Escándalo por recolección de datos faciales: Disney enfrenta demanda colectiva por violar la privacidad de sus visitantes

Por Carolyn Hansen, J.D. | Adaptado al español por Mariana Petersen, LLB | Última actualización 27 de mayo de 2026

¿Es realmente “el lugar más feliz del mundo”? Una nueva demanda colectiva propuesta acusa a The Walt Disney Company de violar leyes de privacidad, de competencia desleal y de protección al consumidor por usar tecnología de reconocimiento facial en las entradas de Disneyland para verificar el acceso. La acción colectiva propuesta reclama al menos 5 millones de dólares en daños y una orden judicial que obligue a Disney a obtener consentimiento escrito antes de utilizar esta tecnología.

¿Cómo usa Disney los datos biométricos?

En abril, Disney implementó el reconocimiento facial en las entradas de Disneyland y de su parque hermano, Disney California Adventure (también conocido como el lugar al que vas para subir a Radiator Springs Racers). Disney toma fotografías de los rostros de los visitantes y las compara con las imágenes tomadas la primera vez que usaron sus pases anuales o entradas. Disney ha dicho que esto facilita la entrada y el reingreso al parque y ayuda a prevenir el fraude.

Hay carteles colocados en cuatro entradas que indican que los visitantes pueden evitar la tecnología usando carriles de acceso separados sin biometría. Pero los críticos señalan que esos avisos son fáciles de pasar por alto y que la mayoría de los huéspedes opta por dejarse escanear la cara.
Disney ha declarado públicamente que la información biométrica que recoge en las entradas de Disneyland se elimina en un plazo de 30 días, salvo que se conserve por motivos legales o de prevención del fraude.

La demanda

La demanda se presentó el 15 de mayo ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, en nombre de una mujer llamada Summer Christine Duffield. Duffield vive en el condado de Riverside y visitó Disneyland con sus hijos. La presentación alega que Disney “no revela de forma adecuada el uso de su sistema de recopilación biométrica, por lo que los consumidores —que casi siempre incluyen niños— no tienen idea de que Disney está recolectando estos datos altamente sensibles”.

La demanda sostiene que limitarse a colocar carteles que informan que se puede saltar el escaneo no equivale a brindar un aviso significativo. En cambio, afirma que debería exigirse un consentimiento escrito expreso para proteger la privacidad de los visitantes en los parques de Disney.

La presentación también cuestiona que Disney no informe a los huéspedes cómo funciona exactamente la tecnología de reconocimiento facial ni cómo se usa, se comparte y se almacena su información. La demanda señala que la identificación biométrica puede convertirse en un problema en caso de filtración de datos, porque se vincula con mucha facilidad a la identidad y a los registros de una persona, incluidas sus tarjetas de crédito y documentos oficiales.
Disney ha negado públicamente estas acusaciones.

En California, las empresas pueden usar tecnología de reconocimiento facial, pero deben cumplir un conjunto de normas cada vez más amplio. Bajo la Ley de Privacidad del Consumidor de California (CCPA), ciertas empresas deben informar, en el momento de la recopilación, sobre las categorías de información personal que recolectan, incluida la información biométrica. Además, deben ofrecer a los consumidores derechos específicos, como optar por no permitir la “venta” o “compartición” de sus datos y, en el caso de la “información personal sensible”, limitar ciertos usos y divulgaciones. 


California no es el único estado que regula el reconocimiento facial de esta manera. Otros estados, como Illinois, Washington y Nueva Jersey, han promulgado leyes más estrictas que exigen aviso y consentimiento.

Una tendencia que crece

La demanda cuestiona una tendencia que se ha extendido entre grandes recintos deportivos y de entretenimiento, así como en aeropuertos, hospitales, casinos, parques de diversiones y comercios: el uso de tecnología de reconocimiento facial para ayudar a prevenir el fraude, agilizar el ingreso y mejorar la seguridad.

La revista Rolling Stone informó que Taylor Swift utilizó esta tecnología para buscar acosadores durante un concierto en Los Ángeles, escondiendo una cámara de reconocimiento facial dentro de un tótem especial. El tótem mostraba videos de sus ensayos. Cuando los fans, hipnotizados, se detenían a mirar, les tomaban fotografías sin que lo supieran y las comparaban con una base de datos de cientos de acosadores conocidos de la artista.

The New York Times informó que el Madison Square Garden usa tecnología de reconocimiento facial para impedir el ingreso a los “enemigos” de su dueño multimillonario, James Dolan. La lista de vetados incluye no solo a los abogados que demandan a su empresa, MSG Entertainment, sino también a todos los abogados de sus estudios jurídicos. El artículo cuenta la historia de una madre que iba con una tropa de Girl Scouts a ver a las Rockettes y que fue rechazada por ser abogada (en inglés).

Ticketmaster ha invertido en Blink Identity, una startup que afirma que sus sensores pueden identificar a personas que pasan caminando a toda velocidad en aproximadamente medio segundo. La tecnología busca reemplazar las entradas por reconocimiento facial. Y cada día parecen surgir cada vez más aplicaciones nuevas de esta tecnología.

El problema de usar reconocimiento facial

La adopción masiva del reconocimiento facial ha despertado inquietudes sobre un posible Estado de vigilancia privado y la comercialización de información personal sensible. Los datos biométricos son una tecnología sumamente poderosa y con mucho potencial, pero es importante que existan controles y contrapesos para evitar abusos.

Un grupo de problemas que preocupa a tribunales y reguladores tiene que ver con lo que se hace con las fotografías obtenidas. ¿Se guardan todas? Si es así, ¿dónde se alojan los servidores? ¿Se compartirán con terceros o incluso se usarán con fines de marketing?

Otro conjunto de cuestiones gira en torno al aviso. A la gente le gusta que se le informe cuando se escanea su rostro por motivos de seguridad, preferiblemente antes de haber comprado la entrada y estar en las puertas del parque, llenos de protector solar y listos para subir a Space Mountain. De ese modo, pueden tomar una decisión informada.

Esta tecnología es nueva y no siempre es completamente precisa. Es posible que alguien sea acusado de algo que no hizo (como el caso de una madre embarazada en Detroit que fue arrestada por un robo de auto, por ejemplo). Incluso sin hacer nada malo, un visitante de Disney podría terminar por error en una lista privada de vigilancia que le prohíba de por vida el acceso al Disneyland Resort.

La legislación está cambiando con rapidez. Muchas demandas de abogados dedicados a derechos sobre la privacidad y protección al consumidor, cuestionan las normas sobre datos biométricos dictadas antes de que los sistemas de reconocimiento facial comenzaran a usarse de forma generalizada en contextos de consumo cotidiano. Esto obliga a los tribunales a decidir cómo se aplican normas más antiguas de privacidad y protección al consumidor a sistemas de vigilancia más recientes. ¿Cómo se resolverá esta demanda? No lo sabemos, pero es probable que esta batalla legal se ponga más turbulenta que Space Mountain. 

Adaptación de su versión original en inglés Disney Hit With a $5 Million Class Action Lawsuit Over the Use of Facial Recognition Technology

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