Enfermedades sexuales y lesiones personales: ¿Puede demandar a su expareja por una ITS?

Un principio legal que gobierna a nuestra sociedad es que tenemos el deber de evitar poner a los demás en riesgo de daños.

Para ser más prácticos, esto significa “no hagas algo que sepas hará daño a alguien.” En la mayoría de los estados este deber se extiende a las parejas sexuales.

Si uno de los integrantes de la pareja sabe, o debió haber sabido, que estaba infectado con una enfermedad de transmisión sexual, será considerado responsable por transmitir la enfermedad a su pareja que ignoraba esa circunstancia.

Esto incluye herpes genital, SIDA, gonorrea, sífilis, ladillas, clamidia, VPH (virus del papiloma humano) y verrugas genitales.

Prevalencia de ITSs/VIH

Según las últimas cifras del Centro Federal de Control de las Enfermedades, más de 1.1 millones de personas en los EE. UU. son VIH positivos y más de 19 millones de personas en el país son infectadas anualmente con enfermedades de transmisión sexual.

Debido a que VIH y las ITSs se extienden principalmente a través de la actividad sexual, generalmente las nuevas infecciones se pueden prevenir mediante una simple elección personal.

Debido a esto, muchos estados han aprobado leyes requiriendo a las personas que son VIH positivas o que tienen una enfermedad de transmisión sexual, que informen a sus parejas ese hecho antes de tener una actividad sexual y que sostengan relaciones sexuales con protección adecuada para evitar el contagio.

Transmisión intencional

Algunos estados requieren que el demandante pruebe que el demandado intencionalmente lo expuso a la infección o condición, a fin de asignarle responsabilidad por ese hecho.

En estos estados el demandante usualmente debe demostrar que el demandado sabía, o debía haber sabido, que poseía una enfermedad de transmisión sexual y que no se lo informó al demandante antes de tener relaciones sexuales.

La prueba de que el demando sabía que tenía una infección de transmisión sexual, puede hacerse mediante una prueba positiva, el historial médico acerca de los síntomas, o por una revelación actual de los síntomas.

El uso de un condón o preservativo puede ser un factor determinante en estos casos acerca de si alguien puede ser considerado responsable.

Transmisión negligente

Algunos estados solamente requieren que se demuestre que el demandado fue negligente en la transmisión de una enfermedad sexual, ya sea que haya expuesto intencionalmente a su pareja o no.

Más bien, el demandante solamente tiene que probar que el demandado es positivo o tenía una enfermedad de transmisión sexual y que realizó actividades que aumentaron la posibilidad de que pudiera transmitir la enfermedad, tales como tener varias parejas sexuales, sin protección o el uso de drogas.

El sexo consentido, ¿elimina la responsabilidad?

Algunos han argumentado que al ejecutarse una actividad sexual en forma consentida, el demandante asumió el riesgo de contraer una o varias infecciones de transmisión sexual, y que por ello estaría incapacitado para demandar a su pareja.

Sin embargo, algunos tribunales han sostenido que no pueden considerarse las relaciones sexuales consensuadas cuando una persona tiene una enfermedad de transmisión sexual y no informa a su pareja de su estatus debido a que el demandante nunca hubiera tenido contacto sexual con el demandado, si el demandante hubiera conocido tal condición.

Lesión personal

Los casos judiciales acerca de la responsabilidad por transmitir sexualmente una enfermedad no están limitados a la actividad sexual.

Por ejemplo, existe un caso que involucraba a un luchador que tenía lesiones (llagas) de herpes en su piel. El Tribunal de Apelaciones de New York dictaminó que las personas infectadas con herpes deben evitar el contacto de piel con piel, con cualquier persona, no solamente con sus parejas sexuales, cuando tiene lesiones contagiosas activas.

Aunque la mayoría de los estados permiten a una persona que contrajo una enfermedad de transmisión sexual presentar una acción ante el tribunal contra la parte responsable, no existe una regla a nivel nacional acerca de las enfermedades o infecciones de transmisión sexual.

Muchos estados tienen ordenamientos penales que cubren específicamente la negligencia o la transmisión intencional de VIH, pero solamente unos cuantos estados tienen ordenamientos que específicamente incluyen las infecciones de transmisión sexual.

En esas condiciones, una demanda presentada debido a herpes genital, clamidia, sífilis o gonorrea, típicamente, se presenta como una acción de lesión personal.

La recuperación de daños está disponible en la mayoría de los estados, pero estos casos pueden ser difíciles de probar.

Un caso que involucra enfermedades de transmisión sexual no es tan sencillo como el de un accidente automovilístico o un accidente laboral.

En esas circunstancias, las partes saben cuándo y dónde ocurrió la lesión y quién la causó.

Tratándose de las infecciones de transmisión sexual, los síntomas pueden no aparecer inmediatamente, a veces tardan años en causar problemas de salud, y si han habido múltiples parejas sexuales, puede ser difícil probar con cada pareja quién fue el responsable.

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