La Corte Suprema reafirma la ciudadanía por nacimiento en virtud de la Decimocuarta Enmienda en Trump v. Barbara
Por Joseph Fawbush, Esq. | Adaptado al español por Jonathan Calvopina, MBA | Última actualización 1 de julio de 2026
En cada período judicial hay decisiones importantes de la Corte Suprema. Sin embargo, según el juez Samuel Alito, Trump v. Barbara es “una de las decisiones más importantes en la historia de la Corte”. Sin duda, se trata de uno de los casos más destacados de los últimos años.
La decisión, adoptada por seis votos contra tres, constituye una amplia reafirmación de que la cláusula de ciudadanía de la Decimocuarta Enmienda codifica el principio tradicional del derecho consuetudinario conocido como ius soli. Según este principio, nacer en territorio estadounidense y estar sujeto a la ley de Estados Unidos en el momento del nacimiento confiere la ciudadanía estadounidense. Solo se aplican las excepciones limitadas reconocidas desde hace tiempo por el derecho consuetudinario y por el precedente de United States v. Wong Kim Ark (en inglés), como ser hijo de un diplomático.
En términos sencillos, esta decisión reafirma que prácticamente todas las personas nacidas en territorio estadounidense y sujetas a la ley de Estados Unidos son ciudadanas desde el nacimiento. La cláusula de ciudadanía de la Decimocuarta Enmienda establece un límite constitucional sobre la ciudadanía que no puede modificarse mediante una orden ejecutiva, una ley ordinaria ni una reinterpretación administrativa.
Aun así, la decisión contiene muchos aspectos que conviene analizar. Esto es lo que necesitas saber.
¿Qué llevó este caso ante la Corte Suprema?
El caso surgió después de que el presidente Trump emitiera la Orden Ejecutiva n.º 14160 (en inglés), titulada “Protección del significado y el valor de la ciudadanía estadounidense”. Emitida el 20 de enero de 2025, la orden instruía a las agencias federales a dejar de tratar como ciudadanos a los bebés nacidos después del 19 de febrero de 2025 cuyos padres no tuvieran estatus legal permanente.
Varias familias, entre ellas padres de niños nacidos en territorio estadounidense, presentaron una demanda colectiva de alcance nacional en New Hampshire. Alegaron que la orden ejecutiva violaba tanto la Decimocuarta Enmienda como la ley federal de ciudadanía contenida en 8 U.S.C. § 1401(a) (en inglés).
Un tribunal federal de Nuevo Hampshire les dio la razón y emitió una medida cautelar preliminar que impidió que la orden ejecutiva entrara en vigor. El Gobierno apeló ante la Corte de Apelaciones del Primer Circuito. Pero antes de que el tribunal de apelaciones resolviera el caso, la Corte Suprema decidió acelerarlo, concediendo certiorari (revisión directa antes de la sentencia), una herramienta procesal que se usa solo en asuntos de gran relevancia.
El 1 de abril, los jueces escucharon los argumentos orales del caso. Sus preguntas se centraron en el texto, la historia y los precedentes relacionados con la Decimocuarta Enmienda, aspectos que luego se reflejaron en sus opiniones.
¿Por suelo o por sangre?
Las preguntas ante la Corte eran si el texto de la Decimocuarta Enmienda garantiza la ciudadanía por nacimiento a prácticamente todas las personas nacidas en territorio estadounidense, incluidos los hijos de padres que se encuentran en el país de manera irregular o solo temporalmente, y qué significa estar “sujeto a la jurisdicción” de Estados Unidos. ¿Esa frase significa estar sometido a la ley y al poder de Estados Unidos, o impone condiciones adicionales basadas en el domicilio, el estatus migratorio o la situación de los padres?
En su forma más básica, la pregunta es si la ciudadanía estadounidense se concede por el lugar de nacimiento o por la sangre. La Decimocuarta Enmienda aborda directamente esta cuestión:
“Todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos y sujetas a su jurisdicción son ciudadanas de Estados Unidos y del estado en el que residan”.
El caso gira en torno a la frase “sujetas a su jurisdicción”. Según la opinión mayoritaria, redactada por el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, esa frase tenía un significado bien entendido en el momento de la ratificación de la Decimocuarta Enmienda, a mediados del siglo XIX.
Roberts y la mayoría interpretan la frase desde un enfoque originalista, remontándola al derecho consuetudinario inglés, según el cual los niños “nacidos dentro de los dominios” del soberano debían lealtad natural a cambio de protección desde el nacimiento.
Por ejemplo, los colonos nacidos en América antes de la Revolución eran considerados sujetos a la jurisdicción del rey de Inglaterra y, por lo tanto, súbditos suyos, aunque sus padres no fueran ciudadanos ingleses.
Según la mayoría, esta interpretación continuó después de la independencia y “prevaleció en todos y cada uno de los estados”. Las autoridades jurídicas estadounidenses y el Tribunal de Cancillería de Nueva York, en Lynch v. Clarke, confirmaron que los hijos de extranjeros nacidos en Estados Unidos, incluidos los “residentes temporales”, eran ciudadanos.
Por lo tanto, en el momento de la ratificación, la mayoría consideró que la frase significaba claramente que la Decimocuarta Enmienda se aplicaba a cualquier persona que pudiera considerarse sometida al poder soberano de Estados Unidos en cualquier lugar donde éste ejerciera autoridad territorial. No exigía entonces, ni exige ahora, domicilio, estatus legal ni ciudadanía de los padres.
