Matrimonio y préstamos estudiantiles: ¿Debo asumirlos?

Por Mariana Petersen, LLB | Revisado por Jonathan Calvopina, MBA

El matrimonio no sólo de amor se trata, sino que mezcla diferentes aspectos de la vida de dos personas, incluyendo las finanzas.

Una de las preguntas comunes que surgen antes de casarse con alguien que tiene una deuda de préstamo estudiantil es si, conforme a las leyes de EE.UU., la deuda se convierte automáticamente en una responsabilidad compartida dentro del matrimonio.

Separación de deudas antes del matrimonio

En la mayoría de los estados de Estados Unidos, las deudas que se adquieren antes del matrimonio se consideran deudas separadas, lo que significa que, legalmente, el cónyuge que contrajo la deuda es el único responsable de pagarla.

Por lo tanto, si su prometida tiene un préstamo estudiantil adquirido antes de casarse, técnicamente, no estaría legalmente obligado a pagar esa deuda una vez que se conviertan en matrimonio.

Otras implicaciones

Es importante entender que, aunque usted no sería responsable de la deuda que su cónyuge acarree previo a casarse, existen otras formas en las que esta podría afectarle. Por ejemplo, si quiere comprar una casa con su cónyuge, una deuda grande podría afectar al tipo de interés de su hipoteca. Y si su cónyuge no reembolsa los préstamos federales para estudiantes, podría embargarse su declaración de la renta conjunta.

Propiedad mancommunada

En algunos estados, a partir del matrimonio, se considera que lo que los cónyuges ganen es propiedad mancomunada (también conocida como propiedad comunitaria, conyugal, matrimonial o comunidad de bienes).

En estos estados de propiedad conyugal (en inglés conocidos como community property states), los bienes adquiridos durante el matrimonio se dividen igualmente entre los cónyuges si se divorcian. Los préstamos estudiantiles adquiridos por su cónyuge durante el matrimonio también pueden considerarse deuda conyugal.

Algunas aclaraciones pertinentes al respecto de esto, incluyen:

  • Por bienes se incluye tanto ingresos como propiedad real o personal, cuentas de ahorros o jubilación.
  • Las deudas también son tratadas como conyugales.
  • Se toman en cuenta ingresos y propiedades mientras los cónyuges estén casados y residiendo en el estado con leyes de propiedad mancomunada.
  • No se incluyen bienes que uno de los cónyuges hubiera adquirido por separación legal o antes del casamiento y los regalos o herencias están excluidos aun si se recibieron durante el matrimonio.
  • Si adquirió una propiedad durante el matrimonio con una combinación de fondos individuales y comunitarios, se consideran compartidos solo los fondos comunitarios.

Cabe aclarar que, si bien ante estas leyes los bienes se dividen mitad y mitad, un acuerdo prenupcial casi siempre puede prevalecer sobre las leyes de la propiedad conyugal.

Los estados que tienen leyes de propiedad mancomunada son:

  • Louisiana
  • Arizona
  • California
  • Texas
  • Washington
  • Idaho
  • Nevada
  • Nuevo México
  • Wisconsin

A partir de este principio, su cónyuge que estará abonando deuda ganará menos (aportará menos a la sociedad conyugal) y por lo tanto usted también.

Otra consecuencia es que ante el eventual suceso de que su cónyuge fallezca y a usted le corresponda recibir una herencia, los acreedores tendrán derecho a cobrar la deuda y el remanente que podrá heredar será claramente menor después de que los prestamistas se lleven su parte.

Además, una vez que se case, las finanzas compartidas pueden afectar la capacidad de ambos cónyuges para alcanzar sus metas financieras individuales y conjuntas. Si bien no estaría legalmente obligado a pagar la deuda estudiantil de su prometida, podría decidir apoyarla en el proceso de pago si así lo desean. Muchas parejas optan por abordar sus deudas juntos como parte de una planificación financiera conjunta.

En algunos casos, pueden surgir preguntas sobre cómo se usarán los ingresos conjuntos para pagar la deuda estudiantil o si se compartirán otras responsabilidades financieras. Un acuerdo prenupcial también puede ser una buena idea para plasmar por escrito lo decidido antes de “dar el sí”.

Cualquiera sea su situación y la de su pareja, siempre es crucial mantener una comunicación abierta y transparente para evitar conflictos y establecer un plan financiero que funcione para ambos.

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