Conducir alcoholizado, chocar y huir: qué defensas podrían presentarse
Revisado por Jonathan Calvopina, MBA | Última actualización 27 de diciembre de 2023
Los conductores que están acusados de conducir bajo la influencia del alcohol (DUI) se enfrentan a serios cargos penales. La mayoría de los Estados imponen fuertes multas y cárcel a los conductores borrachos que dañan a otras personas o causan daños materiales en accidentes. Las multas y el aumento del tiempo de cárcel se incrementan después de la primera infracción de un conductor. Además, los conductores pueden ver suspendida su licencia de conducir en su primera infracción y una licencia de conducir revocada en delitos posteriores que les dejará sin el derecho legal para operar un vehículo motorizado. Todas estas sentencias pueden ser ampliadas cuando el conductor está acusado de un accidente DUI de golpear y huir, porque la mayoría de los Estados también imponen penalizaciones importantes cuando se abandona la escena de un accidente.
Estas graves consecuencias hacen que sea importante para aquellos que han sido acusados de un DUI de golpear y huir, defenderse ante un tribunal judicial.
Defensas comunes de accidentes por DUI de golpear y huir
Chocar y no frenar lleva en casi todos los casos a enfrentar cargos penales que dependen de la situación en la que se da el incidente y del territorio o estado en que sucede. En líneas generales, quien no se detenga luego de chocar tendría que pagar multas o cumplir una pena de prisión, dependiendo del caso.
En efecto, las diferentes circunstancias hacen una gran diferencia: no es lo mismo chocar contra bienes materiales que atropellar a una persona. Tampoco reviste igual gravedad para la ley que la víctima no presente lesiones o que sí las haya sufrido ni, como es de esperar, que haya fallecido.
A qué se le considera “chocar y huir”
En líneas generales, chocar y huir se refiere a cuando alguien genera un accidente con su automóvil pero en lugar de detenerse, se retira del lugar. Ya sea que impacte a un objeto fijo, a otro vehículo o que atropelle a una persona, la obligación legal del conductor es frenar en el lugar donde se dio la situación.
No detenerse para saber qué sucedió y así ofrecer y solicitar ayuda médica o de otro tipo, constituye un crimen penado por la ley en cualquier estado. En la mayoría de los estados tampoco no importa que quien haya producido el accidente no sea uno mismo, ya que la obligación de detenerse persiste en cualquier caso.
Aun impactando un vehículo vacío detenido, la mayoría de los estados requieren que el responsable deje una nota con sus datos personales en el parabrisas. También en áreas rurales en donde no hay señal de teléfono o Wi-Fi, quien sea autor del incidente puede dirigirse a pedir ayuda a un lugar alejado, pero siempre que regrese al lugar del accidente lo antes posible.
Consecuencias penales de dejar la escena del accidente
Lo que seguramente sucederá al cometer el delito de chocar y huir es la revocación o suspensión de la licencia de conducir. Pero en lo demás, las reglamentaciones estatales varían según algunas variables mencionadas anteriormente. En cualquier caso, las penalidades por un crimen de este tipo no son nunca leves, aun cuando se le adjudique la figura legal de “delito común”.
En la mayoría de los estados, las multas tienen de base $5000 y pueden llegar hasta los $20 000. Además, aumentaría las probabilidades de ir a la cárcel, cuyo tiempo podría variar según las circunstancias y agravantes, con hasta 15 años de prisión.
Uno de esos agravantes es haber estado alcoholizado cuando ocurrió el accidente, algo también llamado DUI por sus siglas en inglés (“Conducir bajo los efectos” en español). En estos casos, las multas a pagar y el tiempo de prisión a cumplir se elevan considerablemente.
Defensas comunes en casos de “choque y huida” bajo los efectos del alcohol
Existen diferentes formas de atenuar e incluso descartar cargos por delitos de choque y huida bajo los efectos del alcohol. Algunas de esas posibles defensas son:
Error de hecho. En estos casos, el conductor alega que no se dio cuenta de que chocó contra algo o contra alguien, o que creyó que no causó ningún daño mientras conducía. En los casos de delitos comunes o leves, puede ser que el conductor haya creído que se topó con un bache de la calle. En los delitos graves, como el de atropellar a una persona, la defensa puede alegar que el conductor creyó haber atropellado a un animal en la ruta.
Seguridad o temor. En algunos barrios, sobre todo tarde por la noche, puede que el conductor no quiera frenar aún luego de impactar contra algo o alguien, por temor a que le roben o lo agredan. Incluso, puede que crea que le pusieron algo por delante a propósito para hacerlo frenar y así poder robarle, lo que podría constituir un atenuante.
Emergencias. El conductor del vehículo podría estar atendiendo una emergencia y llevando a un familiar al hospital en el momento del choque y la huida, por ejemplo. En estos casos, como es de esperar, debe haber pruebas de que dicha emergencia era tal para poder utilizarla como defensa.
Intoxicación involuntaria. Si el conductor no sabía que estaba bajo la influencia de sustancias como el alcohol, puede alegar que fue drogado o alcoholizado sin su consentimiento. Como en los casos anteriores, debe probarse que esto efectivamente fue así.
No era el conductor. Puede que los agentes policiales identifiquen el vehículo en el que se realizó el choque y huida, pero no sepan en realidad quién lo conducía. A veces, la persona acusada puede haber sido un pasajero o incluso, puede que no haya ni siquiera estado dentro del coche.
No estaba alcoholizado. Aunque esta no es una defensa completa en caso de ser acusado de chocar y huir, al menos el agravante de estar alcoholizado podría ser descartado. La falta de pruebas físicas de haberse pasado del límite permitido de alcohol en sangre puede ser suficiente para alegar que no conducía bajo los efectos de esta sustancia.
La policía obtuvo las pruebas ilegalmente. Si existe evidencia de que los agentes policiales se saltaron pasos o realizaron actos ilegales para obtener pruebas de un delito de choque y huida bajo los efectos del alcohol, las pruebas podrían no ser admitidas en un juicio, lo que a su vez permitiría negociar para llegar a un acuerdo que evite o reduzca las penas.
En cualquier caso, para elaborar una defensa eficaz, se deberían conocer en profundidad las circunstancias del caso: en dónde ocurrió, quién conducía y en qué estado físico y mental lo hacía, cómo se obtuvieron las pruebas del delito y otras variables anteriormente mencionadas. Por este motivo, la defensa de este tipo de casos debería ser elaborada por un abogado penal con experiencia que pueda guiar a los acusados durante todo el proceso.
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