Demanda contra SpaghettiOs destapa una lata de gusanos legales

Por Vaidehi Mehta, Esq. | Adaptado al español por Mariana Petersen, LLB | Última actualización 10 de junio de 2026

Cuando eras pequeño, quizás aterrorizabas a tus amigos (o ellos a ti) fingiendo que tus fideos de espagueti eran gusanos. Pero ¿qué pasaría si eso realmente ocurriera? Según una nueva demanda federal, una madre y su hija pequeña afirman que su cena de pasta enlatada vino acompañada de parásitos vivos que se retorcían.

“¡Uh‑oh, SpaghettiOs!”

Los SpaghettiOs de Campbell han sido un clásico de la infancia estadounidense durante más de medio siglo, y la marca sigue siendo muy popular. Pero para una familia de Florida, esa familiar etiqueta roja y blanca supuestamente ofreció algo muy lejos de ser comida reconfortante. Hace dos años, Mary Hubbard, de Okeechobee, hizo lo que innumerables padres han hecho en una noche agotadora: abrió una lata de SpaghettiOs de Campbell para su hija y para ella. Su hija es identificada solo como “P.L.” en los documentos judiciales para proteger su privacidad.

“¿Qué es peor que encontrar un gusano en tu manzana?” O, para los Hubbard, ¿qué podría haber sido peor que abrir una lata de SpaghettiOs y encontrar gusanos vivos en ella?: darse cuenta de ello después de haber comido media lata. Mary dice que, en algún momento durante la comida, vio lo que parecían parásitos vivos, similares a gusanos, retorciéndose en la pasta restante. Tomó su teléfono para grabar varios videos de los organismos moviéndose en la salsa. Afirma que no hizo nada inusual con el producto: solo lo abrió y lo calentó.

Tanto la madre como la hija presuntamente se enfermaron gravemente tras consumir los SpaghettiOs contaminados. Mary afirma que desarrolló una infección parasitaria y una enfermedad gastrointestinal significativa, seguida de sepsis, daño hepático y enfermedad del hígado graso no alcohólico, además de anemia por deficiencia de hierro lo suficientemente grave como para requerir infusiones intravenosas, junto con un trastorno de estrés postraumático crónico relacionado con el incidente. Se alega que P.L. sufrió dolor abdominal intenso, náuseas, vómitos y diarrea, así como una infección parasitaria tratada con el medicamento antiparasitario albendazol, además de un trastorno de adaptación con alteración mixta de las emociones y la conducta.

Justicia sobre la mesa

Mamá Hubbard no estaba dispuesta a dejar pasar el asunto. Bajo la ley federal, los alimentos no son simplemente “asquerosos” o “poco apetecibles”; pueden ser legalmente “adulterados”. 

La demanda se bsa en la definición de alimento adulterado de la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos, que incluye productos que contienen sustancias sucias o en descomposición, que no son aptos para el consumo o que ha sido manipulados en condiciones insalubres que podrían volverlos peligrosos. 

La familia sostiene que una lata de pasta que presuntamente contenía parásitos vivos encaja claramente en esa categoría, y que, Campbell y Walmart tenían el deber de mantener cualquier producto que cumpliera con esa definición lejos del plato de un niño. 

Mary y el coprogenitor Gregory Lovell presentaron una demanda ante un tribunal federal de distrito, exponiendo sus alegaciones no solo contra Campbell Soup Company, sino también contra su cadena de suministro y el gigante minorista que les vendió la lata. Según la demanda, Hubbard compró los SpaghettiOs en un Walmart Supercenter local. En la demanda, Walmart figura como codemandado junto con Campbell, bajo la teoría de que todos en la cadena —desde la fábrica hasta el estante de la tienda— desempeñaron un papel en poner parásitos en la mesa de la familia.

El caso solicita más de 75 000 dólares en daños, el mínimo necesario para acceder a la jurisdicción federal por diversidad de ciudadanía. 

