¿Cuánta privacidad debe darme mi empleador en el trabajo?

Con el aumento continuo de las innovaciones tecnológicas en los últimos años, los empleadores tienen cada vez mayor capacidad de supervisar a los empleados en el lugar de trabajo. Como resultado de ello, se ha convertido en un tema bastante controvertido determinar hasta qué punto los empleadores pueden supervisar a sus empleados. ¿Qué acciones del empleado están sujetas al escrutinio del empleador? ¿El uso personal por parte de los empleados del teléfono celular, llamadas telefónicas personales, mensajes de texto? ¿Hasta que punto son estas acciones legalmente accesibles para los empleadores si dicho uso se lleva a cabo en el lugar de trabajo? Generalmente la conclusión los empleadores están en su derecho de observar a los empleados en el lugar de trabajo,  utilizar vigilancia electrónica para observar los equipos provistos por el empleador y condicionar el empleo a que los empleados se sometan a pruebas de drogas. 

Ya que el uso de comunicación electrónica forma parte cada vez más de la vida diaria de muchos trabajadores, tanto a nivel profesional como personal, muchos empleados tienen una expectativa de privacidad en este tipo de comunicaciones. Sin embargo, cuando los empleados utilizan bienes de propiedad de sus empleadores que están autorizados a utilizar para fines comerciales, las leyes de privacidad no aplican en la mayoría de los casos. Cuando se utilizan  los equipos del negocio, ya sea que el uso se haga o no, durante el horario laboral, los empleados simplemente no tienen ninguna expectativa de privacidad en sus comunicaciones. Por el contrario, muchos empleadores utilizan estas comunicaciones a fin de monitorear la productividad de los empleados, el uso indebido de los equipos, y otros tipos de mala conducta del empleado. Por lo tanto, un empleado nunca debe esperar que esas comunicaciones se mantengan en privado. 

Las llamadas telefónicas, sin embargo, si activan algunas protecciones bajo las leyes federales de privacidad. Incluso un empleado que hace o recibe una llamada ya sea usando un teléfono personal o uno de la compañía, tiene una expectativa de privacidad en cuanto al contenido de las conversaciones personales con arreglo a la Ley de Privacidad de Comunicaciones Electrónicas (ECPA). Bajo la ECPA, un empleador puede ser demandado por monitorear las llamadas telefónicas de un empleado, así como los mensajes de correo de voz. Por tanto, la expectativa de un empleado en relación con la intimidad en lo que respecta a las comunicaciones de teléfono, varía notablemente de la de otros tipos de comunicaciones electrónicas. 

Algunos empleados también se encuentran sujetos a las cámaras de vídeo, intervención de las líneas telefónicas, y otros tipos de vigilancia electrónica en el lugar de trabajo o a la hora de realizar negocios. Si bien existen algunas restricciones sobre este tipo de vigilancia que están establecidos por la ley estatal y federal, un empleador, por lo general, tiene el derecho de observar a un empleado en áreas de trabajo. Por ejemplo, un empleador viola claramente la ley si la vigilancia está presente en un área donde los empleados tienen una expectativa de intimidad, como un baño o vestidor. Las leyes federales y estatales sobre grabaciones también requieren que se informe a un empleado si una conversación está siendo grabada. Sin embargo, un empleador tiene el derecho a supervisar la actividad de los trabajadores en el lugar de trabajo, al menos hasta cierto grado. 

La autoridad de un empleador para exigir a los empleados que se sometan a pruebas de drogas depende no solo de las razones detrás del requisito, sino también de la ley del estado en el que se encuentra el empleador. Algunas leyes estatales establecen límites bastante significativos sobre el tipo, la frecuencia y la manera en que un empleado puede someterse a pruebas de drogas. Sin embargo, siempre que un empleador tenga una política formal de prueba de drogas por escrito que se le dé a todos los empleados, y que establezca claramente las circunstancias bajo las cuales estas pruebas pueden ocurrir, la prueba de drogas es probablemente permisible para la mayoría de los empleadores en la mayoría de las jurisdicciones. Algunos ejemplos de pruebas de drogas en el lugar de trabajo que probablemente sean aceptables incluyen una sospecha de consumo de drogas o alcohol durante el horario comercial, accidentes o lesiones en el lugar de trabajo que pueden atribuirse al uso de drogas o alcohol, o puestos que conllevan un gran riesgo para los demás si un empleado está incapacitado por alguna forma de intoxicación.

La conclusión es que, si bien los trabajadores tienen derecho a esperar privacidad en sus conversaciones telefónicas, la vigilancia de otras comunicaciones electrónicas, cámaras de vigilancia, y las pruebas de drogas por lo general quedan a discreción del empleador siempre que no se lleven a cabo en áreas donde el empleado tiene una expectativa legitima de privacidad. Debido al interés del empresario de garantizar que sus empleados sean productivos, éticos, y que actúen en el mejor interés del empleador, los empleados no pueden tener una expectativa de privacidad  en muchas actividades de rutina en el lugar de trabajo

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