¿El precio de la belleza? La muerte de una mujer en NY expone los peligros de tratamientos de piel en spas y centros de bienestar
Por Kit Yona, M.A. | Adaptado al español por Mariana Petersen, LLB | Última actualización 28 de julio de 2026
El paso inexorable del tiempo se refleja en el envejecimiento de nuestro cuerpo. Para quienes se niegan a “no entrar dócilmente en esa buena noche”, parecen surgir cada día nuevos tratamientos que prometen frenar las temidas pero inevitables arrugas y líneas de expresión que delatan la etapa de la vida en la que nos encontramos. Si bien una piel tersa y sin manchas puede hacer que uno se sienta más joven, apartarse de los procedimientos médicos establecidos y de los profesionales autorizados puede poner fin prematuro a la historia de una vida.
La muerte de Elizabeth Baron el 19 de julio de 2026 en el Bereshit Lifestyle Center de la ciudad de Nueva York volvió a poner de relieve los peligros potenciales de las inyecciones antienvejecimiento y las terapias intravenosas cuando no son administradas correctamente por profesionales médicos autorizados. Luis Rojas Cabrera, quien afirma tener una licencia médica en la República Dominicana pero en Estados Unidos solo cuenta con una licencia de esteticista, enfrenta cargos de puesta en peligro imprudente y ejercicio no autorizado de una profesión por, según se alega, haber administrado un procedimiento que provocó la muerte de Baron.
Si bien productos como la toxina botulínica (Botox) cuentan con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA), no todas las versiones que se encuentran en el mercado cumplen con los estándares federales ni se usan según lo indicado. Quienes buscan tratamientos a precios más accesibles en spas de salud o “centros de bienestar” podrían estar arriesgándose a la incertidumbre de que una sustancia peligrosa sea introducida en su cuerpo por alguien no calificado para hacerlo. Para quienes esperan despedirse de las líneas de expresión y las arrugas en la frente, hay algunas cosas que conviene tener en cuenta antes de decir sí a la aguja.
Sabes, mi músculo occipitofrontal ha estado un poco flácido últimamente
El cuerpo humano se encuentra en un estado constante de entropía, y nuestra piel no es la excepción. Con la edad producimos menos colágeno y elastina, lo que impide que la piel se mantenga tan tersa como en los años de juventud. Toda una industria próspera gracias al afán de retrasar los estragos del tiempo el mayor tiempo posible, desde cremas tópicas hasta cirugías como la ritidectomía (estiramiento facial).
Una de las técnicas más conocidas consiste en inyectar Botox en los músculos faciales. Aprobado originalmente para uso médico en migrañas crónicas, vejiga hiperactiva y distonía cervical, también ganó popularidad como tratamiento cosmético para la piel. Funciona como bloqueador nervioso, tensando esencialmente la piel al paralizar el músculo subyacente. Como su nombre lo indica, la “toxina botulínica” tiene el potencial de causar botulismo y enfermar o incluso matar a la persona en la que se inyecta. Al llevar una advertencia de “recuadro negro” de la FDA, su uso y aplicación están restringidos a profesionales médicos con licencia.
Qué personal médico está calificado puede variar según el estado. Por ejemplo, en Nueva York, solo los siguientes profesionales pueden administrar tratamientos de Botox:
- Médicos
- Asistentes médicos
- Enfermeros/as practicantes
- Dentistas
- Podólogos
- Enfermeros/as registrados/as
- Enfermeros/as prácticos/as con licencia
Para quienes se sienten atraídos por buenas ofertas de tratamientos en algún spa o centro de bienestar local, es recomendable averiguar las calificaciones de la persona que aplica las inyecciones y si el Botox utilizado está aprobado por el estado y por la FDA. Si bien un esteticista puede realizar procedimientos complejos como peelings químicos y depilación láser, debe estar supervisado por un médico con licencia para administrar Botox en los pocos estados que lo permiten (Nevada, Ohio e Illinois).
En el caso de Elizabeth Baron, Cabrera estaba administrando una infusión intravenosa de nicotinamida adenina dinucleótido (NAD+), sustancia que algunos estudios han destacado por su potencial para “mejorar o revertir el avance del envejecimiento”. No cuenta con aprobación de la FDA para ningún tratamiento médico específico. Las infusiones intravenosas conllevan riesgos distintos y, a menudo, mayores que las inyecciones de Botox administradas y etiquetadas correctamente, especialmente cuando la solución intravenosa no es un medicamento aprobado por la FDA. Durante la sesión, Baron entró en un cuadro de emergencia médica, perdió el conocimiento y posteriormente falleció. Según la ley de Nueva York, las terapias intravenosas deben ser indicadas y supervisadas por profesionales médicos con licencia. Los informes indican que Cabrera no estaba autorizado en Nueva York para recetar ni administrar este tipo de tratamiento, motivo por el cual ahora enfrenta cargos por ejercicio no autorizado de la profesión.
Lo barato no siempre es mejor
Cabrera podría enfrentar cargos adicionales una vez que se conozca el informe toxicológico de la autopsia, y es probable que la familia de Baron también emprenda acciones civiles. En cualquier caso, el desafortunado fallecimiento de Baron puede servir como una señal de alerta para quienes buscan tratamientos antienvejecimiento.
Si bien los spas y centros de bienestar pueden realizar legalmente varios tratamientos rejuvenecedores, la mayoría de los procedimientos médicos invasivos requieren la presencia de profesionales médicos calificados y con licencia. En algunos estados, los negocios que administran Botox y tratamientos similares también deben estar autorizados como centros médicos. Antes de permitir que alguien inyecte una toxina en tu rostro, infunda una sustancia no aprobada por la FDA en tu mano, o realice microagujas por radiofrecuencia (RF), conviene asegurarse de que esa persona cuente con la licencia estatal correspondiente y cumpla con todos los requisitos. Esto también debería servir como un elemento disuasorio para no intentar aplicar ninguna de estas técnicas por cuenta propia.
Lo que se introduce en tu cuerpo es tan importante como quién lo hace. Los tratamientos antienvejecimiento como el Botox no son baratos, y puede ser prudente desconfiar de cualquier oferta considerablemente por debajo del precio habitual. Todo Botox requiere receta de un médico con licencia, y tienes todo el derecho de preguntar la marca y el fabricante de cualquier sustancia que se vaya a utilizar. Desde luego, consulta con un abogado si fuiste víctima de una mala praxis o producto defectuoso, pero mejor primero asegúrate de que el producto no provenga de una fuente que la FDA ya haya identificado como un posible problema y el profesional tenga las credenciales necesarias. Ignorar las señales de alerta puede tener consecuencias lamentables.
Traducción de su original en inglés What Price Beauty? Dangers To Be Wary of With Wellness Center and Spa Skin Care Treatments
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