¿Por qué la fusión entre Netflix y Warner Bros. está enfrentando problemas legales?
Por Vaidehi Mehta, Esq. | Traducido por Mariana Petersen, LLB | Última actualización 24 de diciembre de 2025
El plan de Netflix de comprar el estudio y negocio de streaming de Warner Bros. Discovery va a cambiar el panorama del streaming. Pero, ¿es legal? Una nueva demanda dice que no.
De sobres rojos a streaming
Netflix puede ser un nombre muy conocido hoy en día, pero hace tiempo era una startup de envío de DVD por correo para cinéfilos. Apostó fuerte por la idea de que (algunas) personas preferirían pedir online la película específica que querían y esperar a que les llegara, en lugar de quedarse con lo que hubiera disponible en su videoclub local. Con el tiempo, Netflix creó una base de suscriptores a nivel nacional y acumuló datos detallados sobre lo que veían y les gustaba a esos clientes, así como la logística necesaria para llevar el entretenimiento a los hogares de las personas de manera eficiente.
Esa idea no solo funcionó, sino que creció gracias a la llegada del streaming en directo. Netflix utilizó su base de suscriptores inicial y los datos detallados de visualización para lanzar uno de los primeros servicios de vídeo bajo demanda por suscripción (SVOD) a gran escala. Cuando llegaron otros actores importantes, Netflix ya se había asegurado ventajas significativas.
Avancemos rápidamente hasta hoy: el mercado estadounidense de SVOD está liderado actualmente por un pequeño grupo de grandes servicios, entre los que se incluyen Netflix, Amazon Prime Video, Disney+, Hulu, HBO Max (y/o Max, han cambiado varias veces) y Paramount+. En los últimos años, muchos de estos servicios han aumentado los precios de sus suscripciones y han ajustado la estructura de sus planes. Varios proveedores importantes también han introducido o ampliado niveles de precios más bajos, financiados con publicidad, al tiempo que han aumentado los precios de sus planes sin publicidad.
Cómo HBO se convirtió en Max
Paralelamente, HBO pasó de ser un canal de cable premium a una marca de streaming directo al consumidor. Esto ocurrió primero a través de HBO Go (para los suscriptores de cable existentes), luego HBO Now (una suscripción de streaming independiente) y, finalmente, HBO Max, que se lanzó en 2020. HBO Max se creó en torno a la larga lista de series «de prestigio» de HBO, junto con un catálogo más amplio de WarnerMedia que incluye películas de Warner Bros. y contenido de la marca DC.
Después de que AT&T adquiriera Time Warner, HBO pasó a formar parte de la división de medios de AT&T junto con los estudios de cine y televisión de Warner Bros. Más tarde, AT&T separó ese negocio de medios como WarnerMedia y lo fusionó con Discovery, Inc. para formar Warner Bros. Discovery (WBD), que entonces era propietaria tanto de HBO como del estudio Warner Bros. Dentro de esta nueva estructura, WBD siguió operando HBO Max como su principal servicio de streaming de interés general en Estados Unidos, basado en las series de HBO y en la amplia biblioteca de películas y programas de televisión de Warner Bros.
A mediados de la década de 2020, los analistas financieros y del sector solían incluir a Max/HBO Max junto con Netflix y Disney+/Hulu entre los principales servicios de SVOD a gran escala del mercado estadounidense, basándose en su base de suscriptores y el tamaño de su catálogo.
Una adquisición de 83000 millones de dólares
A principios de este año, WBD llevó a cabo una revisión estratégica que incluía sus negocios de estudio y streaming. Los medios de comunicación indicaron que varias empresas (entre ellas Paramount/Skydance y Comcast) habían expresado su interés en algunos o todos esos activos. Durante este periodo, WBD también esbozó planes para separar su negocio de redes lineales en una empresa independiente.
El 8 de diciembre, Netflix y WBD anunciaron que habían firmado un acuerdo por casi 83000 millones de dólares. Según el acuerdo, Netflix adquiriría las operaciones de estudio y streaming de WBD a cambio de una combinación de efectivo y acciones de Netflix. El acuerdo está configurado de tal manera que Netflix sólo completará la compra después de que WBD separe primero sus canales de televisión tradicionales en una empresa diferente, y la adquisición sólo se llevará a cabo si se obtienen los votos necesarios de los accionistas y los reguladores gubernamentales la aprueban.
Preocupación en Los Ángeles y Washington D.C.
La reacción del público fue intensa y muy dividida.
