¿Debería prohibirse la "terapia de conversión" de homosexuales? Así está la situación en los diferentes estados

Por Mariana Petersen, LLB | Revisado por Lilian Soto-Wiechert, CP | Última actualización 11 de julio de 2025

La “terapia de conversión”, de “ex-gay” o “terapia reparativa” es un método sin base científica que busca cambiar la orientación sexual o la identidad de género de una persona, intentando “curar” la atracción hacia personas del mismo sexo o modificar la expresión de género. Estas prácticas pueden dirigirse a personas bisexuales, gay, lesbianas u otras identidades LGBT, y pueden incluir desde charlas y medicamentos hasta torturas físicas o exorcismos.

La comunidad científica y numerosas organizaciones de derechos humanos llevan décadas rechazando estas prácticas de conversión (en inglés, conversion therapy), ya que no solo no funcionan, sino que además pueden causar graves daños a la salud mental, como depresión, ansiedad, drogadicción, aislamiento social o incluso suicidio. Estas consecuencias afectan especialmente a jóvenes cuya orientación sexual, identidad de género o expresión de género no se ajustan a las expectativas sociales o familiares.

Actualmente, unos 27 estados, más Washington DC y Puerto Rico, han prohibido o restringido las terapias de conversión para menores de edad, reconociendo la importancia de proteger los derechos humanos y la salud mental de la juventud LGBT. Según lgbtmap.org (en inglés), 22 estados y el Distrito de Columbia, prohíben que los menores sean expuestos a la terapia para el cambio de orientación sexual. Estos estados son California, Colorado, Connecticut, Delaware, Hawaii, Illinois, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, Minnesota, Nevada, New Hampshire, New Jersey, New Mexico, New York, Oregon, Pennsylvania, Rhode Island, Vermont, Virginia y Washington.

Además, Washington DC fue el primer territorio en prohibir este tipo de terapia también para adultos, ampliando así la protección de los derechos humanos a todas las personas LGBT, sin importar su edad.

Otros cinco estados —Carolina del Norte, Dakota del Norte, Virginia, Wisconsin y Arizona—, además del territorio de Puerto Rico, tienen regulaciones que restringen pero no prohíben totalmente estas prácticas (por ejemplo, destinar fondos públicos para esto).

En otros 18 estados, no existe regulación (y por lo tanto tampoco prohibición) respecto a las terapias de conversión, lo que deja desprotegidos los derechos humanos y la salud mental de personas bisexuales, gay, lesbianas y demás integrantes de la comunidad LGBT. Estos estados son: Ohio, West Virginia, Kentucky, Tennessee, Massachusetts, Luisiana, Arkansas, Missouri, Iowa, Texas, Oklahoma, Kansas, Nebraska, Dakota del Sur, Wyoming, Montana, Alaska y Idaho.

Finalmente, en los estados de Florida, Alabama, Georgia, Indiana y Carolina del Sur existen leyes estatales, de presupuesto o resoluciones de corte que no solo permiten la terapia de conversión, sino que prohíben o disuaden su prohibición. En Alabama, Florida y Georgia el Onceavo Circuito de Apelaciones decidió que no puede ejecutarse la prohibición de la terapia de conversión. En Indiana, la ley estatal no permite ordenanzas locales contra la terapia de conversión. Carolina del Sur, por su parte, retira fondos de municipalidades que tengan prohibiciones a la terapia de conversión, buscando claramente desalentar que haya ordenanzas locales prohibiendo esto.

En Wisconsin, la prohibición estaba suspendida por el Comité de Regulación de Reglas Administrativas de la Legislatura de ese estado. Sin embargo, esta semana (el martes 8 de julio) la Corte Suprema del estado declaró al bloqueo inconstitucional (en inglés), por lo que ahora podrá aplicarse la prohibición.

En Estados Unidos, ha habido avances significativos (aunque lentos para muchos) en los derechos de personas de la comunidad LGBTQ en los últimos años. Recordemos que el matrimonio igualitario, se reconoció como un derecho fundamental en todos los estados en 2015 a partir de la resolución de la Corte Suprema Obergefell v. Hodges. Aun así, queda un largo camino por recorrer para las personas LGBTI y los abogados defensores de los derechos de la comunidad, que incluye bisexuales, gay, transgénero, género diverso, cisgénero, lesbianas y personas con diversas identidades y expresiones de género, en el reconocimiento pleno de sus derechos humanos, identidad sexual y protección contra la homofobia, como queda en evidencia con este tema en particular.

La Corte Suprema estadounidense aceptó en marzo un caso de Colorado en el que se decidirá si los gobiernos estatales o locales pueden ejecutar leyes que prohíban la terapia de conversión para menores LGBT. Considerando la gran diversidad de enfoques a lo ancho de todo EE. UU., la decisión de la Corte Suprema podría traer unanimidad en un tema extremadamente dividido y fundamental para la protección de la salud mental y los derechos humanos de la comunidad LGBT.

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