¿Cuántas veces puede solicitar la bancarrota personal?

Cualquiera puede sufrir dificultades financieras. A veces, el único recurso que tiene una persona es buscar ayuda financiera a través del sistema judicial. La solicitud de bancarrota puede ayudar a quienes tienen muchas deudas a buscar soluciones para problemas tales como el pago de deudas de tarjetas de crédito, facturas de medicamentos y otras obligaciones financieras respecto de sus acreedores.

Para muchos, atravesar el proceso de bancarrota una vez es suficiente para recuperarse financieramente. Estas personas pueden comenzar nuevamente y llevar adelante una vida financiera saludable. Sin embargo, es posible que algunos no hayan aprendido las lecciones financieras o que nuevas adversidades se hayan suscitado y que terminen, nuevamente, en apuros.

Tipos de bancarrotas

Las dos formas de bancarrota personal más comunes son la bancarrota según el Capítulo 13 y según el Capítulo 7 de la Ley de bancarrotas de los Estados Unidos. La bancarrota del Capítulo 13 consiste en una reestructuración de las deudas personales. La persona que realiza la solicitud acepta crear un plan de pagos y pagar a sus acreedores una parte de lo que les debe. Cuando finaliza el plan de pagos de tres a cinco años, el tribunal eximirá al deudor de cualquier deuda remanente y este podrá comenzar a operar nuevamente. En la bancarrota del Capítulo 7, el deudor solicita al tribunal ser eximido de sus obligaciones financieras. Si se otorga la bancarrota, quedarán eximidas las deudas del solicitante y se considerará que este está libre de deudas.

¿Cuántas veces se puede realizar un pedido de bancarrota personal?

La solicitud de bancarrota es la solución de último recurso ante un problema financiero y no se debe tomar a la ligera. Aunque la mayoría de las personas que solicitan el amparo de la ley de bancarrotas lo hacen porque no pueden pagar a sus acreedores después de perder un trabajo; algunos otros solicitan la bancarrota para deshacerse de las deudas que no desean pagar. Para evitar que las personas usen la bancarrota como un medio para evitar el pago a sus acreedores, el sistema judicial limita la cantidad de veces en que una persona puede solicitar el amparo de la legislación sobre bancarrotas. La bancarrota según el Capítulo 7 se puede solicitar una vez cada ocho años. Si una persona ingresa en un plan de pagos conforme al Capítulo 13 y no cumple con las correspondientes obligaciones o solicita la cancelación del plan, deben transcurrir seis años antes de que esa misma persona pueda solicitar otra bancarrota en virtud del Capítulo 13. El período de espera comienza al momento de la presentación inicial; no al momento de la eximición de las deudas. Por este motivo, una persona que ha completado un plan de pagos según el Capítulo 13 podrá realizar casi de inmediato otro pedido de bancarrota según el Capítulo 13 o el Capítulo 7.

Si una persona solicita la bancarrota del Capítulo 13, pero luego su situación financiera se modifica de forma tal que los pagos programados resultan muy elevados o bien prefiere obtener la exoneración de sus deudas, cambiará de una bancarrota según el Capítulo 13 a una solicitud de bancarrota conforme al Capítulo 7. Cuando esto ocurre, se detiene el plan de pagos y se liquidan los activos de la persona para cancelar las deudas con los acreedores. Para este tipo de presentación no existe ningún período de espera; pero si se otorga la bancarrota del Capítulo 7, la persona deberá esperar ocho años para iniciar otra bancarrota según el Capítulo 7 o seis para solicitar la bancarrota del Capítulo 13. En el caso de que se desestime la solicitud de bancarrota, el período de espera para volver a realizar un pedido será de 60 a 180 días, según el estado.

Si bien no existe un límite respecto de la cantidad de veces que una persona puede realizar el pedido de bancarrota, con cada presentación, aumenta la cantidad de activos que no podrán recibir protección. Por ejemplo, en la primera presentación, es posible que se hayan protegido dos vehículos, los cuales fueron conservados por el deudor. Sin embargo, en la segunda presentación, es probable que el tribunal determine que solo uno de los vehículos recibirá protección y que el otro se debe vender para pagar a los acreedores. Esta es otra forma de desalentar el abuso del sistema de bancarrotas.

El proceso de bancarrota no es solamente el último recurso al que se debe acudir, sino que también debe ser gestionado por un profesional legal. Las bancarrotas suelen exigir la presentación oportuna de una innumerable cantidad de formularios y documentación; de lo contrario, es posible que el proceso corra peligro. Quien desee realizar una solicitud de bancarrota, debe contactarse con un profesional legal para consultar sobre las diferentes opciones del proceso a fin de tomar la decisión más acertada.

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