FIFA bajo investigación de los fiscales de NY y NJ: ¿hubo “falsa escasez” en la venta de boletos del Mundial 2026?

Por Mairim Gomez | Revisado por Lilian Soto-Wiechert, CP | Última actualización 29 de mayo de 2026

A pocos días para el silbatazo inicial, la polémica de los boletos de la Copa Mundial de Fútbol 2026 ha entrado en terreno legal. Las fiscalías generales de Nueva York y Nueva Jersey iniciaron una investigación contra la FIFA por sus prácticas de venta, especialmente para los ocho partidos —final incluida— que se jugarán en el MetLife Stadium, en East Rutherford, Nueva Jersey.

La investigación busca determinar si los fanáticos que han logrado adquirir entradas para el Mundial fueron víctimas de acciones por parte del máximo organismo del fútbol que contribuyeron a un aumento de los precios o a crear una falsa sensación de escasez, en violación de las leyes de protección al consumidor estatales.

En pocas palabras: las autoridades quieren saber si los consumidores pagaron de más debido a información incompleta, confusa o engañosa. ¿En qué se basan las fiscalías generales? ¿Qué repercusiones podría tener esta investigación en el torneo? 

Es un asunto de protección al consumidor

Según la oficina de la fiscal general de Nueva York, Letitia James, la investigación se inició tras reportes de fanáticos que podrían haber sido engañados sobre la ubicación de los asientos que estaban comprando. También se investigará si las declaraciones públicas de la FIFA sobre la venta de boletos y la forma en que se fueron liberando, contribuyeron al aumento de precios. 

La preocupación principal de las autoridades no es que los boletos del Mundial estén caros. Eso, por sí solo, no es necesariamente ilegal. El problema es si una empresa u organización —en este caso la FIFA— vende boletos valiéndose de información que podría resultar confusa, incompleta o distinta a lo que el consumidor piensa que está comprando.

¿Qué significa “falsa escasez”?

La “falsa escasez” ocurre cuando se hace creer a las personas que queda poco inventario; en este caso, pocos boletos, pocos lugares buenos o poco tiempo para comprar, aunque la realidad sea distinta o, al menos, no clara para el consumidor.

La fiscal general de Nueva Jersey, Jennifer Davenport, fue contundente: “la FIFA ha convertido la compra de entradas para el Mundial en una odisea de confusión, falsa escasez y precios desorbitados, todo ello a costa de los consumidores y de los trabajadores de Nueva Jersey”.

Este tipo de estrategia puede manipular o presionar a las personas a tomar decisiones impulsivas, como comprar de una vez en lugar de esperar, no comparar precios y pagar de más. Y si hablamos de boletos para uno de los eventos deportivos más importantes y esperados del planeta, es obvio que las emociones hacen su trabajo y la presión sobre los fanáticos es aún mayor. Nadie quiere perderse la oportunidad de vivir un Mundial, especialmente si la final o un partido importante le queda cerca de casa.

Fanáticos denuncian cambios en sus boletos

La investigación de las fiscales también aborda un presunto cambio en las categorías de boletos, que determinan el precio según la ubicación del asiento. Según la oficina de la fiscalía general de Nueva York, la FIFA inicialmente dividió los estadios en cuatro zonas: Categoría 1, 2, 3 y 4, siendo la Categoría 1 la más cara e importante.

Pero, al parecer, después de que muchos aficionados ya habían comprado sus boletos, la FIFA habría creado nuevas zonas llamadas “Front Categories” (categorías delanteras), con los mejores asientos dentro de cada categoría y precios mucho más altos. Según las autoridades, algunos fanáticos que adquirieron boletos antes de ese cambio fueron excluidos de esos mejores lugares y se les asignaron asientos diferentes y menos privilegiados. 

También hay reportes de personas que aseguran haber pagado por boletos de Categoría 1, pero haber recibido asientos ubicados en áreas de Categoría 2. 

La eterna polémica de los “precios dinámicos”

La investigación también revisará el uso de los denominados “precios variables” o “dinámicos”. Este sistema permite ajustar los precios de boletos según la demanda, el inventario disponible y la popularidad de un evento. Según reportes, esta es la primera vez que la FIFA usa este sistema en una Copa del Mundo. 

