Nuevas reglas para pedir asilo

En una maniobra destinada a disminuir el flujo migratorio de Latinoamérica hacia los EE. UU., en junio de 2018 el gobierno del presidente Trump decidió que tanto la violencia doméstica como pandillera no serán de ahora en adelante causas justificativas para pedir asilo.

Esto implica que, aquellas personas que utilizaban dichas circunstancias como base de su argumento para pedir asilo, tendrán que buscar otros argumentos.

Si bien los términos refugiado y asilado se usan indistintamente, el proceso para obtener uno u otro es diferente. Se pide refugio cuando se está fuera de EE. UU. mientras que se pide asilo cuando ya se está en territorio estadounidense o en un puerto de entrada.

Los motivos para pedir tanto asilo como refugio en los EE. UU. según indica la USCIS son los siguientes:

  • Raza
  • Religión
  • Nacionalidad
  • Opinión política
  • Participación en un grupo social en particular

Este último motivo es bastante ambiguo y beneficiaba especialmente a personas afectadas por la violencia doméstica o de pandillas. De hecho, en el 2014 una mujer de Guatemala fue la primera en recibir asilo fundamentado en violencia doméstica, luego de sufrir por años los abusos de su esposo. Su caso sentó precedente para otras mujeres en circunstancias similares, constituyendo un grupo social particular con derecho a pedir asilo. Sin embargo, hay muchos casos en los que este argumento ya no sería admisible ante esta nueva regla.

Aún frente a esta nueva normativa, existen jueces que se pronuncian a favor de los inmigrantes y consideran que las nuevas políticas ordenadas son "arbitrarias, caprichosas y en violación de las leyes de inmigración", en palabras del juez Emmet Sullivan de la corte del distrito de Washington.

La realidad es que cada juez evaluará el caso particular. Si bien aún hay posibilidades de que un juez se pronuncie a favor de otorgar asilo a cualquier persona que funde su petición en violencia doméstica o pandillera, con la nueva regla es mucho más difícil.

La clave es demostrar que existe un verdadero miedo a ser perseguido en su país.

A lo ya descrito anteriormente se añade otro nuevo obstáculo:

A partir del 19 de julio del 2019 un individuo que entre o intente entrar a los EE. UU. a través de la frontera sur sin haber pedido asilo en un tercer país fuera de su país de ciudadanía, nacionalidad o última residencia legal que la persona transitara en ruta hacia los EE. UU. no será apto para recibir asilo.

Es decir, a una persona de origen en Guatemala que pasara por México y pidiera asilo a EE. UU. sin haber pedido asilo en México antes, se le rechazará su petición.

Esta nueva regla, según el gobierno, intenta prevenir la explotación del sistema de asilo por aquellos que ingresan a los EE. UU. de forma ilegal.

De esta forma, en teoría, se cortaría el flujo masivo migratorio de países como El Salvador, Honduras y Nicaragua que constituyen una gran parte del número de inmigrantes.

La buena noticia para aquellas personas que buscan asilo habiendo pasado por un tercer país de camino a territorio estadounidense es que muchos jueces están en contra de esta nueva regla y su aplicación no será fácil.

El juez Jon S. Tigar de la corte de distrito de San Francisco, presentó una orden restringiendo la aplicación de la nueva regla hasta que se debata su legalidad con más detalle. Tigar afirma que "la nueva regla es seguramente inválida porque es inconsistente con las leyes de asilo existentes".

¿Cómo puede entonces un caso todavía reunir los requisitos para pedir asilo a pesar de las nuevas restricciones?

En la práctica profesional, muchos abogados están tratando de demostrar que sus clientes tienen derecho a asilo de otras maneras. Por ejemplo, si su cliente se encuentra amenazado por pandillas, intentan demostrar que dichas pandillas cuentan con el apoyo del gobierno de alguna forma u otra.

En el caso de una mujer que huye porque su marido la golpea, intentarán demostrar que éste contaba con el respaldo de la policía u otra fuerza del gobierno que le garantiza impunidad.

El proceso

Se debe llenar un formulario I-589 contestando todas las preguntas, incluso si se "desconoce" o "no corresponde" y enviarlo por correo. Este trámite no tiene costo alguno.

Lo vital es probar que hay un inminente peligro de regresar al país de origen acompañando los documentos correspondientes.

Luego de unas semanas se citará al postulante a una entrevista en la que se evaluará si el testimonio y los documentos brindados son lo suficientemente convincentes como para proporcionar asilo.

Si usted está viviendo una situación como las descritas en este artículo, por favor póngase en contacto con un abogado urgentemente para crear la mejor estrategia. La gran mayoría de las peticiones de asilo son rechazadas y contar con ayuda profesional es vital para tener éxito.

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