En Hollywood, la reacción fue mayoritariamente negativa (en inglés). Sindicatos, directores y otras figuras de la industria expresaron públicamente su preocupación por que la transacción provocará pérdidas de puestos de trabajo, una reducción de los proyectos independientes o «arriesgados» y una mayor presión sobre los estrenos en salas de cine, ya que Netflix obtenía el control de otro gran estudio y sus franquicias. Las asociaciones profesionales de salas de cine también criticaron el acuerdo (en inglés) por considerarlo una grave amenaza para el ecosistema cinematográfico, a pesar de que Netflix intentó tranquilizarlos asegurándoles que seguiría estrenando las películas de Warner Bros. en las salas de cine.
Los comentarios de los medios de comunicación y las empresas se centraron en la magnitud y los precedentes. Los analistas describieron el precio y el alcance como algo sin precedentes para la adquisición de un estudio y debatieron si la empresa combinada sería un híbrido «imbatible» entre estudio y plataforma de streaming o si correría el riesgo de repetir fusiones mediáticas anteriores demasiado ambiciosas. Algunos medios orientados al consumidor argumentaron que la fusión podría significar precios más altos (en inglés) y menos opciones para los espectadores. La situación también generó críticas de abogados y profesionales dedicados a ley antimonopolios respecto a la legalidad del asunto. Aun así, otros señalaron la posibilidad de más ofertas combinadas y una biblioteca más amplia (en inglés) si el acuerdo supera la revisión regulatoria.
La cuestión tuvo tanta repercusión que los políticos y los reguladores plantearon inmediatamente sus preocupaciones en materia de competencia. Miembros del Congreso de ambos partidos advirtieron que la combinación de Netflix con el estudio de Warner Bros. Discovery y los activos de streaming de HBO Max/Max podría convertir a Netflix en un actor demasiado grande en el sector del streaming y reducir la competencia, lo que indicaba que el acuerdo se enfrentaría a un intenso escrutinio regulatorio (en inglés).
Los suscriptores de HBO presentan una demanda
No todo el mundo estaba dispuesto a esperar a que los reguladores se pronunciaran. Apenas unos días después de que se anunciara el acuerdo entre Netflix y WBD, algunos suscriptores de HBO Max presentaron una demanda colectiva antimonopolio en un tribunal federal. La demandante, Michelle Fendelander, es residente en Las Vegas y actual suscriptora de Max. Nunca ha estado suscrita a Netflix.
Fendelander alega que la fusión propuesta viola la ley antimonopolio y perjudicará a consumidores como ella. Según la demanda, el acuerdo entre Netflix y WBD eliminaría a uno de los pocos competidores importantes que limita de manera significativa el comportamiento de Netflix en el mercado SVOD de EE. UU. Fendelander afirma que, al combinar la posición dominante de Netflix con la amplia biblioteca de contenidos y la base de suscriptores de WBD, la empresa fusionada podría subir los precios, reducir la calidad del servicio y limitar las opciones de los consumidores, al tiempo que dificultaría la competencia de otros servicios de streaming.
La demanda identifica lo que se denomina como una «barrera de entrada en cuanto a contenidos y suscriptores». Según la demanda, para entrar con éxito en el mercado SVOD se requiere tanto una gran biblioteca de contenidos de alta calidad como una amplia base de suscriptores comprometidos y dispuestos a pagar por ellos. Fendelander sostiene que el acuerdo entre Netflix y WBD reforzaría esta barrera al dar a la empresa fusionada aún más influencia sobre los proveedores de contenidos y los consumidores, lo que haría casi imposible la aparición de nuevos competidores.
La demanda también plantea preocupaciones sobre el empleo y las repercusiones más amplias en el sector. Alega que la fusión daría a Netflix un poder sin precedentes como comprador de contenidos cinematográficos, televisivos y de servicios de producción, lo que permitiría a la empresa reducir los salarios y las condiciones de trabajo de los trabajadores creativos. Además, sostiene que la combinación de Netflix y WBD daría al gigante del streaming la capacidad de limitar qué películas se estrenan en las salas de cine y en qué condiciones, lo que podría perjudicar a cines y a productores independientes.
Fendelander solicita una orden judicial para bloquear la fusión por completo, así como una declaración de que el acuerdo viola la ley federal antimonopolio. El caso se está tramitando ahora en un tribunal federal de California, donde Netflix tiene su sede. ¿Seguirá consolidándose la industria del streaming o intervendrán los reguladores y los tribunales? Es demasiado pronto para saberlo, pero permanezcan atentos.
Traducción de su original en inglés Why the Netflix–Warner Bros. Merger Is Meeting Legal Heat
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