Cuando las travesuras se vuelven delito: riesgos legales para adolescentes

Por George Khoury, Esq. | Adaptado al español por Mariana Petersen, LLB | Última actualización 29 de mayo de 2025

Acciones como el vandalismo, provocar incendios, huir de casa, violar un toque de queda y hasta el absentismo escolar, pueden parecer simples travesuras. Pero muchos estados consideran estas conductas como delitos juveniles y pueden llevar a la detención del menor.

Los niños suelen meterse en problemas con facilidad, y muchos adolescentes terminan haciendo cosas que no deberían. A menudo, estas conductas son impulsadas por la presión social, la necesidad de liberarse de frustraciones o problemas, o simplmente por aburrimiento.

A veces, las travesuras pueden cruzar la línea de la infracción de la ley. Aunque el sistema judicial trata de forma diferente a los menores y a los adultos, eso no significa que los adolescentes estén exentos de responsabilidad. Incluso si no hubo violencia de por medio, ciertos actos pueden acarrear sanciones graves y antecedentes que afectarán su futuro.

Entonces, ¿cuáles son algunos ejemplos de los delitos juveniles no violentos que pueden acarrear consecuencias penales?

¿Un delito sin víctimas? La ley no lo ve así

A medida que los niños crecen y se convierten en adolescentes y adultos jóvenes, aumenta la probabilidad de que sus errores tengan consecuencias más graves. Un joven de 17 años puede ser tan capaz de cometer un delito violento —como robar un carro o cometer un asalto— como alguien de 18 años, considerado legalmente como un adulto.

Entre los delitos no violentos cometidos por menores que sí involucran a una víctima, los más comunes son el vandalimo y los incendios provocados. Aunque no haya intención maliciosa, la destrucción de la propiedad ajena se considera un delito serio y puede justificar el arresto del menor. La Oficina de Justicia Juvenil y Prevención de la Delincuencia (OJJDP), supervisa este tipo de conductas dentro del sistema de justicia juvenil del Departamento de Justicia.

Existen también delitos no violentos que no están dirigidos contra otra persona, pero que igualmente pueden tener consecuencias legales significativas. Ante este tipo de situaciones, es fundamental buscar ayuda legal, ya que pueden derivar en sanciones más severas, incluyendo la detención en un centro juvenil.

Absentismo escolar

A simple vista, el absentismo escolar puede no parecer lo suficientemente grave como para considerarse un delito. Después de todo, la mayoría de los estudiantes faltan a clase en algún momento, y puede resultar difícil imaginar qué daño real puede derivarse de ello. Sin embargo, más allá de la preocupación por los riesgos a los que se expone un menor por faltar a clase, el absentismo escolar en sí puede constituir una infracción legal en muchas jurisdicciones.

Aunque el absentismo escolar no suele considerarse un delito grave, su reiteración no pasa desapercibida. Faltar ocasionalmente a clase puede no tener mayores consecuencias, pero cuando las ausencias se vuelven crónicas, las repercusiones pueden escalar más allá de simples advertencias o servicio comunitario.

En muchos estados, el absentismo persistente puede activar la intervención del sistema de justicia juvenil. Aunque los tribunales y prisiones de adultos no suelen ser una opción en estos casos, medidas como el arresto domiciliario o la reclusión en un centro de detención juvenil están sobre la mesa, dependiendo de las leyes locales.

Huir de casa

La legalidad de huir de casa varía según la jurisdicción, pero en algunos estados, fugarse del hogar puede considerarse un delito sujeto a arresto. A menos que el adolescente esté legalmente emancipado, sus padres o tutores legales siguen siendo responsables de su bienestar y de proporcionarle un lugar seguro donde vivir.

En muchos casos, los menores que huyen son localizados y devueltos a sus hogares. Sin embargo, si el menor evade a la policía o reincide en su conducta, podría ser enviado a un centro de detención juvenil como medida correctiva.

También es posible que un menor huya de una situación familiar peligrosa o abusiva. En estas situaciones, las autoridades — como la policía y los trabajadores sociales— evaluarán las causas de la fuga y, de ser necesario, pueden ubicar al menor en un entorno más seguro y estable.

Incumplir el toque de queda

Muchos adolescentes sienten la necesidad de aprovechar al máximo cada momento del día, y esto se extiende al tabú de estar fuera de casa, desafiando el toque de queda.

Incumplir el toque de queda de uno de los padres puede acarrear un castigo o tareas extra. Pero salir a la calle infringiendo el toque de queda local, municipal o estatal se considera un problema de seguridad pública y no es tan fácil excusarlo. Algunas ciudades tienen incluso una hora fija en la que los menores no pueden salir a menos que vayan acompañados de un adulto.

Aunque suelen haber excepciones —como desplazarse al trabajo, asistir a eventos escolares o emergencias— las infracciones reiteradas del toque de queda pueden dar lugar a sanciones legales, especialmente si el menor ya ha tenido problemas previos con la ley.

Luché contra la ley y la ley ganó

Es poco probable que un incidente aislado relacionado con el absentismo escolar, escaparse de casa o incumplir el toque de queda dé lugar a una sanción legal severa para un menor. Sin embargo, las infracciones repetidas pueden hacer que el tribunal tome medidas para abordar lo que considera un problema creciente.

Estas medidas pueden incluir el arresto domiciliario, asesoramiento obligatorio en salud mental, servicios comunitarios o el internamiento en un centro de detención juvenil.

Algunos estados todavía cuentan con programas de trabajo conocidos como “campamentos de entrenamiento” para menores, utilizados tanto como castigo como medida disuasoria. La frecuencia de su uso ha disminuido a medida que se cuestionaba su eficacia, especialmente debido a las tasas de reincidencia asociadas a estos programas.

La mayoría de los menores en conflicto con la ley no acaban en centros de detención; pero los que sí lo hacen, suelen ser tratados bajo un enfoque centrado en la rehabilitación más que en el castigo.

Versión original en inglés Surprising Non-Violent Crimes That Could Send Kids to Jail

Newsletter

Suscríbase a nuestro boletín gratis y manténgase actualizado con nuestros últimos artículos.