Ley criminal

Leyes sobre detectores de mentiras en Estados Unidos

Por Camila Laval, JD | Revisado por Gricel Bermudez | Última actualización 25 de junio de 2024

El polígrafo, también conocido como detector de mentiras o máquina de la verdad, mide las respuestas fisiológicas de una persona frente a las preguntas que se le hacen. La idea es que, mientras mayor sea la respiración, presión arterial o sudor, mayor probabilidad hay de que una persona esté nerviosa y mintiendo.

Este artículo explora la historia sobre cómo llegó la prueba del polígrafo (lie detector test, en inglés) al contexto legal, y su uso en los procedimientos criminales en los Estados Unidos.

Invención del detector de mentiras

En 1930, un oficial de policía llamado John Larson desarrolló un dispositivo que podía medir la respiración y la presión sanguínea de los seres humanos. Larson creyó que esa máquina podría ayudar a determinar si un sospechoso estaba diciendo la verdad.

Larson probó su dispositivo en 861 sospechosos en un lapso de tres años. Allí incluyó a un sospechoso clave en una investigación de un supuesto homicidio. Cuando el diario San Francsisco Call and Post reportó la noticia sobre la máquina, la llamó “detector de mentiras” (lie detector, en inglés).

Tiempo después, un grupo de científicos empezó a refinar la invención de Larson. Entre ellos Leonard Keeler, quien desarrolló máquinas para detectar mentiras más precisas en los años 30.

En la actualidad, se siguen usando estas máquinas. Sin embargo, con el descubrimiento de otros medios para probar las evidencias, como el uso de muestras de ADN, el empleo de los detectores de mentiras es menos frecuente.

Admisibilidad de los detectores de mentiras en la corte

Los tribunales no están obligados a admitir los resultados de la prueba del detector de mentiras en un caso.

Si bien los detectores de mentiras tuvieron gran popularidad en una época, poco a poco se ha ido descubriendo que pueden ser engañados.

Si una persona sabe que será sometida a este tipo de prueba, puede practicar al decir mentiras e intentar controlar las reacciones de su cuerpo antes de someterse a este examen.

Por el contrario, en personas que son muy nerviosas, un detector de mentiras puede arrojar como resultado que mienten aunque digan la verdad, solo porque estas estaban nerviosas por someterse a una prueba de mentiras con un examinador.

Debido a estas inconsistencias, la Corte Suprema ha dado una serie de estándares para determinar cuándo la evidencia científica, como la prueba del polígrafo, puede ser admitida en la Corte.

Este estándar exige que la teoría detrás de la evidencia científica debe haber sido sometida a pruebas y a revisión por parte de la comunidad científica. Además, debe saberse la tasa de error y el método debe ser aceptado por la comunidad científica en general.

Será la decisión de cada tribunal admitir o no los resultados de un detector de mentiras, y depende de si lo consideran o no una técnica válida o simplemente pseudociencia.

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