¿Qué límites pone la ley a la monetización de los niños en redes sociales?
Por Amy O'Neal, J.D. | Adaptado al español por Mariana Petersen, LLB | Última actualización 23 de junio de 2026
Durante la década de 1920, Jackie Coogan, de cuatro años, era una de las estrellas de cine favoritas de Estados Unidos. Cuando Coogan alcanzó la mayoría de edad tras años de duro trabajo en Hollywood, descubrió que no tenía dinero: sus padres habían despilfarrado sus millones. Poco después, California se convirtió en el primer estado en regular el bienestar de los actores infantiles, exigiendo a los padres crear fideicomisos Coogan que resguarden una parte de los ingresos del niño para su adultez.
Aunque los actores infantiles del siglo XX enfrentaron condiciones difíciles y futuros inciertos, al menos estaban a salvo de las cámaras dentro de sus propios hogares. Para miles de jóvenes intérpretes, eso ya no es cierto. No fue sino hasta 2024 (en inglés) que las leyes Coogan de California se ampliaron para incluir a los niños que aparecen en redes sociales, un año después de que Illinois (en inglés) ampliara sus propias leyes. Illinois se convirtió en el primer estado en exigir que los niños influencers reciban compensación y en permitirles demandar a sus padres que no aparten su parte de los ingresos en un fideicomiso.
Los legisladores estatales estadounidenses finalmente están abordando el tema de la huella digital de los menores y sus interacciones con las redes sociales, tomando como referencia las leyes de otros países. Como resultado, los niños y jóvenes adultos pueden tener el derecho a demandar a sus padres o incluso a proveedores de redes sociales como Meta, dependiendo de dónde vivan y de los recursos legales específicos que busquen.
Niños en redes sociales: su privacidad y sus padres
Estados Unidos está poniéndose al día con la Unión Europea en algunos aspectos, ya que sus leyes difieren fundamentalmente en materia de expresión, privacidad y derechos de los niños. Los países de la UE han reconocido el “derecho al olvido”, consagrado en el GDPR (en inglés) que regula la privacidad en internet en Europa. En virtud del GDPR, un menor que ya no quiera que su contenido en redes sociales permanezca en línea tiene derecho a exigir su eliminación. Sin embargo, fuera de ciertos asuntos legales y médicos, las leyes estatales de EE. UU. no han reconocido ampliamente los derechos de privacidad de los niños, al menos no como independientes de la voluntad de sus propios padres.
En 2023, el impactante caso de la vloguera familiar Ruby Franke (en inglés) llamó muchísimo la atención sobre la capacidad de los abusadores infantiles para ocultarse a plena vista en internet. Durante los últimos años, varios estados han utilizado conceptos derivados del derecho al olvido al crear leyes de privacidad para niños que han aparecido en contenido de redes sociales.
Los derechos y responsabilidades varían entre estados. Utah, por ejemplo, exige (en inglés) que una empresa de redes sociales elimine contenido a solicitud de un menor con cuenta; el estado tiene el deber de hacer cumplir la ley.
La ley de Minnesota (en inglés) ahora establece límites a la participación de niños en contenido monetizado en redes sociales, exige fideicomisos al estilo Coogan u otra compensación para creadores de contenido infantil elegibles, y les otorga una causa de acción si un creador no cumple con sus obligaciones legales, incluidas las solicitudes de eliminación.
El proyecto de ley de California (en inglés), que aún no es ley pero cuenta con un fuerte apoyo (en inglés) de ambos partidos, también permitirá que un antiguo niño influencer demande a un familiar que no elimine su contenido de la infancia a petición.
Cuando las publicaciones son legales pero la audiencia no lo es
(Advertencia de contenido por abuso sexual y/o lenguaje en las noticias enlazadas)
Proteger la privacidad de los niños en línea no es solo una cuestión abstracta de consentimiento legal, ni siquiera de compensación. Puede prevenir peligros graves, especialmente en la era de la inteligencia artificial generativa. Según un informe ampliamente citado de la Fondation pour L’Enfance, hasta la mitad de las imágenes de abuso sexual infantil (CSAM) encontradas en sitios de intercambio de imágenes pedófilas se originaron en publicaciones de padres en redes sociales sobre sus hijos. Peor aún, reporteros de investigación (en inglés) han expuesto un trasfondo inquietante de cuentas de redes sociales de niños influencers administradas por padres para audiencias adultas, con perturbadoras “sesiones de modelaje” de niñas de tan solo tres años (en inglés).
Lamentablemente, las malas intenciones representan un riesgo para cualquier niño que aparezca en línea, sin importar el contenido o quién lo publique. El temor a la explotación sexual acapara la mayoría de los titulares, pero los jóvenes en internet enfrentan más peligros, como ser objeto de extorsión, fraude de identidad y delitos patrimoniales. Los niños con presencia establecida en internet también deben lidiar con el acoso de sus pares y con angustia psicológica a largo plazo derivada de la discordancia entre sus identidades digitales y su desarrollo personal.
¿Quién puede proteger a un niño de la sobreexposición en línea si sus padres no lo hacen? En Francia, un tribunal puede intervenir (en inglés), pero en Estados Unidos la ley varía según el estado. Como escribe la profesora de derecho Stacey Barell Steinberg, un niño fuera de los estados con regulaciones puede tener pocas opciones (en inglés) para detener la publicación. En su artículo, una hipotética modelo infantil de Instagram confía a su maestra sobre las fotos “íntimas” para las que debe posar. La maestra envía las fotos al registro estatal de abuso, pero el consejero ni siquiera acepta la denuncia: legalmente, dicen, simplemente no es abuso infantil.
Si una publicación de un padre causara un daño real, un niño influencer podría intentar presentar una demanda por daños en un tribunal estatal. Sin embargo, sin una ley o precedente específico en el estado, su éxito sería incierto. Bajo la ley federal, un menor tiene derecho a demandar (en inglés) a un delincuente que haya creado material de abuso sexual infantil con su imagen, o a obtener pagos de fondos de asistencia, pero solo después de años de procedimientos legales. Y, en la práctica, un menor o joven adulto necesitaría apoyo y recursos externos para cualquier acción legal.
Los derechos de los niños siguen evolucionando en Estados Unidos y muchos padres y jóvenes son proactivos buscando asesoría legal para proteger su privacidad. La amplia preocupación social por el efecto de las redes sociales en los menores podría eventualmente impulsar el desarrollo de sus derechos de privacidad en la ley.
Aunque a veces esta preocupación pueda causar pánico —como ocurrió en los años 80 con el abuso infantil—, también ha llevado a avances importantes: los estados están aprobando leyes que protegen a los menores en redes sociales, reconociéndolos no solo como creadores de contenido, sino como personas con derechos.
Adaptación de su original en inglés Can Children Sue Their Parents for “Sharenting”?
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