacto sexual no consensuado desde su ingreso a Cornell, con una tasa de participación del 15%.

Aún no está claro si la revisión renovada dará lugar a cargos penales, pero la demanda ha intensificado el escrutinio sobre cómo respondieron Cornell y las autoridades locales a las alegaciones de Doe en 2024.

Cualquier persona que haya sufrido de agresión sexual facilitada por drogas, incluso si cree que parte de la ingesta fue “voluntaria”, debe buscar ayuda médica inmediata y considerar contactar a un abogado dedicado a temas de agresiones sexuales.

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