Sin embargo, la familia sostiene que lo que está en juego es mucho mayor. Acusan a Campbell y Walmart de diseñar, fabricar, distribuir y vender un producto de pasta enlatada que estaba “adulterado, defectuoso y no apto para el consumo humano”, y de no detectar ni prevenir la contaminación antes de que llegara a los consumidores.

 Además, dado que Walmart presuntamente vendió la lata específica en cuestión, la demanda sostiene que el minorista comparte la responsabilidad por las consecuencias de su contenido.

Teoría de responsabilidad extracontractual: responsabilidad objetiva

Uno de los argumentos centrales de los Hubbard es bastante simple: si una lata sellada de pasta producida en masa llega a tu despensa presuntamente llena de parásitos, algo debe estar mal con el producto en sí, no con la forma en que lo usaste. Ahí es donde entra la responsabilidad objetiva por productos defectuosos, una teoría del derecho de daños, aplicada tanto a Campbell como a Walmart.

En su demanda, la familia afirma que la lata que Mary abrió era “defectuosa e irrazonablemente peligrosa” cuando salió del control de la empresa, porque estaba contaminada con gusanos o parásitos. A diferencia de la negligencia, esta teoría no depende de si alguien actuó con descuido. En una reclamación de responsabilidad objetiva, la ley no exige que el demandante reconstruya el punto exacto de falla en la fábrica. Basta con argumentar que el producto, tal como se vendió, era inseguro para su uso ordinario (ser consumido) y que ese defecto causó directamente el daño (las lesiones físicas y psicológicas de los Hubbard).

Teoría contractual: incumplimiento de la garantía implícita

Los Hubbard también se apoyan en una teoría relacionada, aunque jurídicamente distinta del ámbito de las ventas y los contratos: el incumplimiento de la garantía implícita de comerciabilidad. 

Cada vez que una empresa vende alimentos, la ley incorpora implícitamente la promesa de que el producto será de calidad “comerciable” y “apto para su propósito ordinario”. 

En el caso de los SpaghettiOs, ese propósito ordinario es muy básico: ser seguros para el consumo, especialmente para los niños.

Al alegar que la lata que compraron estaba contaminada en el momento de la venta y “no era apta para el consumo humano”, los Hubbard sostienen esencialmente que Campbell y Walmart incumplieron esa promesa implícita en el momento en que el producto llegó al estante. 

A diferencia de la responsabilidad objetiva, esto se plantea como un incumplimiento en la entrega de bienes conformes bajo el derecho comercial. Incluso si se siguieron todos los controles internos, un producto que supuestamente llega lleno de gusanos vivos no cumple con el nivel mínimo de calidad que la ley exige de una compra rutinaria en un supermercado. Esto brinda a la familia una vía adicional de reparación bajo el derecho contractual, incluso si su reclamación por daños fracasa.

¿Qué sigue ahora?

Por ahora, el caso se encuentra en sus primeras etapas. Campbell y Walmart tendrán la oportunidad de responder, cuestionar las pruebas y debatir qué había realmente en esa lata y cómo llegó allí. Si las partes no llegan a un acuerdo para resolver el caso anticipadamente, un jurado podría eventualmente decidir si se trató de un hecho aislado desafortunado o de un producto legalmente defectuoso.

Más allá de lo impactante de la historia, esta ilustra hasta qué punto las leyes de responsabilidad por productos, garantías implícitas y protección al consumidor pueden activarse frente a un simple producto de supermercado y cómo vale la pena consultar con un abogado de lesiones personales o de derecho del consumidor al verse afectado por un producto en mal estado.

En cualquier caso, para los Hubbard, la frase “¡Uh‑oh, SpaghettiOs!” nunca volverá a sonar como un eslogan inofensivo.

Adaptación de su versión original en inglés Lawsuit Against SpaghettiOs Opens a Can of Legal Worms

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