Psicosis posparto: análisis del juicio a la mujer de Massachusetts que mató a sus tres hijos
Por Mariana Petersen, LLB | Revisado por Lilian Soto-Wiechert, CP | Última actualización 30 de julio de 2026
El presente artículo contiene contenido relacionado con homicidio, suicidio y violencia, incluyendo detalles que algunos lectores podrían encontrar perturbadores. Se recomienda discreción al lector. Si tú o alguien que conoces está pasando por una crisis emocional o pensamientos suicidas, puedes comunicarte con la Línea de Prevención del Suicidio y Crisis (988), disponible las 24 horas.
El caso que analizaremos en este blog no trata de determinar si Lindsay Clancy mató a sus hijos, Cora, Dawson y el bebé Callan. Trata sobre cómo la depresión posparto puede llevar a algunas madres a una verdadera crisis de salud mental. La cuestión es si, en este caso, la justicia implica una condena de por vida en prisión o el internamiento en un hospital psiquiátrico.
Todo el mundo conoce o al menos escuchó de la depresión posparto. Sin embargo, para aquellos que nunca vayan a tener un bebé, una buena forma de entender la sensación puede ser imaginarse tener un doloroso corte profundo, haber sido cosido (los partos vaginales también a menudo necesitan sutura porque causan desgarros) y estar sangrando profusamente (incluyendo coágulos de hasta el tamaño de una pelota de golf) mientras un pequeño humano llora y grita en tu cara y chupa energéticamente cada dos horas tus glándulas mamarias (si eres hombre puedes imaginarte tus glándulas equivalentes) dejándolas en muchos casos encostradas, sangrando y doliendo.
Y todo esto, sin incluir los cambios hormonales. Ah, y si pensabas que las dolorosas contracciones terminaban después del parto, nop, siguen postparto porque el útero se sigue contrayendo. Igualmente, no tienes tiempo para ocuparte de ello porque ya pasaron las dos horas y es tiempo de alimentar al niño de nuevo. Hasta acá un puerperio “normal”.
Entendiblemente, cualquier persona privada de sueño y sobrepasada de dolor y agobio es más propensa a la depresión. El caso de Lindsay Clancy, no obstante, es otro extremo. La mujer enfrenta ahora su juicio por el horroroso homicidio de sus tres hijos, en su casa, estrangulados con bandas de ejercicio en enero del 2023.
El caso
En la noche del 24 de enero de 2023, en Duxbury, Massachusetts, Lindsay Clancy (quien era entonces enfermera de trabajo de parto en el Massachusetts General Hospital) estranguló a sus tres hijos: Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 7 meses. Usó bandas de ejercicio para hacerlo mientras su esposo, Patrick, había salido de la casa por unos 25 minutos a hacer diligencias. Posteriormente, intentó quitarse la vida cortándose las muñecas y saltando desde la ventana del segundo piso. Sobrevivió, pero quedó parapléjica.
Los meses previos al homicidio, Clancy había sido diagnosticada y tratada por distintos proveedores de salud mental. Entre octubre de 2022 y enero de 2023 le recetaron 13 medicamentos psiquiátricos distintos —antidepresivos como Zoloft, antipsicóticos como Seroquel, benzodiacepinas como Valium y Klonopin, y el estabilizador de ánimo Lamictal, entre otros. Según sus abogados, ningún proveedor logró identificar a tiempo que lo que estaba atravesando no era solo depresión posparto, sino un posible trastorno bipolar y psicosis posparto.
Hoy, más de tres años después, Clancy enfrenta su juicio en la Corte Superior de Plymouth por tres cargos de asesinato en primer grado y estrangulamiento. Se ha declarado inocente.
La defensa: el conflicto para admitir evidencia y el argumento de insanidad
Es importante comenzar aclarando que la defensa no está buscando refutar los hechos ni la autoría de Clancy en los homicidios. La otra distinción importante es que la defensa no está alegando que Clancy tuviera depresión posparto sino psicosis posparto.
La psicosis posparto es un cuadro clínico distinto y mucho menos común, que puede incluir alucinaciones, paranoia extrema, confusión severa o pérdida de contacto con la realidad.
El abogado defensor, Kevin Reddington, sostiene que Clancy entró en un estado de psicosis después de que le recetaran más de una decena de medicamentos distintos que supuestamente debían mejorar su salud mental. Añadió, además, que Lindsay había escuchado voces (en inglés) que decían “Esta es tu última chance. Mata a los niños para poder matarte”.
Su estrategia es la llamada “defensa por insanidad”. Si el jurado la acepta, Clancy no sería declarada culpable en el sentido penal tradicional, sino que permanecería bajo custodia en una institución estatal y sería sometida a revisiones periódicas para determinar si eventualmente podría reintegrarse a la comunidad.Durante su argumento de apertura, el abogado defensor destacó cómo Lindsay había dedicado su vida a servir a la comunidad como enfermera.
La fiscalía, en cambio, apunta en otra dirección: durante el testimonio inicial de Patrick Clancy como primer testigo, intentó desmontar la narrativa de la sobremedicación, señalando que Lindsay solo había tomado siete pastillas de Zoloft en total, un medicamento que la defensa presenta como inapropiado para sus diagnósticos. La misma línea de cuestionamiento se aplicó a otros fármacos mencionados por la defensa. La fiscal Shanan Buckingham argumentó que Clancy “actuó de manera intencional, racional y rápida” y que es totalmente responsable de las muertes.
