Rescate en helicóptero resulta en miles de vueltas (literales) y demanda
Por Mariana Petersen, LLB | Revisado por Lilian Soto-Wiechert, CP | Última actualización 25 de febrero de 2026
Ni Six Flags, ni Universal ni el más osado bungee jumping superan la adrenalina que vivió una mujer que fue “rescatada” en helicóptero… girando a extrema velocidad mientras colgaba.
El video se volvió viral y no es para menos: se sube a la mujer en camilla con una soga, empieza a girar, luego la soga sube… pero al poco tiempo baja de nuevo, todo esto todavía dando vueltas, y al final toma una velocidad increíble y el helicóptero se va con ella colgando y sí, ¡todavía girando!
El incidente ocurrió en Piestewa Peak, Arizona mientras la mujer, de nombre Katalin Metro de 74 años, realizaba una caminata con su marido. Tras ser rescatada por una lesión durante la excursión, no se imaginó que iba a terminar pasándola mucho peor. Se estima que, en el momento de mayor descontrol, Metro giró unas 150 veces… por minuto (en inglés).
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Las lesiones y demanda consecuente
Metro se había caído durante la caminata y golpeado la cara. Esto fue lo que llevó a que su marido llamara al Departamento de Bomberos de Phoenix para buscar socorro.
Luego del descontrolado rescate, la mujer afirmó que sufrió una lesión de médula espinal, hinchazón de los tejidos blandos en algunas partes del cráneo, moretones alrededor de sus ojos y sangre en los oídos.
Como consecuencia del desafortunado rescate, Metro terminó con una factura médica de unos 300 000 dólares y, afirma, lesiones permanentes. En breve después del episodio, interpuso demanda.
Esta se fundó en la negligencia de la ciudad de Phoenix al ejecutar el rescate y pedía resarcimiento por 2 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios. Enfatizaba, además, que sus gastos médicos para la recuperación continuarían en el futuro. Otro dato interesante que incluye la presentación: la mujer se había negado en un principio a ser rescatada por aire, pidiendo que se la evacuara por tierra, pero el equipo de rescate realizó la operación por aire de todas formas.
Por otro lado, el Departamento de Policía de Phoenix se pronunció en una conferencia poco después del rescate, explicando lo siguiente: «Hay ocasiones en las que, al elevar el helicóptero desde el suelo, este comienza a girar, por lo que tenemos una cuerda atada a la cesta para evitarlo». «A medida que la cesta se eleva y se acerca al helicóptero, comienza a interactuar con el viento generado por las hélices. Es entonces cuando tiende a girar. Quiere convertirse en un molino de viento».
La demanda argumentó que durante el ascenso, una línea de seguridad diseñada para evitar la rotación se rompió, lo que provocó que la camilla girara descontroladamente. Además, insistió en que el equipo de rescate no ejecutó la evacuación de manera diligente.
Hasta aquí, los hechos. Pero como siempre, vamos a lo que nos compete: los aspectos legales del caso. Esta historia en particular disparó muchos interrogantes:
¿No aceptó la mujer asumir un riesgo al momento de ser rescatada? ¿No será mucho pedir dos millones? ¿Por qué demanda al gobierno?
Daños, perjuicios y giros descontrolados
Un rescate implica riesgos inherentes. Sin embargo, se puede ganar un caso civil probando que, más allá de la existencia del riesgo, hubo negligencia por parte del demandado. Ejemplos concretos de esta negligencia pueden ser:
- Que hubiera falta de mantenimiento
- Que se llevaran a cabo errores técnicos evitables
- Que se violaran protocolos
La negligencia ocurre cuando una persona no cumple con los estándares legales de cuidado para proteger a otros contra riesgos innecesarios de daño. Como resultado de este “descuido”, una persona sufrió un daño. Una persona se considera negligente cuando se aparta de la conducta que se esperaría de alguien razonablemente prudente en circunstancias similares.
Todo caso de negligencia debe tener cuatro elementos básicos:
- Deber de cuidado
- Incumplimiento de este
- Daño
- Causalidad (que el daño haya sido por el incumplimiento del deber de cuidado)
Este principio aplica en diversos casos de daños y perjuicios (también conocidos como lesiones personales) y esto es al margen de que se haya firmado un waiver o renuncia de responsabilidad o que exista un riesgo en la operación.
