¿Silencio cómplice? Dos hospitales de Chicago habrían ignorado las denuncias de abuso sexual de cientos de latinas

Por Mairim Gomez | Revisado por Camila Laval, JD | Última actualización 5 de abril de 2024

Un caso que ensombrece al sistema de salud en Estados Unidos: dos prestigiosos hospitales de Chicago están siendo demandados tras la revelación de más de 300 mujeres que acusan al ex ginecobstetra, Fabio Ortega, de haber abusado sexualmente de ellas.

Y es que no solo se trata de la grave violación a la ética médica y moral por parte de Ortega, quien ya se declaró culpable en 2021 de abusar de dos pacientes y fue condenado a 3 años de cárcel. Lo ocurrido pone de manifiesto la responsabilidad que tienen las instituciones de proteger a los pacientes, en especial los más vulnerables.

En la demanda se señala que miembros del personal de NorthShore Medical Group y Swedish Covenant Hospital ocultaron durante años las quejas de las mujeres abusadas (en su mayoría latinas que hablaban poco o nada de inglés) contra Ortega.

Abuso sexual escudado tras la bata blanca

El caso de Ortega presenta un panorama aterrador: el abuso sexual escudado tras la bata blanca y la confianza que suele infundir un médico y, en general, todo profesional e institución del área de la salud. Contar con la ayuda de un abogado con experiencia es esencial en situaciones como esta.

Ortega, desde su posición de poder, traicionó la confianza fundamental entre médico y paciente. Por su parte, quienes restaron importancia a las denuncias, demostraron un total desdén hacia un grupo de mujeres vulnerables. ¿Por qué?

La abogada a cargo del caso, Symone Shinton, dijo que las mujeres lo reportaron “una y otra vez”. Y no solo eso: “Les dijeron que el mismo abuso del que se quejaban era médicamente necesario y normal”.

Parker Stinar, otro de los abogados, señaló: “Lamentablemente, se ve comúnmente que los proveedores de atención médica silencian a pacientes pertenecientes a minorías cuando plantean inquietudes o presentan quejas”. Ortega, agregó Stinar, “sabía que estas pacientes confiarían en su bata blanca”.

“Jane Doe 300”, como se identifica la demandante, asegura que fue una de las últimas víctimas del exmédico antes de ser arrestado. El hospital le asignó un nuevo ginecobstetra en pleno embarazo porque Ortega “no estaba disponible”, pero nunca le dijeron que estaba bajo una investigación criminal por abusar sexualmente de sus pacientes, afirma la demanda.

Por su parte, Endeavour Health (operadora de ambos hospitales) aseguró categóricamente en un comunicado que tienen cero tolerancia hacia el abuso de cualquier tipo.  Expresaron que han mejorado y continúan evolucionando sus procesos y políticas “para garantizar que tengamos un entorno que respalde la denuncia de amenazas o abusos reales”.

La agresión sexual en EE. UU. y sus consecuencias

La agresión sexual es un delito grave en todos los estados de EE. UU. Según su definición legal, abarca una amplia gama de actos no consensuados que van desde tocamientos indebidos hasta la penetración sin consentimiento.

Los agresores se enfrentan a condenas severas que pueden llegar a la cadena perpetua, especialmente cuando la víctima es un menor o si el acto incluyó violencia o coacción. Además, quedarán registrados de por vida en el registro de delincuentes sexuales.

Las víctimas de abuso sexual, por su parte, enfrentan profundas secuelas psicológicas, incluyendo trauma, ansiedad y depresión. Atraviesan momentos de miedo y duda, sobre todo si sus denuncias no son desestimadas. La recuperación necesita en muchos casos la ayuda de un profesional. Las víctimas de Ortega no son la excepción.

Una mujer mexicana dijo a NBC News que empezó a ir a la consulta de Ortega cuando apenas tenía 18 años y estaba embarazada de su primera hija.  El caso, confesó, le ha traído de vuelta recuerdos dolorosos. Pidió permanecer en anonimato porque no les ha contado a sus dos hijas ya adultas lo sucedido.

Y lanzó una crítica muy dura a los hospitales: “Siento que no se preocupan por nosotras como hispanas o mujeres o latinas”.

La lupa sobre las instituciones

Este caso, además de destacar la responsabilidad que tienen las instituciones de proteger a sus pacientes, habla de la necesidad de tomar en serio las acusaciones de abuso. El hecho de que Ortega haya podido seguir viendo pacientes por años, a pesar de las múltiples quejas en su contra, demuestra un terrible fallo en la atención y respuesta de estos hospitales.

Los abogados advirtieron que vendrán más demandas como la de Jane Doe 300 por daños y perjuicios. Aclararon que no se iniciará un caso de demanda colectiva porque ese tipo de recurso divide en partes iguales la compensación para las víctimas.

“¿Cómo se puede decir que los daños y perjuicios de Jane Doe One por abuso sexual son los mismos que los de Jane Doe Two?”, dijo Stinar. “Todo el mundo experimenta, en su momento, traumas físicos y emocionales diferentes a lo largo de su vida. No se pueden agrupar”.

Sea cual sea el desenlace de esta demanda, lo sucedido es un llamado a la acción. Es evidente la necesidad de establecer mejores mecanismos para recibir y dar respuesta a las denuncias de abuso sexual, especialmente en comunidades vulnerables, para evitar que las personas sientan miedo de hablar o ser ignoradas. Fueron demasiadas las mujeres afectadas por no llevar a cabo las investigaciones de manera eficaz y oportuna.

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