Un punto importante de conflicto en el caso se relaciona con la admisión de evidencia. La fiscalía obtuvo las notas y grabaciones de la entrevista de Patrick Clancy con The New Yorker pese a las objeciones sobre privilegio periodístico; el juez impuso reserva sobre el 911 y las fotos de autopsia (usables en el juicio, pero no difundibles públicamente) a pedido de Patrick; la ropa de los niños y las bandas de ejercicio se admitieron sin mayor conflicto; la defensa pelea actualmente para excluir el historial de búsquedas de Lindsay sobre cuánto tiempo Patrick tardaría en regresar a la casa y “formas de matar”, alegando que en realidad eran búsquedas sobre suicidio (aun no hay fallo); y limitar el número de primeros respondientes que testificarán. Además, el juez ordenó que Lindsay Clancy fuera evaluada psiquiátricamente por profesionales elegidos por la fiscalía, no solo por su propia defensa.
Desde luego, Patrick es el principal testigo de todo lo ocurrido, aunque está por verse si su declaración favorecerá a la fiscalía o la defensa ya que sus dichos anteriores (en inglés) fueron notoriamente piadosos para con su ahora exmujer: “Quiero pedirles a todos que encuentren en lo profundo de sí mismos la manera de perdonar a Lindsay, como yo lo he hecho. La verdadera Lindsay era generosamente amorosa y cariñosa con todos —conmigo, con nuestros hijos, con la familia, los amigos y sus pacientes. Cada fibra de su alma es amorosa. Todo lo que deseo para ella ahora es que de alguna manera pueda encontrar paz”.
Patrick Clancy brindó esta semana su testimonio en la Corte Superior de Plymouth tras ser llamado a declarar por la fiscalía. Relató con detalle la tragedia del 24 de enero de 2023, señalando que, paradójicamente, ese día parecía ser uno de los mejores días de Lindsay antes de que él saliera a hacer las diligencias. En el estrado, reconstruyó el momento en que regresó a casa, halló las escenas de sangre, encontró a Lindsay en el patio tras haber saltado por la ventana y descubrió a sus tres hijos en el sótano, culminando con la reproducción ante el jurado de su desgarradora llamada al 911.
Durante el interrogatorio directo de la fiscalía, Patrick describió la evolución del severo deterioro mental de Lindsay desde finales de 2022, caracterizado por cambios de medicación, insomnio, pérdida de peso y una intensa ansiedad vinculada al estrés de reincorporarse a su trabajo como enfermera una vez terminada su licencia por maternidad. Reveló además que en diciembre de 2022 ella le confesó tener pensamientos intrusivos sobre hacerle daño a los niños. Afirmó que el episodio le resultó muy confuso, ya que de inmediato ella continuaba preparando el almuerzo o jugando con los niños con total normalidad.
Durante el contrainterrogatorio conducido por la defensa, Patrick admitió que, en teoría, ella habría tenido oportunidades de hacerles daño en noviembre cuando él viajó fuera de la ciudad, pero enfatizó que jamás la vio actuar de forma violenta hacia ellos.
Básicamente, la fiscalía está tratando de demostrar que el crimen fue premeditado (Lindsay mandó a Patrick a comprar a la farmacia al momento de los homicidios) y la defensa que Lindsay padecía una psicosis postparto severa, amaba profundamente a sus hijos y el sistema médico le falló debido a los constantes cambios de medicación.
Encierro en institución penal o en institución mental
Si el jurado la encuentra culpable, Clancy enfrentaría cadena perpetua en una prisión estatal, con las reglas ordinarias de sentencia y (dependiendo del cargo específico) posibilidades limitadas o nulas de libertad condicional. Si se la condena por asesinato en primer grado, como busca la fiscalía, según la ley de Massachusetts (en inglés), no tendrá posibilidad de libertad condicional.
Si, en cambio, el jurado acepta la defensa de insania, es decir, determina que no es “criminalmente responsable” por razón de enfermedad mental, no sería absuelta sin más. El tribunal puede ordenar su internación en un hospital psiquiátrico estatal. A diferencia de la prisión, no hay una condena con una fecha fija. La internación se revisa en audiencias periódicas, y la fiscalía debe probar que sigue cumpliendo los requisitos legales para que continúe internada. Si en algún momento el tribunal determina que ya no representa un riesgo grave, podría pasar a un plan de salida gradual o supervisada.
El juicio podría extenderse hasta dos meses y ha atraído atención nacional, no solo por la naturaleza del crimen, sino porque pone en el centro del debate público un tema del que rara vez se habla con esta crudeza: cómo el sistema de salud trata (o no trata) a las madres.
El parto y puerperio son momentos de vulnerabilidad total en el que los maltratos, desatenciones y violaciones a derechos ocurren a menudo, muchas veces sin que se sepa. Por ello, es vital consultar con un abogado si has sido víctima de mala praxis médica y buscar ayuda inmediata ante pensamientos suicidas (la línea del 988 está disponible las 24 horas).
La cuestión jurídica no es si ocurrió el crimen, sino si al momento de cometerlo era penalmente responsable y, en consecuencia, cuál es el tipo de institución en la que debería permanecer. La pregunta que deberá contestar el jurado en las próximas semanas será si la verdadera justicia se haría enviándola a una institución penal o a una mental.
Artículos relacionados
Newsletter
Suscríbase a nuestro boletín gratis y manténgase actualizado con nuestros últimos artículos.
Obtenga más información sobre el boletín de Abogado.com, nuestros términos de uso y política de privacidad. Este formulario está protegido por Cloudflare Turnstile.