Invasión de la intimidad

Supongamos que, por accidente, deja una carta personal que contiene información privada en el banco de un parque público y que alguien la recoge y la lee. Aunque el hecho de compartir esta información dañe su reputación o provoque algún daño, no constituye una violación de su intimidad. Para ello, debe haber una "expectativa razonable" de privacidad, lo cual correspondería en el supuesto de que la carta no se abandone en público. En cambio, si está teniendo una conversación privada en su hogar y un vecino utiliza un dispositivo electrónico para escuchar a escondidas (y esto provoca algún tipo de daño), entonces existe una violación real de su expectativa de intimidad.

Por lo tanto, existe una invasión de la intimidad cuando se invade su expectativa razonable de ser dejado en paz. Este artículo abarca los cuatro tipos principales de reclamos por invasión de la intimidad, un hecho ilícito civil regido mayormente por las leyes estatales.

Los cuatro tipos principales de reclamos por invasión de la intimidad son:

  1. Invasión de la soledad
  2. Apropiación de nombre o imagen
  3. Revelación pública de hechos privados
  4. Distorsión de la imagen

1. Invasión de la soledad

La invasión de la soledad o los asuntos privados de otra persona, físicamente o de otra manera, conlleva una responsabilidad cuando una persona razonable consideraría que la intromisión es extremadamente ofensiva. Este tipo de invasión de la intimidad suele asociarse con los "voyeristas", alguien que intercepta llamadas telefónicas privadas de forma ilícita o que husmea los registros privados de una persona.

Mientras que tomar fotografías de alguien en público no cuenta como una invasión, sí lo es usar una cámara de largo alcance para tomar fotografías de alguien dentro de su hogar. Una o dos llamadas telefónicas no solicitadas quizás no constituyan una invasión de la intimidad, pero sí lo sería un acoso incesante al llamar reiteradas veces incluso después de solicitar que se detenga. A diferencia de otras formas de invasión de la intimidad, la invasión de la soledad no requiere que se publiquen hechos ni imágenes privadas, sino que el solo hecho de la invasión viola la ley.

Ejemplo: Un hombre con binoculares trepa un árbol en su jardín de manera regular y observa cómo una mujer del otro lado de la calle se desviste a través de la ventana de su baño. Su daño es el sufrimiento emocional que siente al ver al perpetuador mirándola.

2. Apropiación de nombre o imagen

Los demandantes pueden realizar un reclamo por daños cuando una persona (o empresa) utiliza su nombre o imagen para obtener beneficios sin su permiso. En general, involucra a una empresa que usa el nombre o la imagen de una celebridad en un anuncio publicitario. De hecho, algunos estados limitan este tipo de invasión de la intimidad a usos comerciales.

Sin embargo, no siempre es el caso. Por ejemplo, un detective privado que se hace pasar por otra persona para obtener información que de otra forma sería confidencial está violando la intimidad de esa persona. El reconocimiento de este agravio es similar a un derecho real; en otras palabras, el nombre y la imagen de una persona se consideran bienes de esa persona. Para las celebridades, esto suele recibir el nombre de "derecho de la imagen".

Ejemplo: En 2005, una agencia de publicidad se acercó al músico Tom Waits en relación con una campaña publicitaria para un nuevo automóvil. Waits, quien tiene una voz característica y fácil de reconocer, rechazó la oferta. Los publicistas contrataron a alguien con una voz similar para grabar la banda de sonido, lo cual llevó a Waits a demandar al fabricante de automóviles por apropiarse de su imagen.

3. Revelación pública de hechos privados

Este tipo de reclamo por invasión de la intimidad debe contrastarse con la protección de la libertad de expresión de la primera enmienda. A diferencia de la difamación (libelo o difamación verbal), la veracidad de la información revelada no sirve de defensa. Se pueden iniciar acciones legales cuando un individuo revela al público información verídica que no es de interés público y que una persona razonable consideraría ofensiva en caso de hacerse pública.

Por ejemplo, una mujer que está por dar a luz por cesárea acepta que se filme la operación solo para fines educativos; pero la filmación se reproduce al público en un cine comercial. Esta es una invasión de su intimidad. Sin embargo, publicar un artículo sobre un político conocido por su discurso sobre valores familiares que fue visto teniendo un romance con un miembro del personal es de interés público y, por lo tanto, no constituye una invasión de su intimidad. Nueva York y algunos otros estados no reconocen este tipo de reclamo.

Ejemplo: En 1931, se reveló el nombre de soltera de una exprostituta absuelta en un caso de homicidio en una película sobre el caso. Desde el juicio, se había mudado a otra ciudad, se había casado y había adoptado un nuevo estilo de vida. Sus nuevos amigos no conocían su pasado, de modo que la revelación de esta información, verídica pero embarazosa, se consideró una invasión de su intimidad.

4. Distorsión de la imagen

Un reclamo por distorsión de la imagen es similar a un reclamo por difamación en cuanto a que permite que un individuo inicie una demanda por la revelación al público de información que es engañosa (o que distorsiona la imagen de esa persona), pero no técnicamente falsa. La principal diferencia es que los reclamos por difamación se aplican únicamente a la transmisión pública de información falsa; y como en el caso de la difamación, a veces prevalecen las garantías de la primera enmienda.

En general, un reclamo por distorsión de la imagen debe contener los siguientes elementos: (1) que haya habido una publicación por parte del demandado acerca del demandante; (2) que se haya efectuado con inobservancia negligente; (3) que distorsione la imagen del demandante y (4) que sería extremadamente ofensivo o embarazoso para una persona razonable.

Ejemplo: En 1992, una mujer de 96 años de edad demandó a un periódico de Arkansas por imprimir su imagen junto al titular: "Entrega especial: ¡La repartidora de periódicos más vieja del mundo, de 101 años, renuncia porque está embarazada!" La mujer, que no estaba embarazada, recibió un resarcimiento por daños de $1,500,000.

 

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