Adiós a la moneda de un centavo: ¿Cómo deberían actuar los negocios?

Por Kit Yona, M.A. | Traducido por Mariana Petersen, LLB | Última actualización 26 de noviembre de 2025

Eliminar algo que cuesta casi cuatro centavos producir pero que solo vale un centavo tiene sentido. Desde hace tiempo se sostiene que el centavo estadounidense ha dejado de ser útil. Las transacciones en efectivo han ido disminuyendo de manera constante y, básicamente, ya no se puede comprar nada con un solo centavo. Cuando el presidente Donald Trump anunció el 9 de febrero de 2025 que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ordenaría a la Casa de la Moneda (en inglés) que dejara de acuñar centavos, algunos aplaudieron la medida como algo que se debería haber hecho hace mucho tiempo.

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El fin del centavo: caos, dudas… ¿y oportunidades para los negocios?

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Sin embargo, la falta de un plan concreto por parte del gobierno federal para los minoristas y otras empresas sobre cómo lidiar con el fin del centavo está causando una creciente consternación y confusión. Aunque soluciones como redondear al alza o a la baja al níquel (cinco centavos) más cercano pueden parecer sencillas y eficaces, no dar al cliente el cambio exacto puede infringir las leyes estatales. Muchas prohíben que los clientes que pagan en efectivo y con tarjeta de crédito no reciban el mismo trato, lo que convierte la inminente escasez de centavos en un problema legal sin orientación legislativa federal.

Además de no ser óptima para los bancos y otras instituciones de servicios financieros, la eliminación gradual del centavo como moneda de curso legal supone un reto importante para las tiendas de conveniencia y otras empresas del sector minorista que realizan frecuentes transacciones en efectivo. Dado que el Banco de la Reserva Federal está reduciendo su función de distribuir nuevos centavos a medida que sus existencias disminuyen, el valor de tener suficientes centavos podría ir mucho más allá de su valor nominal.

¿Alguien puede pensar en las alcancías de cochinitos?

Hubo un tiempo en el que con un centavo se podía comprar un puñado de caramelos llamados “penny candy”, pero esos días quedaron atrás hace mucho tiempo. Al igual que gran parte del sistema financiero de los Estados Unidos, el centavo como denominación fue creado en 1793 por Alexander Hamilton a través de la Ley de Acuñación de Moneda. Desde 1909, luce la efigie de Abraham Lincoln en el anverso.

Una encuesta realizada en 2025 por la Asociación Nacional de Tiendas de Conveniencia (en inglés) reveló que, una vez informados del coste de producción de un centavo y de la cantidad que queda sin utilizar, los consumidores se mostraron más receptivos a la abolición de la moneda de un centavo. Al fin y al cabo, países como Canadá, Australia y Nueva Zelanda han eliminado sus centavos y parecen estar bien. Aunque la producción del centavo en Estados Unidos ha cesado, se estima que siguen en circulación unos 250 mil millones. Más que suficiente para satisfacer las necesidades durante mucho tiempo, ¿verdad?

Quizás no. Otros países que dejaron de utilizar la moneda de un centavo debido a los costes de producción y a su pérdida de relevancia lo hicieron con un plan para facilitar la transición a los consumidores, los minoristas y las entidades financieras. Redondear a los cinco centavos más cercanos puede poner fin a los bolsillos llenos de monedas, pero puede causar pérdidas de ingresos de millones de dólares para algunas industrias. Los bancos no pueden dar menos cambio de lo debido a los clientes, lo que significa que siempre deben redondear al alza las transacciones aplicables. Para las empresas privadas que operan con márgenes muy estrechos, la pérdida de unos pocos centavos en la mayoría de las transacciones no es nada buena.

¿Quién da un centavo?

Los bancos y las cooperativas de crédito obtienen sus monedas de la Reserva Federal, que se encarga de la distribución de monedas. A continuación, suministran las monedas a las empresas que realizan un gran volumen de transacciones en efectivo. Aunque sigue aceptando depósitos de centavos, la Reserva Federal ha reducido la distribución de monedas de un centavo en la mayoría de sus oficinas, y solo quedan unas pocas para dispensar los últimos centavos.

No disponer de un suministro continuo de centavos nuevos es motivo de preocupación, pero no contar con un plan legal para ajustar las transacciones es una preocupación mucho mayor (y más urgente). En algunos casos, como el del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), la ley federal prohíbe que los beneficiarios reciban un trato diferente al de otros consumidores durante las transacciones. Una empresa que redondee una compra realizada por un cliente del SNAP puede incurrir en una infracción.

En cuanto a otras interacciones con los consumidores, la falta de leyes federales significa que prevalecen muchas leyes estatales diseñadas para la protección del consumidor. Las empresas que intentan redondear a la baja las transacciones en efectivo pueden enfrentarse a posibles infracciones por prácticas engañosas y a demandas judiciales. Sin una nueva legislación promulgada por los legisladores del Congreso, las dudas sobre la legalidad del redondeo y cuándo se debe aplicar el impuesto sobre las ventas son solo algunas de las muchas cuestiones preocupantes para las empresas afectadas.

Es posible que tu negocio se enfrente a un futuro incierto tras la desaparición del centavo. La Reserva Federal seguirá distribuyendo los centavos nuevos que le quedan a los bancos y cooperativas de crédito hasta agotar las existencias, pero se ha producido una reducción significativa del número de puntos de venta disponibles. No es mala idea pedir a tus clientes que cambien los centavos que tengan en casa por compras u otros tipos de efectivo, lo que te permitirá acumular una reserva estratégica hasta que se alcance algún tipo de resolución a nivel federal.

Si aún no lo has hecho, es muy recomendable que localices y comprendas las leyes de cumplimiento empresarial de tu estado. Si hay algo que no te queda claro, ponte en contacto con la Oficina del Fiscal General de tu estado o habla con un abogado dedicado a derecho mercantil que conozca bien las leyes de tu jurisdicción. No es por ser alarmista, pero ¿es un mal momento para mencionar que cuesta más de diez centavos producir una moneda de cinco centavos?

Traducción de su original en inglés Penny Lame: How Should Businesses Handle the Elimination of the One-Cent-Coin?

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