¿Qué puedes llevarte de un hotel legalmente?
Por Kit Yona, M.A. | Adaptado al español por Mariana Petersen, LLB | Última actualización 23 de septiembre de 2026
Quizá fue un accidente, o quizá simplemente te enamoraste de lo suavecita que era la toalla de tu habitación de hotel. De cualquier manera, terminó en tu equipaje y ahora está junto a tu ducha en casa. Un recuerdo inesperado pero agradable de tu viaje. Eso sí, no te sorprendas si aparece como un cargo en tu próxima factura de la tarjeta de crédito. ¿Cómo lo supieron?
Aunque los moteles, hoteles y resorts ofrecen a los viajeros un hogar temporal lejos de casa, eso no significa que su contenido esté disponible para ser saqueado. Para ayudar a combatir los hurtos cometidos por sus huéspedes, algunos establecimientos han empezado a añadir pequeños chips de rastreo a las batas, toallas y ropa de cama. Los sensores les permiten saber cuándo los textiles salen de las instalaciones y de qué habitación fueron retirados. Como tu tarjeta de crédito está registrada, el establecimiento te cobra por ellos. Incluso podrías recibir un correo electrónico sarcástico informándote y felicitándote por tu “compra”. Si el cargo es una suma importante, crees que es injusto y ni el hotel ni tu compañía de tarjeta te dan una solución, consultar con un abogado es una buena opción.
¿Es legal?
Aunque generalmente se espera que te lleves los artículos de tocador de un solo uso, los bolígrafos y las postales de tu hotel, eso no te da permiso para considerar que todo lo que hay en la habitación son regalos incluidos en la tarifa. Aunque puede incluir términos por escrito y tu firma, la transacción entre un huésped y el hotel es un acuerdo contractual mutuo, en el que aceptas las reglas del establecimiento. En general, llevarte una bata cara no forma parte del trato.
El viejo truco de la letra pequeña
Ya sea oral o escrito, la transacción entre un hotel y un huésped es un contrato vinculante compuesto por promesas mutuas. El establecimiento de alojamiento se compromete a proporcionar las instalaciones prometidas a la tarifa acordada. El huésped está obligado a pagar y a cumplir las normas del establecimiento. Puedes aceptar los términos del hotel haciendo clic en una casilla en internet o firmando en la recepción, pero se convierte en un acuerdo vinculante una vez que haces una reserva o recibes la llave. Por ejemplo, considera la política de cancelación de un hotel. Si incumples los términos acordados, el hotel puede cobrar una tarifa por romper el contrato.
El hotel puede tener sus reglas publicadas en internet, en el vestíbulo principal o en las habitaciones. Los huéspedes pueden esperar privacidad, una habitación que sea, como mínimo, razonablemente acorde con lo prometido y la tarifa estipulada en el contrato. Algunos estados tienen requisitos adicionales. Por ejemplo, los hoteles de Florida deben cumplir las normas de higiene establecidas por el Department of Business and Professional Regulation (DBPR), mientras que los establecimientos de Texas que tienen cámaras de seguridad deben contar con carteles que indiquen su presencia.
A cambio, se espera que los huéspedes cumplan las normas del hotel. Estas deberían estar publicadas en un lugar donde el huésped pueda verlas y pueden incluir las siguientes:
- Horarios de silencio
- Horarios de entrada y salida
- Habitaciones para no fumadores
- Mascotas/animales de servicio
- Políticas sobre visitantes
También es habitual incluir una cláusula sobre daños y responsabilidad que establece tu responsabilidad por cualquier daño a la propiedad que causes. La persona que celebró el acuerdo con el hotel responde por cualquier objeto dañado o robado en la habitación, independientemente de quién lo haya hecho. Aunque las cadenas hoteleras pueden tener normas generales para sus establecimientos afiliados, también pueden aplicarse las leyes locales.
¿También les ponen chips a las toallas que se sienten como papel de lija?
Aunque los hoteles hacen todo lo posible por mantener alejadas a las plagas, cualquier “bicho” electrónico que haya en sus batas y toallas está ahí a propósito. Las diminutas etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID) están cosidas en los textiles. Los sensores situados en las salidas pueden detectar si las sábanas, toallas o batas con chips salen de las instalaciones y determinar de qué habitación procedían. El hotel puede entonces avisarte que se han retirado, cargar el importe a la tarjeta registrada o hacer ambas cosas. Los empleados del hotel también pueden comprobar el inventario, normalmente el personal de limpieza.
Aunque a algunos esto pueda parecerles excesivo, no es la primera vez que los hoteles utilizan tecnología para cobrar a los huéspedes. Además de las comprobaciones manuales, algunos minibares de hotel utilizan almohadillas de presión, microinterruptores o básculas electrónicas para determinar cuándo se han retirado botellas pequeñas o alimentos. Aun así, la tecnología no siempre deja claro qué puedes y qué no puedes llevarte legalmente de tu habitación de hotel.
En algunos casos, es fácil saberlo. Algunos hoteles colocan los precios de determinados artículos en un pequeño cartel, normalmente junto a las camas. Puede haber un cartel en el baño que anime a los huéspedes a servirse pequeños frascos de champú, gel de baño, acondicionador y otros artículos de tocador en formato mini, pero generalmente está bien llevarse esos productos. Como sería insalubre dejar una pastilla de jabón usada, una maquinilla de afeitar, un cepillo de dientes o un gorro de ducha para el siguiente huésped, es poco probable que tengas problemas si te los llevas. Las pantuflas desechables se tirarán después de usarlas, pero probablemente las que sean mullidas y tengan suela de cuero deberán comprarse. Los bolígrafos y los blocs de notas suelen llevar el logotipo del hotel y está bien llevárselos.
También está bien llevarte los sobres adicionales de té y café de tu habitación, pero no saquees la estación de café del vestíbulo. Deja la cafetera donde está, junto con otros objetos que claramente pertenecen al hotel, como lámparas, mantas, artículos decorativos, perchas y almohadas. Los aparatos electrónicos, como secadores de pelo, tabletas y el control remoto del televisor, también deben quedarse allí (y no te lleves las pilas, algo que, evidentemente, sí ocurre).
Con batas de baño que se venden al por menor en algunos hoteles por entre 50 y 288 dólares (¿qué?), no sorprende que las medidas para combatir sus hurtos por parte de los huéspedes sean cada vez más complejas. Si realmente sientes la necesidad de llevarte algún tipo de recuerdo de tu habitación de hotel, no te cobrarán por agarrar la Biblia de la mesita de noche.
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