¿Seguridad o solidaridad?: el dilema migratorio de Nueva York

Por Mairim Gomez | Revisado por Camila Laval, JD | Última actualización 6 de febrero de 2024

Las agresiones de un grupo de migrantes de nacionalidad venezolana contra la policía de Nueva York en Times Square y el video que muestra a una mujer siendo arrastrada por una moto para robarle su celular no solo se han apoderado de las redes sociales causando indignación. Además, han reavivado el debate sobre las políticas migratorias de ese estado y una posible cooperación entre autoridades locales y federales. ¿Afectarán estos incidentes el estatus de “santuario migratorio” de Nueva York? ¿Qué pasará con estos migrantes?

Cometer un delito en Estados Unidos trae consecuencias y, en el caso de un inmigrante, son aún más complejas. En Estados Unidos, la ley de inmigración establece claramente que los inmigrantes que son condenados por ciertos delitos enfrentan severas consecuencias, incluida la deportación. Estos delitos abarcan desde homicidios hasta delitos menores que la ley de inmigración considera suficientemente serios como para justificar la expulsión del país.

La definición de delito agravado en el contexto migratorio es amplia. Algunos delitos que pueden no ser considerados graves a nivel estatal pueden, bajo la ley de inmigración, resultar en la deportación del infractor. Esto incluye delitos de “bajeza moral”, un término que abarca actos considerados contrarios a los estándares de justicia y moralidad de la sociedad.

Los condenados por delitos agravados se enfrentan a la deportación sin una audiencia formal; es decir sin la oportunidad de presentar su caso ante un juez de inmigración. Por esta razón, si tiene algún problema con la justicia, necesitará un abogado de inmigración que le ayude con su permanencia en Estados Unidos.

Lo sucedido en Times Square debe servir de recordatorio sobre las consecuencias que acarrean las acciones delictivas para los migrantes. La respuesta de las autoridades de Nueva York, que incluye evaluar una mayor cooperación con las autoridades migratorias federales, pone de manifiesto que hay una delgada línea entre ayudar a los migrantes y proteger la seguridad pública.

“Más de 175 000 inmigrantes y solicitantes de asilo han llegado aquí. Estas son 12 personas”, dijo el alcalde Eric Adams sobre el arresto de varios involucrados en el robo de celulares. “Cualquier neoyorquino que considere criminales a aquellos que están tratando de dar el siguiente paso hacia el sueño americano, se equivoca. La abrumadora cantidad de inmigrantes y solicitantes de asilo quiere trabajar. Quieren contribuir a nuestra sociedad”, destacó.

Es cierto. Pero, aunque la mayoría de los migrantes no participan en actividades criminales, delitos como estos robos de celulares (encima con acciones violentas como muestra el video) para luego hackearlos y obtener datos bancarios de las víctimas, pueden tener un serio impacto en la percepción pública de los migrantes en general, muy a pesar de las palabras del alcalde. Por cierto, el robo de identidad es un delito bastante serio en EE. UU.

¿Habrá colaboración entre ICE y NYPD?

Describiendo lo que pasó en Times Square como “un ataque al pilar de nuestro símbolo de seguridad”, Adams pidió al gobierno municipal que considere “si debería haber más colaboración” con las autoridades migratorias federales, sin dar más detalles.

Desde 2014, el departamento de policía y las cárceles de la ciudad tienen prohibido retener a personas en nombre del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), a menos que hayan sido condenadas por delitos violentos y un juez haya emitido una orden de deportación.

“Este pequeño número de personas está infringiendo la ley y está teniendo un enorme impacto en nuestra seguridad pública. Por eso nos concentramos en ellos”, dijo el alcalde Adams. “No vamos a quedarnos de brazos cruzados”, advirtió. “Aquellos que cometan un delito serán tratados como cualquier otro delincuente en esta ciudad”, sentenció.

La postura del alcalde respecto a reconsiderar las leyes que limitan la cooperación entre la ciudad de Nueva York y las autoridades federales de inmigración podría traer un cambio significativo en la política local. Adams ya ha manifestado su preocupación por la cantidad de migrantes que alberga la ciudad, diciendo que la crisis que han generado en los recursos “destruirá la ciudad”.

Varios de los migrantes involucrados en el robo de los celulares han sido capturados (en inglés). Otros, presuntamente los mismos que golpearon a los funcionarios de la policía, fueron detenidos en Phoenix, Arizona, aunque oficiales de NYPD dijeron que no eran las mismas personas. A la luz de todos estos acontecimientos, el futuro de las políticas migratorias de Nueva York luce incierto. ¿Permanecerán iguales o adoptarán medidas similares a las tomadas por otros estados como Texas?

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