Pero en los Estados Unidos esto no es nuevo. Quienes han intentado ir a conciertos de artistas top, partidos de playoffs o eventos muy esperados ya conocen la experiencia: entras a buscar el boleto en Ticketmaster (la principal plataforma), te aparece una página de “espera”, cuando finalmente logras entrar y vas a comprar, la página colapsa, actualizas y de pronto el precio subió. O ves una entrada “disponible”, pero cuando intentas comprarla ya no está.

En el caso del Mundial, las fiscales buscan determinar si el método que usó la FIFA para liberar los boletos, junto con sus anuncios, pudo haber contribuido a que los precios subieran. La oficina de la fiscalía general de Nueva York citó reportes de prensa según los cuales, entre octubre de 2025 y abril de 2026, la FIFA aumentó el precio de boletos para más de 90 de los 104 partidos, con incrementos promedio de 34 % en las tres principales categorías. 

¿Qué ha dicho la FIFA?

En declaraciones anteriores (sobre esta investigación en particular no había pronunciamiento al momento de la redacción de este artículo), la FIFA había justificado sus precios por la enorme demanda mundial. 

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, dijo en el Congreso de la FIFA en Vancouver que se habían registrado 500 millones de solicitudes para el torneo y que FIFA había vendido el 100 % del inventario puesto en el mercado hasta ese momento, equivalente aproximadamente al 90 % del inventario global disponible. 

¿Qué podría pasar ahora? ¿Afectará esto al Mundial?

Por ahora, solo está abierta una investigación. No hay ninguna conclusión o decisión legal contra la FIFA. Las fiscalías enviaron citaciones a la FIFA solicitando información sobre sus métodos de venta de entradas para evaluar si hubo prácticas engañosas o violaciones a leyes de protección al consumidor.

Dependiendo de los resultados de la investigación, podrían darse escenarios como los siguientes:

  • Más transparencia sobre precios, inventario y disponibilidad. 
  • Posibles acciones regulatorias si las autoridades encuentran violaciones. 
  • Reclamos o remedios para consumidores afectados, si se demuestra que no recibieron lo prometido. 

El comisionado del Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador de Nueva York, Samuel A. A. Levine, dijo que los reportes sobre posibles violaciones a la ley de protección al consumidor de la ciudad son “sumamente preocupantes”, especialmente por denuncias de información engañosa sobre asientos y precios “artificialmente inflados”. 

Ahora bien, ¿podría esta investigación afectar el desarrollo del torneo? Lo más seguro es que no. No hay indicios de que se vayan a cancelar partidos o cambiar la sede de la final por la investigación. El Mundial 2026 comenzará el 11 de junio, tal y como está previsto, con partidos en Estados Unidos, México y Canadá. 

El impacto más probable, al menos en esta etapa, sería a nivel de reputación para la FIFA.

Qué deben hacer los compradores

Si compraste boletos para el Mundial 2026, especialmente para partidos en Nueva Jersey, se recomienda revisar:

  • La categoría exacta del boleto que compraste. 
  • La ubicación final asignada. 
  • Los términos y condiciones de la compra. 
  • Capturas de pantalla, recibos, correos y confirmaciones. 
  • Cualquier cambio posterior en categorías o ubicación. 

La oficina de la fiscalía general de Nueva York instó a los consumidores que no recibieron los boletos por los que pagaron a presentar una denuncia en línea o llamar al 1-800-771-7755. Si este es tu caso, también podrías hablar con un abogado con experiencia en protección al consumidor.

Este Mundial 2026 será histórico: más equipos, más partidos y tres países anfitriones. Asistir a un partido no debería convertirse en una odisea y, mucho menos, pagar más de lo debido como consecuencia de prácticas desleales.

Ese es justamente el argumento de las fiscalías de Nueva York y Nueva Jersey: la venta de entradas es una transacción de consumo y, en Estados Unidos, cuando los consumidores denuncian algún tipo de irregularidad con productos o servicios, las agencias estatales pueden intervenir.

Por ahora, la FIFA tendrá que responder preguntas sobre cómo se vendieron los boletos, cómo fueron explicadas las categorías a los compradores y cómo se determinaron los precios.

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