¿Adiós a las bebidas y gomitas con THC? Una nueva ley podría sacarlas del mercado
Por Kit Yona, M.A. | Adaptado al español por Mariana Petersen, LLB | Última actualización 4 de agosto de 2026
Los estantes y refrigeradores de licorerías, supermercados y tiendas de conveniencia de Estados Unidos podrían tener pronto más espacio libre para nuevos productos, a menos que el Congreso decida modificar una ley que aprobó el año pasado.
Como parte de un paquete de gasto agrícola del acuerdo que puso fin al cierre del gobierno federal el año pasado, la Ley Pública 119-37 (en inglés) cerró el conocido “vacío legal del cáñamo” creado por la Ley Agrícola (Farm Bill) de 2018. La norma entrará en vigor en noviembre de este año y volverá a clasificar los cannabinoides derivados del cáñamo (hemp en inglés) bajo las mismas reglas que el cannabis.
Durante los últimos años, los productos con THC derivado del cáñamo, especialmente aquellos con Delta-8 THC y Delta-9 THC, impulsaron un fuerte crecimiento de la industria gracias a que podían comercializarse bajo un marco regulatorio diferente al de la marihuana.
Qué cambia a partir del 12 de noviembre
Desde el 12 de noviembre de 2026, la nueva definición federal establecerá que cualquier producto terminado derivado del cáñamo que contenga más de 0,4 miligramos de THC total por envase será considerado “marihuana” según la Ley de Sustancias Controladas (Controlled Substances Act), y dejará de ser tratado como cáñamo.
Si la modificación entra en vigor sin cambios, ya no será posible transportar entre estados muchas bebidas, gomitas y otros productos “intoxicantes” derivados del cáñamo que actualmente se venden de forma legal. Además, dependiendo de la legislación de cada estado, su venta podría quedar restringida exclusivamente a los dispensarios autorizados de cannabis.
Para los consumidores que hoy compran una bebida con THC en una licorería, un supermercado o una tienda de barrio, el impacto sería inmediato: estos productos podrían desaparecer de esos comercios y volverse mucho más difíciles de conseguir. El efecto sería especialmente fuerte en estados como Minnesota, donde existen pocos dispensarios de cannabis con licencia.
La reclasificación del cannabis no resuelve el problema
Aunque recientemente la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) reclasificó el cannabis del Anexo I al Anexo III (en inglés), esa decisión solo beneficia a la marihuana de uso médico. Por lo tanto, no evita las restricciones que enfrentarían los productos derivados del cáñamo.
Las consecuencias tampoco afectarían únicamente a los consumidores. Fabricantes de bebidas con THC, productores de gomitas y otros comestibles, así como agricultores dedicados al cultivo de cáñamo industrial, podrían sufrir una fuerte caída de la demanda.
El “vacío legal del cáñamo”¿y cuándo voy a conseguir mi juguito de coco y frambuesa verde?
La Ley Agrícola de 2018 introdujo un pequeño cambio con enormes consecuencias para la industria. En general, el cáñamo que se cultiva bajo planes estatales o federales debe someterse a pruebas de THC. Además, en muchos estados y en la práctica comercial, los productos suelen incluir un Certificado de Análisis (COA), es decir, un reporte de laboratorio con resultados, pero ese requisito puede variar según la ley estatal y el tipo de producto.
Eso no significó ausencia de controles. Los productos derivados del cáñamo deben someterse a análisis realizados por laboratorios independientes y contar con un Certificado de Análisis (COA) que confirme sus niveles legales de THC, su potencia y el cumplimiento de los estándares de seguridad. Además, cada estado mantiene sus propias regulaciones.
Incluso antes de esta reforma federal, 13 estados (en inglés) ya habían prohibido los productos con Delta-8 THC, mientras que otros siete estados aplicaban restricciones específicas.
Parte de la preocupación de los reguladores se centró en los envases coloridos y los sabores dulces de estos productos, considerados atractivos para menores de edad. Además, muchas bebidas con THC contienen entre 5 y 10 miligramos por envase, una cantidad muy superior al nuevo límite federal de 0,4 miligramos, por lo que la mayoría dejaría de cumplir con la definición legal de cáñamo.
Bueno, siempre queda la ropa, el cordel y los ladrillos de cáñamo.
Aunque se han presentado proyectos para modificar nuevamente la definición antes de que entre en vigor, hasta ahora ninguno ha logrado avanzar en el Congreso.
Según la U.S. Hemp Roundtable (en inglés), la industria del cáñamo genera 28 400 millones de dólares en ingresos y sostiene más de 325 000 empleos en Estados Unidos.
Si la nueva normativa se aplica sin modificaciones, los fabricantes perderían la posibilidad de distribuir sus productos entre distintos estados y deberían competir por un espacio limitado en los dispensarios de cannabis.
Los agricultores tampoco quedarían al margen. Diversos estudios indican que el cáñamo industrial puede resultar incluso más rentable que cultivos tradicionales como el maíz. Sin embargo, con el cambio regulatorio previsto para noviembre, un sector que venía creciendo con fuerza podría enfrentar uno de sus mayores desafíos.
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Traducción de su original en inglés Goodbye Hemp Loophole, Hello Empty Shelves? A New Law Threatens THC Drinks and Gummies
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