¿Puedo Ser Despedido? ¿Puedo Renunciar? Entendiendo la Doctrina del Empleo a Voluntad

En ausencia de un contrato formal que regule su relación de trabajo con su empleador, usted es considerado un empleado a voluntad. Muchos norteamericanos son empleados a voluntad y, en consecuencia, es importante para ambos: empleados y empleadores, entender el concepto y los derechos de los trabajadores de acuerdo con este arreglo para trabajar.

¿Qué es un Empleo a Voluntad?

A menos que exista un contrato o un acuerdo colectivo de negociación que expresamente declare los términos del empleo, un empleado es un empleado a voluntad. Esto significa que un empleador puede despedir al empleado con o sin una buena causa y que el empleado puede renunciar a su trabajo por cualquier razón.

Los que sostienen la doctrina del empleo a voluntad argumentan que promueve la eficiencia en el lugar de trabajo. A fin de que un negocio alcance su más alto potencial, el empleador y el empleado deben ser productivos y exitosos. Es importante que el empleador y el empleado trabajen bien juntos. La doctrina reconoce que a veces un empleado y un empleador no trabajan bien juntos aunque no exista una razón tangible para la relación de trabajo improductiva. En consecuencia, la doctrina permite a cada parte que abandone la relación por cualquier razón, en lugar de permanecer amarrados en un arreglo que no está funcionando.

Excepciones a la Doctrina del Empleo a Voluntad

Cada Estado crea sus propias excepciones a la doctrina del empleo a voluntad. Existen algunas excepciones que han diseminado ampliamente el acuerdo entre los estados y otras excepciones donde existe menos acuerdo.

Una excepción, en la que la mayoría de los estados convienen, es la excepción de la política pública a la doctrina del empleo a voluntad. Cuarenta y ocho estados y el Distrito de Columbia han creado una excepción de política pública a la doctrina del empleo a voluntad que prohíbe a un empleador despedir a un empleado por razones que violan la política pública estatal o a un ordenamiento estatal o federal. Por ejemplo, sería ilegal para un empleador en esos estados despedir a un empleado debido a que es miembro de una raza protegida o por cumplir con una ley federal o estatal relativa a la denuncia de un empleado.

Otra excepción que es reconocida en más de una mitad de los estados es la excepción del contrato implícito. Esto significa que un empleador no puede despedir a un empleado si existe un contrato implícito entre las dos partes, aún si no existe un contrato formal escrito. Esta excepción puede ser difícil de probar y es a cargo del empleado despedido probar que había un contrato implícito entre las partes.

Mientras muchos empleados asumen que existe alguna clase de convenio de buena fe que debería estar involucrado cuando se trató del despido de un empleado, solamente un puñado de estados ha reconocido que existe tal convenio. La mayoría de los tribunales estatales han encontrado que implicando una norma de buena fe o justo trato podría cambiar fundamentalmente la doctrina del empleo a voluntad.

Perder un trabajo puede ser una experiencia aterrorizante que requiere que un empleado haga cambios fundamentales en su vida. Similarmente, aceptar la renuncia de un empleado valioso puede ser difícil para un empleador. En consecuencia, es importante que ambas partes entiendan todas las leyes que rodean su relación de trabajo.

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