Defensa propia: descripción general

Una persona puede defenderse de un daño en determinadas circunstancias, incluso cuando la conducta normalmente constituiría un delito. En el sistema legal estadounidense, se permite que un acusado alegue legítima defensa (self-defense en inglés) como eximente de responsabilidad penal. 

Las normas específicas pertinentes a la defensa propia varían en función de la jurisdicción.  Este artículo explica los conceptos generales que componen la ley de defensa propia en los Estados Unidos, pero debiera consultar las leyes particulares de su jurisdicción a fin de comprender los requisitos específicos para alegar defensa propia. 

¿Qué es la legítima defensa?

La defensa propia se define en el derecho penal como el derecho de evitar sufrir fuerza o violencia haciendo uso de la fuerza o la violencia.  Esta definición parece ser bastante simple, pero genera muchas preguntas al aplicarla a situaciones reales. 

Por ejemplo, ¿qué se entiende por “un nivel suficiente de fuerza o violencia” al defenderse?  ¿Qué sería un nivel exagerado?  ¿Qué sucede si la supuesta víctima provocó el ataque?  ¿Qué sucede cuando las víctimas perciben razonablemente una amenaza, pero esa amenaza en realidad no existe?  ¿Qué sucede cuando el temor de la víctima es genuino a nivel subjetivo pero irracional a nivel objetivo?

Como puede ver, la defensa propia es más complicada de lo que parece. Como hemos mencionado, las normas exactas difieren en cada estado, pero las consideraciones son básicamente las mismas.

Amenaza inminente

La defensa propia solo justifica el uso de fuerza en respuesta a una amenaza inmediata o inminente.  La amenaza puede ser verbal, siempre que provoque un temor inmediato de un daño físico.  Sin embargo, las palabras ofensivas sin una amenaza de daño físico inmediato no justifican el uso de la fuerza en defensa propia.

Asimismo, el uso de fuerza en autodefensa generalmente no se justifica una vez que ha cesado la amenaza.  Cualquier uso de fuerza de parte de la víctima en ese momento se consideraría una represalia y no defensa propia.

Miedo razonable

Algunas veces, la defensa propia se justifica incluso si el presunto agresor no tuvo realmente la intención de dañar a la presunta víctima.  Lo que importa en estos casos es si una “persona razonable” en la misma situación hubiera percibido una amenaza inmediata de daño físico.  El término “persona razonable” es un concepto legal que está sujeto a diferentes interpretaciones en la práctica, pero constituye la mejor herramienta del sistema legal para determinar si la percepción de una persona acerca de un daño inminente justificó el uso de fuerza para protegerse. 

Ejemplo: Imagínese a dos extraños caminando en direcciones opuestas en un parque.  Sin saberlo, uno de ellos tiene una abeja zumbándole alrededor de la cabeza. La otra persona lo ve y, en un intento de amabilidad, estira el brazo hacia la persona para espantar a la abeja.  La persona con la abeja en la cabeza ve la mano de un extraño dirigirse rápidamente hacia su rostro y la golpea para alejarla.  Si bien esto normalmente constituiría un asalto, un tribunal podría dictaminar que el movimiento repentino de la mano del extraño hacia el rostro de una persona provocaría que una persona razonable crea estaba en peligro, lo cual justificaría el uso de fuerza en defensa propia.  Todo esto a pesar del hecho de que el presunto atacante no pretendía lastimar a nadie; de hecho, ¡quería ayudar!

Defensa propia imperfecta

Algunas veces, una persona puede tener un temor genuino de daño físico inminente, pero el temor es irracional. Si la persona utiliza la fuerza para defenderse de la amenaza percibida, la situación se conoce como “defensa propia imperfecta”. Este tipo de defensa propia no libra a una persona del delito, pero puede aminorar los cargos y las sanciones que reciba.  Sin embargo, no todos los estados reconocen la defensa propia imperfecta. 

Ejemplo: Una persona está esperando a un amigo en una cafetería.  Cuando el amigo llega, camina hacia la otra persona con el brazo extendido para darle la mano.  La persona que ha estado esperando teme que su amigo pretende atacarlo, si bien su temor es totalmente irracional.  A fin de evitar la amenaza percibida, la persona golpea a su amigo en el rostro.  Si bien el alegato de defensa propia de la persona no lo librará de los cargos penales debido a la naturaleza irracional de su percepción, podría disminuir la gravedad de los cargos o la eventual pena.

Algunos estados también consideran defensa propia imperfecta los casos en los que una persona que alega defensa propia provocó el ataque.  Por ejemplo, si una persona genera un conflicto que se torna violento y luego mata a la otra parte de forma no intencional al defenderse, el alegato de defensa propia podría disminuir los cargos o la pena, pero no desestimaría por completo el asesinato.

Respuesta proporcional

El uso de defensa personal debe ser equivalente al nivel de la amenaza en cuestión. Esto también se llama necesidad racional del medio empleado.  En otras palabras, una persona solo puede emplear la cantidad de fuerza necesaria para neutralizar la amenaza.  Si la amenaza implica fuerza letal, la persona que se está defendiendo puede utilizar fuerza mortal para contrarrestar la amenaza.  Sin embargo, si la amenaza implica solo una fuerza leve y la persona que alega defensa propia utiliza fuerza que podría provocar un daño corporal importante o la muerte, no habrá racionalidad del medio empleado. 

Deber de retirarse

Las leyes originales sobre la defensa propia exigían que las personas que alegaban defensa propia intentaran primero evitar la violencia antes de usar la fuerza.  Esto también se conoce como “deber de alejarse”. Si bien la mayoría de los estados ha eliminado esta norma para los casos que implican el uso de fuerza no letal, muchos estados aún requieren que una persona intente escapar de la situación antes de aplicar una fuerza letal.

Defender su posición

En forma opuesta al deber de alejarse, muchos estados han promulgado las llamadas leyes para “defender su posición” o ¨stand your ground¨ en inglés.  Estas leyes permiten un alegato de defensa propia incluso si la persona no hizo nada para alejarse de la amenaza de violencia.  Tal como hemos mencionado, esta es la norma más frecuente cuando las situaciones implican fuerza no letal.  Sin embargo, los estados no terminan de decidirse sobre el principio de defender su posición cuando se trata de fuerza letal.

La doctrina ‘Castle’

Una persona generalmente puede hacer uso de fuerza letal contra alguien que ingresa a su hogar de forma ilícita.  Esta norma, también conocida como “la doctrina Castle”, permite que las personas defiendan sus hogares contra intrusos mediante el uso de fuerza letal.  Al igual que la mayoría de estas normas, el resultado variará en función de la jurisdicción y de los hechos específicos del caso, por lo cual siempre es buena idea consultar a un abogado penalista para obtener asesoría legal específica a su caso sobre qué hacer si enfrenta cargos criminales.

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