Anillos de divorcio: una moda nueva en una vieja batalla

Por Amy O'Neal, J.D. | Traducido por Mariana Petersen, LLB | Última actualización 28 de enero de 2026

Puedes elegir lo que quieras: rubí, zafiro, incluso tu piedra semipreciosa favorita en cabujón. Aun así, no querrás una gema que sea demasiado blanda para el uso diario, como la perla o el ópalo. Tu joyero puede reensamblar las gemas de un antiguo anillo de bodas, si lo deseas. Tú decides; después de todo, es tu divorcio.

Según informes de Vogue y The Guardian (en inglés), las joyerías de lujo han visto un aumento en las solicitudes de “anillos de divorcio”. Celebridades como Emily Ratajkowski, así como mujeres profesionales de alto poder adquisitivo, han encargado o comprado anillos nuevos extraordinarios para conmemorar una nueva era en sus vidas.

No es solo una moda de Nueva York o Londres. Mujeres de todas las clases sociales han comenzado a buscar anillos u otras joyas para conmemorar el fin de una relación, y los joyeros han creado nuevas categorías para satisfacer la demanda. Algunas piden a los joyeros reutilizar anillos de compromiso o reliquias familiares, como una declaración pública de un nuevo comienzo. Otras buscan expresiones inéditas para un borrón y cuenta nueva: piezas nuevas que resulten más personales.

Es una tendencia reveladora. En tiempos no tan lejanos, un anillo de bodas era una inversión seria y del divorcio solo se hablaba en susurros. ¿Puede esta moda decirnos algo más sobre el momento actual, sobre los cambios en las actitudes sociales hacia el matrimonio y las relaciones?

Empoderamiento, miedo, triunfo y simbolismo

Hace sesenta o setenta años, un anillo de divorcio habría sido impensable porque el divorcio en sí a menudo lo era. Incluso una mujer rica podría tener que conformarse con exigir a su marido una pulsera tennis de corte cojín tras su último desliz.

En 1969, California fue el primer estado en legalizar el divorcio sin culpa. El divorcio basado en culpas requiere fundamentos, como el adulterio o el abandono, y puede ser prolongado y difícil. Cuando las parejas aceptaban divorciarse, una de las partes podía tener que fingir haber sido adúltera o “abandonar” a la otra mudándose lejos. Si el marido de una mujer no cooperaba en el proceso de divorcio, podía utilizar el abuso financiero o las amenazas físicas para mantenerla en el matrimonio.

El auge del divorcio sin culpa ha permitido que generaciones de hombres y mujeres por igual construyan nuevas vidas. Sin embargo, destacados conservadores sociales, incluido el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, han argumentado que el divorcio sin culpa es un motor de la decadencia social y apoyan leyes de divorcio más estrictas. Johnson y su esposa, Kelly, contrajeron un “matrimonio de pacto” (covenant marriage, en inglés) legal en 1999, el cual requiere motivos específicos para divorciarse.

¿Ha surgido el anillo de divorcio en estos inciertos años 2020 porque toca una fibra sensible? Aunque los hombres ciertamente pueden comprar sus propios anillos de divorcio, la tendencia se centra en las ventas a mujeres. El anillo de divorcio de una mujer puede ser solo una pieza de joyería, pero es su propia elección, a su propio gusto, y la ley no tiene derecho sobre él.

Los anillos de boda, de compromiso y la ley

La vieja regla de los “dos o tres meses de salario” es en realidad fruto de la publicidad de la industria, y el anillo de diamantes solitario es una tradición inventada. Aun así, la costumbre de los anillos de boda y de compromiso tiene más de mil años. La calidad de los anillos se ha visto durante mucho tiempo como una inversión importante en una relación. ¿Quién tiene derecho a conservarlos si el compromiso se rompe o el matrimonio fracasa?

Hoy en día, cada estado de los EE. UU. tiene su propia ley al respecto. Algunos consideran el anillo de compromiso como un regalo condicional, que debe devolverse si el matrimonio no se lleva a cabo. Otros pueden otorgar el anillo de compromiso a la parte que no causó la ruptura. Después de un divorcio, algunos estados permiten que cada cónyuge conserve su respectiva alianza de boda y su anillo de compromiso. Sin embargo, las leyes y las circunstancias difieren en cada lugar, especialmente cuando hay reliquias familiares de por medio. Y, en cualquier caso, una pareja que se divorcia todavía tiene que dividir sus bienes de una forma u otra. Un anillo particularmente valioso podría tener que venderse.

Pero un anillo de divorcio nunca tendrá que venderse si la compradora ha esperado adecuadamente y ha asegurado su sentencia firme. Un cónyuge que gaste demasiado antes de que el divorcio sea definitivo puede ser acusado de disipación de activos matrimoniales: malgastar dinero para mantenerlo fuera del alcance de su ex. Los tribunales de derecho de familia no ven esto con buenos ojos por lo que siempre es una buena idea consultar con un abogado de divorcio antes de hacer gastos significativos durante la separación.

Amor propio y celebración

Aunque Rachel Zoe bromea con comprar “el anillo de divorcio de mis sueños”, nadie sueña con tener que divorciarse. Sueñan con la libertad, con elegir cómo lucen y cómo disfrutan de su tiempo libre y su dinero. Siempre que un divorcio ofrezca a alguien más elección y comodidad que el matrimonio, es probable que quiera celebrarlo como pueda: con pastel, con viajes o con quilates.

Traducción de su original en inglés Divorce Rings: A New Trend in an Old Battle

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