Deberes de lealtad y cuidado del directorio

La bolsa de valores da a muchos estadounidenses la oportunidad de tener una pequeña porción de las empresas que ahí transan sus acciones. Los accionistas, como dueños parciales de esas sociedades, participan en sus ganancias y pérdidas. Sin embargo, a menudo tienen poco o nada que decir sobre las decisiones de negocios de la empresa y no tienen control sobre sus operaciones diarias. En su lugar, la junta de directores es la encargada de tomar decisiones y del control operacional.

Con el transcurso de los años, los tribunales han sido puestos en la difícil posición de tener que decidir si el directorio de una sociedad actuó de forma apropiada en ciertas circunstancias. Los tribunales se han resistido a cuestionar las decisiones de negocios de las juntas de directores, incluso si esas decisiones son desastrosas. Sin embargo, los tribunales han reconocido que los directorios tienen ciertos deberes y responsabilidades hacia los accionistas. Estos deberes reciben el nombre de deberes fiduciarios e incluyen el deber de cuidado y el deber de lealtad.

El deber de cuidado

El directorio de cada empresa que cotiza sus acciones en bolsa tiene un deber de cuidado hacia sus accionistas. Eso significa que, al tomar decisiones de negocios, el directorio debe ejercer cuidado razonable. Este cuidado razonable tiene dos elementos. Primero, el directorio debe actuar de buena fe por el beneficio de la empresa. Debe creer que las acciones que están tomando están en el mejor interés de la empresa. Segundo, debe creer que las acciones van en el mejor interés de la empresa en base a una investigación razonable de las opciones disponibles. En otras palabras, debe considerar de manera cuidadosa las opciones disponibles dentro de las restricciones temporales y financieras existentes antes de tomar una cierta decisión o acción a nombre de la empresa.

El deber de lealtad

Además del deber de cuidado, el directorio tiene un deber de lealtad hacia los accionistas de la empresa. Eso significa que el directorio debe ser leal a la empresa y a los accionistas y actuar en su mejor interés. Ni el directorio ni sus miembros individuales pueden actuar en pos de sus propios intereses o auto contratar al tomar decisiones o actuar en nombre de la empresa. El deber de lealtad muchas veces se conoce como la regla de apreciación comercial puesto que el directorio debe tomar sus decisiones pensando en el mejor interés de la empresa.

Sin embargo, los accionistas deben recordar que, incluso si el directorio cumple con sus deberes fiduciarios de cuidado y lealtad, puede haber decisiones de negocios que afecten negativamente a la empresa. Esto es porque muchas decisiones de negocios son inherentemente riesgosas. Los tribunales reconocen este riesgo y no cuestionan las decisiones de negocios que fueron hechas cuidadosamente y en creencia de que estaban ayudando a los mejores intereses de la empresa. Dicho eso, el directorio está en una posición de confianza única. Deben, entonces, ejercer sus deberes de cuidado y lealtad de forma cuidadosa y en pos de las metas de la empresa. De esa manera, los accionistas, los directores y la empresa estarán protegidos.

 

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