Starbucks se suma a la política de "baños sólo para clientes" - ¿Legal o discriminatorio?

Por Mariana Petersen, LLB | Revisado por Joseph Fawbush, Esq. | Última actualización 30 de abril de 2025

Todos hemos pasado por eso, ver ese cartel de «Baños sólo para clientes» en la puerta de algún restaurante en el momento en que más necesitamos ir al baño. Algunos establecimientos incluso recurren a exigir códigos para entrar en el baño. Aunque estas tácticas pueden haber disuadido a muchos de utilizar las instalaciones, otros han recurrido a comprar un café no deseado por la comodidad.

Puede que la práctica de «pagar por hacer pis» no sea ajena a gente proveniente de países donde es común pagar por usar baños públicos, pero en Estados Unidos sigue pareciendo extraña, incluso de mal gusto. ¿Es legal que los dueños de restaurantes nos nieguen la satisfacción de una necesidad humana tan básica?

La respuesta corta es: probablemente. En Starbucks no hay que pagar directamente para ir al baño, pero casi seguro habrá que hacer una compra. Este requisito se aplica también al uso de sus instalaciones. Curiosamente, no es la primera vez que Starbucks aparece en las noticias por su trato a la gente que entra sin intención de comprar café.

¿No está hecha una cafetería para “pasar el tiempo”?

Las políticas cambiantes de Starbucks sobre qué hacer con el público que no paga han sido una pesadilla legal continua para la cadena.

En 2018, dos hombres afroamericanos, Rashon Nelson y Donte Robinson, fueron arrestados en un Starbucks de Filadelfia después de que permanecieran sentados sin pedir nada. El gerente llamó a la policía, informando que se negaban a comprar algo o a marcharse.

El incidente no tuvo consecuencias legales significativas para los hombres que fueron puestos en libertad sin cargos. Finalmente, se resolvió la demanda (en inglés) que presentaron contra Starbucks y la ciudad de Filadelfia. Filadelfia acordó trabajar con los dos hombres en un programa de subvenciones a la iniciativa empresarial de $200.000 y le dio a cada uno un dólar simbólico.

Starbucks, junto con su entonces CEO Howard Schultz, llegó a un acuerdo con los dos hombres por una suma no revelada y presentó una disculpa pública. También crearon un programa de formación sobre prejuicios raciales para todos los empleados de la cadena y adoptaron una política de «puertas abiertas», alegando su compromiso con la inclusión.

El drama continuó con el despido de una directora regional, Shannon Phillips, poco después de oponerse al despido de otro director blanco tras la agitación. Phillips alegó que la empresa utilizó su despido para «convencer a la comunidad de que habían respondido adecuadamente al incidente», cuando ni siquiera estaba a cargo de la tienda donde había tenido lugar el incidente.

Como resultado, se le concedieron $600.000 en daños compensatorios y 25 millones de dólares en daños punitivos después de que un jurado determinara que su despido había sido discriminatorio.

Ahora, siete años después, Starbucks da marcha atrás en su política de puertas abiertas. Esta vez, argumentan que la aplicación de un Código de Conducta de Cafetería es necesaria para establecer expectativas y mejorar la experiencia para todos.

¿Pueden negarse legalmente a dejarme ir al baño?

A nivel federal, sí. Los restaurantes y las tiendas se consideran propiedad privada. Como tales, los propietarios conservan la autoridad para determinar quién puede entrar en el local. Sin embargo, las leyes locales pueden imponer normas específicas que difieran de esta regla general.

Por ejemplo, una ley de California (en inglés) exige que los comercios abiertos al público en general faciliten el acceso a los baños a personas con determinadas afecciones médicas, incluso si estos baños están normalmente destinados al uso exclusivo de los empleados.

Las afecciones médicas incluyen: Enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, otras enfermedades inflamatorias intestinales, síndrome del intestino irritable u otras afecciones médicas que requieran acceso inmediato a un baño. Los empresarios pueden solicitar pruebas de estas afecciones médicas.

Unos 20 estados tienen leyes similares. A pesar de estos requisitos, hay excepciones. En Tennessee, por ejemplo, el empresario puede negarse a permitir que alguien utilice el baño si ello supone un riesgo para el cliente o el negocio.

¿Cuándo se considera discriminación?

Se considera discriminación si la persona está siendo excluida debido a su raza, origen, religión, sexo, orientación sexual u otra clase protegida. En estos casos, debería asesorarse con un abogado de discriminación ya que podría tener motivos para interponer una demanda contra el propietario de la empresa. Sin embargo, en ausencia de discriminación, las empresas tienen derecho a pedir a alguien que no ingrese o desaloje el local si consideran que se está perturbando el negocio, y «perturbación» puede ser un concepto bastante subjetivo.

En resumen, Starbucks tiene derecho legal a pedir a los clientes que hagan una compra o abandonen sus establecimientos, salvo prueba de una afección médica (en algunos estados). Las consideraciones éticas de negar el acceso al baño a una persona que «realmente tiene que ir» es un debate que tendremos que dejar para otra ocasión.

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