Por ejemplo, una cirugía también conlleva un riesgo inherente y aun así el médico tiene deber de cuidado. Manejar también implica un riesgo y, de nuevo, el mismo deber de cuidado aplica para todos los conductores. Incluso, en la escuela, la muerte de deportistas de secundaria por agotamiento o insolación debido a un entrenamiento excesivo en condiciones adversas es también causa de demandas civiles. Este tipo de demandas (en inglés) pueden prosperar aun existiendo una renuncia de responsabilidad firmada, si se produce una lesión porque un agente de la escuela no tuvo ningún cuidado o tuvo un comportamiento arriesgado. Entonces, la protección ofrecida por la exención de responsabilidad puede ser anulada por un tribunal.
La demanda está dirigida a la ciudad de Phoenix porque es la entidad gubernamental responsable de las acciones y omisiones de sus empleados y departamentos, en este caso, el Departamento de Bomberos y el Departamento de Policía de Phoenix. La ciudad debe responder por la capacitación del personal, el mantenimiento del equipo y la ejecución de los protocolos de seguridad durante las emergencias.
Respecto a la suma por dos millones que pide la demanda, muchos podrán percibirla como exagerada. Sin embargo, cualquier abogado de lesiones personales suele peticionar de forma estándar por más de lo que se percibe que se daría.
Esto es porque empezar con un número alto les permite iniciar una negociación de mejor manera: si el número se baja, la cifra seguiría siendo razonable.
Además, se tiene en cuenta la incertidumbre respecto a los gastos futuros. La damnificada afirma continuar necesitando atención médica por tiempo indefinido.
Otro punto clave a tener en cuenta es lo que engloba el monto, y esto no es sólo los gastos médicos. Una demanda estándar por daños y perjuicios pide resarcimiento por dos categorías:
- Daños económicos (o reales): Incluyen facturas médicas (actuales y futuras), costos de servicios domésticos y/o pérdida de ingresos o salarios.
- Daños no económicos: Cubren dolor físico, sufrimiento mental y emocional, desfiguración, deterioro físico y/o pérdida del disfrute de la vida.
- Dos aclaraciones pertinentes respecto a esto son:
Existe otra categoría que en ocasiones de demandas a lesiones personales puede pedirse, llamados daños punitivos o “de castigo”. Sin embargo, estos suelen permitirse sólo en demandas contra particulares y no contra el gobierno. De hecho, la ley estatal A.R.S. § 12-820.04 (en inglés) es explícita: “Ni una entidad pública ni un empleado público que actúe dentro del alcance de su empleo son responsables por daños punitivos o ejemplares”. A nivel federal,la Ley Federal de Reclamaciones por Agravios (FTCA) prohíbe explícitamente los daños punitivos contra los Estados Unidos.
Existen situaciones muy específicas donde se puede demandar a un funcionario individual (como un policía) por daños punitivos si se demuestra que actuó con malicia o indiferencia temeraria. Sin embargo, estos casos son difíciles de ganar y la demanda suele ir contra la persona, no contra la tesorería de la ciudad. Todo esto explica por qué los daños punitivos no se incluyeron en la reclamación de Metro.
El otro dato curioso es que, a diferencia de otros estados que imponen montos máximos para indemnizaciones por lesiones personales, la Constitución de Arizona prohíbe explícitamente poner topes a las indemnizaciones por muerte o lesiones personales. El Artículo 2, Sección 31 de la Constitución estatal (en inglés) dice que no se puede aprobar ninguna ley que limite la cantidad de daños recuperables, salvo que la persona lesionada estuviera cometiendo un acto criminal. Por lo tanto, Metro podía pedir una suma alta perfectamente según la ley estatal.
El desenlace
La gran mayoría de los casos civiles se resuelven sin ir a juicio. Es decir, se llega a un acuerdo después de una negociación entre las partes. Por ello, como explicábamos, los montos reclamados en estas demandas no suelen reflejar necesariamente los resultados finales, que suelen ser más bajos de lo pedido. De allí viene la gran importancia de consultar con un abogado de demandas civiles que entienda si conviene más negociar o litigar en el caso específico.
Los acuerdos ahorran tiempo, incertidumbre, trabajo y proveen una solución concreta, inmediata y un monto fijo. Esto fue exactamente lo que ocurrió con Metro, quien aceptó un acuerdo por su caso.
La reclamación fue aprobada por unanimidad en la reunión del consejo celebrada el 1 de diciembre. El acuerdo final terminó siendo por 450 mil dólares.
Al final, el sistema legal es como un helicóptero: da muchísimas vueltas y marea a todo el mundo. Al menos a esta señora las vueltas de la vida le terminaron valiendo casi medio millón de dólares.
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