Dred Scotty Wong Kim Ark
El caso anterior de la Corte Suprema que abordó la cuestión de la ciudadanía por nacimiento fue United States v. Wong Kim Ark (1898, en inglés). Sin embargo, antes de analizar Wong Kim Ark, la mayoría se centra en Dred Scott v. Sandford (1856, en inglés), el tristemente célebre caso de la Corte Suprema que sostuvo que las personas negras no podían convertirse en ciudadanas estadounidenses y que todavía se considera una causa parcial de la Guerra Civil.
Roberts describe Dred Scott como una ruptura con el derecho consuetudinario de la época, y la Decimocuarta Enmienda como una refutación directa de esa decisión: una enmienda que restableció específicamente la ciudadanía basada en el lugar de nacimiento y la colocó fuera del alcance de cualquier ley ordinaria, presidente o juez que intentara revertirla.
Roberts escribió que esta interpretación queda reforzada en Wong Kim Ark. Subrayó que, en ese caso, la Corte interpretó la expresión “sujetas a su jurisdicción” en el mismo sentido que el derecho consuetudinario y que precedentes anteriores de la Corte Suprema, como Schooner Exchange v. McFaddon (1812, en inglés).
En Schooner Exchange, el presidente de la Corte Suprema John Marshall —conocido por Marbury v. Madison (en inglés)— explicó que el gobierno federal tiene “jurisdicción absoluta y exclusiva” dentro de su propio territorio. Esto descartó las teorías basadas en el derecho internacional o en el domicilio, y reconoció expresamente que los extranjeros que vienen a Estados Unidos por “negocios o placer” están plenamente sujetos a la jurisdicción estadounidense.
Con base en el texto claro de la Decimocuarta Enmienda, la historia y el contexto de su aprobación, así como en precedentes que se remontan a la fundación de Estados Unidos, la mayoría concluyó que casi todos los niños nacidos en territorio estadounidense son ciudadanos de Estados Unidos conforme a la Constitución estadounidense.
La concurrencia y los votos disidentes
Podría decirse que la votación real fue de 5,5 contra 3,5. Esto se debe a que el juez Kavanaugh coincidió con la mayoría al concluir que la orden ejecutiva de Trump era ilegal. Sin embargo, no lo habría hecho sobre bases constitucionales. En su opinión, la Decimocuarta Enmienda no permite que el Congreso cree por ley excepciones nuevas a la ciudadanía por nacimiento, más allá de las excepciones históricas que se desprenden de la frase “sujetas a su jurisdicción”, según la interpretación de la Corte en Wong Kim Ark.
Los jueces Thomas, Alito y Gorsuch emitieron votos discrepantes por separado, aunque Gorsuch se sumó parcialmente al de Thomas. Según Thomas (en una opinión de nada menos de 97 páginas), la Decimocuarta Enmienda concede la ciudadanía únicamente a las personas “domiciliadas” en Estados Unidos, es decir, a quienes residen allí de forma permanente. Para Thomas, el propósito principal de la Decimocuarta Enmienda fue garantizar la ciudadanía en condiciones de igualdad a los esclavos liberados. Sostiene que no concede de manera amplia la ciudadanía por nacimiento a los hijos de inmigrantes cuyos padres no están domiciliados en Estados Unidos.
Por su parte, el juez Alito escribió para señalar que la mayoría estaba “degradando” la ciudadanía estadounidense al interpretarla de forma tan amplia, incluyendo a los llamados “turistas de parto” y a los hijos de padres que no se encuentran legalmente en Estados Unidos. En cambio, habría sostenido que la Decimocuarta Enmienda solo confiere ciudadanía cuando una persona “no está sujeta a ningún poder extranjero”.
Finalmente, el juez Gorsuch escribió para expresar sus preocupaciones sobre la dependencia de la mayoría respecto de la “extensa” decisión en Wong Kim Ark, que, según él, los tribunales modernos no deberían utilizar salvo por sus conclusiones estrictamente limitadas. También considera que la ciudadanía por nacimiento es una regla medieval que no se adapta bien a las realidades migratorias modernas.
La jueza Jackson también escribió una opinión concurrente separada, aunque estuvo plenamente de acuerdo con la mayoría, para refutar la visión de Thomas, limitada por criterios raciales, sobre la Decimocuarta Enmienda. A juicio de Jackson, las Enmiendas de la Reconstrucción constituyen un reinicio para la nación, no una solución limitada y específica por motivos raciales.
Qué significa todo esto
La cuestión de la ciudadanía por nacimiento queda, por ahora, resuelta. Al basar su decisión en fundamentos constitucionales, la mayoría emitió una firme reafirmación de la ciudadanía por nacimiento, apoyada en una lectura originalista de la cláusula de ciudadanía. Un resultado distinto habría planteado preguntas difíciles sobre hasta dónde puede extenderse la metodología originalista.
Para el resto de nosotros, la conclusión esencial es que es el suelo, no la sangre, lo que define la ciudadanía estadounidense.
Adaptación de su versión original en inglés: Supreme Court Reaffirms Birthright Citizenship Under the 14th Amendment in Trump v. Barbara
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